viernes, 23 de marzo de 2012

Afganistán: La tragedia de los refugiados

Manuel Navarro Escobedo (PL)

Más de tres décadas de guerra interna e invasión y ocupación extranjera contribuyeron a la salida o reubicación forzosas de millones de personas desde la martirizada, empobrecida y atribulada Afganistán.

Huyeron primero de la lucha desatada por los mujaidines (guerreros de Alá) contra el gobierno de Mohamed Najibullah, luego entre las facciones del Norte y Sur a reglón seguido con los Talibán (estudiantes coránicos) y ahora de estos últimos contra Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La mayor parte de esos refugiados se asentaron en las vecinas naciones islámicas de Irán y Pakistán, pero otros trataron de rehacer sus vidas en campamentos de acogida repartidos por el territorio afgano, sin sostén oficial y sólo a duras penas con la escasa ayuda de la comunidad internacional.

Más de cuatro millones 600 mil refugiados volvieron a casa después de 2004, de ellos dos tercios desde Pakistán y gran parte del resto de Irán, atraídos por historias de que la vida mejoraba.

En suelo pakistaníes se encontraban en campos provinciales de Katchagari y Jalozai (de la Frontera Noroeste) y Jungle Pir Alizai y Girdi Jungle (Beluchistán).

Hasta el presente, existen 450 mil desplazados, entre emigrantes económicos y aquellos que regresaron a Afganistán, según Nader Farhad, portavoz nacional del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Los retornados se reubican en especial en provincias centrales de Parwán, del oeste Herat o norteñas de Mazar-e-Sharif y en la capital (Kabul), donde malviven al menos 24 mil en tiendas de campaña en más de 35 campamentos, de acuerdo con el Ministerio del Interior afgano.

Casi 100 mil se vieron obligados a desplazarse solo en los seis primeros meses de 2011, sin que las autoridades suministraran refugio, comida, agua y cuidado sanitario a los desplazados.

Esas estadísticas oficiales muestran que a la penuria y el hambre se suman las condiciones climatológicas del crudo invierno que causaron la muerte, hasta el momento, a 28 menores en barrios marginales de Kabul y a otros 40 refugiados, sepultados por aludes en el resto del país.

Un informe de la ONU asegura que esos miles de personas intentan sobrevivir en "condiciones lamentables, de frío y al borde de la inanición" en colonias en Kabul, "mientras el Gobierno no solo mira hacia otro lado, sino que incluso rechaza la llegada de ayuda".

Las autoridades locales restringen las operaciones humanitaria, porque aducen que esas personas van a marcharse y esta situación es en gran medida una crisis humanitaria y de derechos humanos oculta, pero espantosa, afirma.

La mayoría dice que les hicieron muchas promesas, pero nada más. Las lonas que usan como tiendas llevan el sello de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, pero fueron compradas en el mercado.

De ahí que el documento apela a las autoridades para que garanticen la protección y la educación de los niños refugiados y procedan a identificar a la población de los campamentos, y a los talibanes les reclama que permitan la entrada de personal humanitario en las áreas bajo su control.

Este desamparo prevalece pese a los miles de millones de ayuda económica internacional que recibieron desde el 2002 las autoridades de Afganistán, país que mantiene uno de los índices de desarrollo más bajos del mundo.

El recrudecimiento del conflicto desde los últimos años se extiende a diversas partes del territorio antes consideradas relativamente pacíficas, donde el pasado año perdieron la vida tres mil 21 civiles, frente a los dos mil 790 del 2010, indica un reporte de la misión de la ONU (UNAMA).

Un gran porcentaje de esas víctimas fatales se debe a los indiscriminados bombardeos aéreos, las operaciones y las masacres perpetradas por Estados Unidos y la OTAN.

Esa grave crisis se agudiza por la permanencia de más de 130 mil soldados desde 40 estados agrupados en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad , enviada por la ONU bajo el comando de la OTAN , entre ellos más de 90 mil de Estados Unidos.

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