lunes, 5 de marzo de 2012

Al rojo precios de los alimentos en Africa

Silvia Martínez Puentes (PL)

El hambre en Africa es un mal recurrente sin aparente solución y entre las causas de esa pandemia está la fluctuación de los precios de los alimentos, sometidos a una constante especulación en el mercado interno y mundial.

La inestabilidad, forzosa las más de las veces, del precio del sustento nutricional de millones de personas, golpea con mayor fuerza la seguridad de productores y consumidores nativos.

Esos males serán mayores en los próximos años y en igual medida crecerán los riesgos de los pobres de pasar hambre, de acuerdo con un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Para algunos expertos la subida de precios, a lo cual Africa no está ajena, es por una ganancia especulativa del capital que juega con el hambre de millones de personas.

Todo ello alcanza mayor fuerza ahora en medio de una crisis que en 2012 podría ceder un poco, pero también hacerse más profunda, e incluso, crónica.

Entre las muchas causas del fatal binomio precio-alimentos están, según expertos, una mayor demanda de economías de rápido crecimiento, el aumento de la población y el auge del uso del maíz y los aceites vegetales en la producción de etanol y biocombustibles, que desplazan cultivos alimentarios.

Ello genera en el planeta, y de manera especial en Africa, un hambre de consecuencias incalculables.

Tal déficit alimentario con el tiempo no solo redunda en niños famélicos, ni en madres con rostros de desespero, sino en faltas de nutrientes esenciales para un desarrollo de adultos que marcan el futuro pobre.

La ONU pretende para 2015 reducir el hambre en el mundo en 600 millones de personas, pero al parecer con Africa poco podrá contar si antes no moviliza voluntades y recursos a fin de revertir la miseria en este continente.

El hambre no cesa de tocar puertas

Organizaciones humanitarias alertan sobre la crisis alimentaria que se expande por el Sahel, entre el desierto del Sahara y las sabanas de Sudán, donde 12 millones de personas corren el riesgo de morir por inanición.

Chad, Mali, Mauritania y Níger, y en menor grado Burkina Faso y las regiones norteñas de Camerún y Nigeria están bajo amenaza inminente de crisis alimentaria, acorde con el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Las muchas causas de otra catástrofe para esta región africana están en las secuelas de la gran sequía de 2011, y con ella las malas cosechas y el alza de los precios de los alimentos.

La prolongada sequía del año pasado disparó los precios de los alimentos en la región y en febrero las poblaciones de zonas rurales sienten los rigores de la falta de alimentos, seis meses antes del inicio de la próxima cosecha.

En Níger, por ejemplo, el precio del maíz en el mercado superó en 37 por ciento el registrado en 2010, y el sorgo 50 por ciento contra el de 2009, además algunos cereales remontan 40 por ciento comparado con lo vendido un lustro atrás.

Unas 400 mil personas podrían sufrir hambre en Camerún, uno de los países menos afectados y donde la producción de cereales cayó en 30 mil toneladas, respecto a 2010.

En ese Estado, la bolsa de maíz elevó su precio de 24 a 34 dólares, más de un tercio del salario de un trabajador, y el sorgo, otro alimento básico, subió más de tres y medio dólares la libra.

Esa nación, una de las más pobres de Africa y con apenas el 26 por ciento de la tierra cultivada, invierte cada año unos 122 millones de dólares para importar arroz, sorgo y mijo.

La baja cosecha de arroz en 2011 obligó a Camerún a emplear 240 millones de dólares para comprar 80 mil toneladas de ese grano.

Todo ello condujo a que los precios de los alimentos en muchos países casi se duplicaran y mucho antes de lo acostumbrado comenzara el desplazamiento de personas, e incluso de pastores nómadas, con su enorme carga de tragedia humana.

Ahora las organizaciones humanitarias Oxfam y Save the Children dijeron haber lanzado la alarma de ayuda con tiempo para una rápida y eficaz respuesta a niños, mujeres y ancianos necesitados en ocho naciones de la región del Sahel y otras naciones africanas.

A la alerta mundial debe añadirse que las mayores pérdidas de vidas humanas en las crisis de 2005, 2008 y 2010 en Africa ocurrieron por la reacción tardía de la ayuda humanitaria.

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