lunes, 13 de febrero de 2012

Tú no eres un perro, Moutaz Al Qaissia

J. M. Álvarez (especial para ARGENPRESS.info)

Había oído hablar de él pero desconocía su nombre. Me estoy refiriendo al corresponsal de Al Jazeera en La Habana, que realizó unas declaraciones en Twitter donde decía -al hilo de lo que el imperialismo llama “Primavera árabe”-, que en Cuba la revolución debería llegar “desde adentro”, demagogia barata de un señor que sabe de sobra que fue desde ahí, de donde surgió la revolución en la Mayor de las Antillas, hace más de 50 años.

Pero la cosa ha seguido dando que hablar porque los blogueros revolucionarios le han exigido que rectifique su interesado dislate (si por mí fuera, este señor ya estaría a diez mil kilómetros de Cuba) y para defenderse les ha lanzado las siguientes perlas: "Sean cultos y sepan leer, incultos perros" (…), "Dijeron que había que botarme del país por eso. Sí, les dije perros, porque son personas que critican por criticar. Hablan sin pensar, sin mover su cabeza"
Y para aquellos otros que le cuestionan, con razón, su independencia editorial, dice que el corresponsal de la cadena venezolana Telesur (suele ser de cobardes, justificarse utilizando a terceros que nada tienen que ver con el asunto) en Siria, es el traductor del presidente de ese país que sufre una agresión armada ordenada por Occidente. Al respecto, se pregunta sobre ese corresponsal: “¿Acaso eso es periodismo?”
No sé si el hecho de que el enviado de Telesur sea traductor de Al Assad (algo que ignoro) guardará alguna incompatibilidad con el ejercicio de la profesión; sin embargo sí sé que no puede considerarse periodismo lo que hace Al Jazeera inventando mentiras, editando vídeos de lugares distintos de donde se desarrollan los acontecimientos, tomas falsas escenificadas o personas que se pintan la cara con pintura roja antes de posar para las cámara como si fueran cadáveres.
Los perros son agradecidos y no muerden la mano que les dio de comer: Moutaz, de origen palestino, estudió gratis la carrera de Telecomunicaciones en Cuba porque el capitalismo se lo negó en su casa. Él no es un perro, es un mercenario que trabaja para criminales.

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