lunes, 26 de marzo de 2012

Argentina, Corrientes. Muertes que lastiman a los correntinos: “Maldita irresponsabilidad”

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El increíble y trágico derrumbe del jueves en esta ciudad que provocó la muerte de ocho trabajadores de la construcción, y que dejó dos heridos gravísimos, que ayudados por el equipo de profesionales del Hospital Escuela luchan por superar las tremendas consecuencias del siniestro. Constituyen el lamentable y tremendo saldo de un hecho increíble y que decanta responsabilidades en diversas direcciones y de diferentes magnitudes.

Es cierto que nada de lo que se diga, haga y a quien se castigue o deje de castigar, va a mitigar las perdidas irreparables, nada hará menos dolora la muerte de un hijo, un padre, un hermano o un tío, estos ocho decesos duelen en el corazón da cada correntino, enlutan a la ciudadanía.

Pero también ofenden, generan bronca y provocan que se eleve la voz del reclamo de justicia y castigo a los responsables, de tan dramático suceso y sobre todo que impidan que hechos como este se repitan y se pierdan nuevas vidas.

Cuando con el correr de las horas, el flujo de la adrenalina cede, y de la asistencia a los afectados y damnificados, se pasa a la toma de conciencia de las consecuencias, y al análisis racional del porque y el como, no nos quedan dudas de que este tremendo hecho se pudo haber evitado.

Y ahí es cuando del dolor se pasa a la angustia que genera la impotencia, a la bronca, por saber que desde los organismos de control en Manos de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes, no se hizo nada, al contrario, cuando más conocimiento se toma, de todo lo que rodea a la construcción del edificio involucrado en el siniestro, hasta sobrevuela la posibilidad de la existencia de connivencia.

O acaso no resulta raro que la Secretaria de Gobierno de la Municipalidad Cecilia Custidiano, viva en la misma cuadra donde se construye un edificio, que según dice el Secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos Martín Barrionuevo fue clausurado por violar normas del Código de Edificación, consistentes en construir dos pisos más –no hablamos de un ladrillo- de lo autorizado y no se haya dado cuenta de nada.

Y si es cierto que lo clausuraron el día lunes, como es posible que grandes camiones durante toda la semana acercaran materiales y el mismo jueves, día del siniestro, ingresaron los Mixer a descargar hormigón durante gran parte de la mañana y es más, en el momento del derrumbe, los obreros aguardaban la llegada de más hormigón. Pero desde la Municipalidad nadie hizo nada, a pesar de que esto sucedió prácticamente en pleno centro, San Martín 645, es decir todo ocurrió en las mismas narices de los funcionarios municipales.

Y es más, hay agravante más fuertes todavía, cuando se analiza los propietarios de la firma que construye el edificio y se observa que hay relaciones de parentesco con funcionarios del municipio, que tienen a su cargo áreas involucradas en el contralor, en las que hubo fallas más que evidentes.

Este hecho que tiene lazos de conexión en su origen y desenlace fatal, con otros similares ocurridos en el país, tal el caso de la discoteca de Cromañón y el reciente y tremendo accidente en la estación de trenes de Once en plena Capital del país, donde como aquí quedó flotando en el ambiente que la culpa de las muertes, el dolor, la tragedia y desgracia de muchos argentinos, es culpa de la Maldita Irresponsabilidad de los órganos de contralor. Es decir hechos en los que aflora con claridad que hubo funcionarios públicos de distintos niveles que no hicieron bien su trabajo y la gente lo pagó con su vida.

Y como no tener bronca, indignación, si el intendente “Camau” Espínola que juega a querer ser gobernador dos años antes de lo que corresponde, y que es rápido de reflejos para opinar sobre las de declaraciones de un ministro del Ejecutivo Provincial, y hasta provocar que la prensa nacional se ocupe de él, desapareció durante el tremendo acontecimiento, y ni siquiera tuvo reflejos para disponer algún tipo de auxilio a los afectados, solo salió a querer explicar lo inexplicable e intentar desviar responsabilidades a través de su funcionario y en más de una oportunidad vocero Martín Barrionuevo.

Que le pasó, la vida de muchos correntinos le explotó en las manos y no sabe que hacer, es cierto, ahora no hay nada que hacer, tiene que asumir las consecuencias junto a todo el cuerpo de funcionarios y profesionales que tienen a su cargo los controles y supervisiones. Es decir se tiene que hacer cargo.

Dado que con el correr de las horas tras el siniestro, quedó más que claro, que no es cierto que desde la Municipalidad se hizo algo, ni siquiera es comprobable la clausura, que dicen llevaron a cabo el pasado lunes, por más que ahora aparezca un expediente al respecto, por que dos pisos de más no se hacen de un día para otro, y tampoco es cierto que la municipalidad no tiene poder de coerción, que por otra parte lo tienen con claridad otros poderes del Estado, a los que tuvo que recurrir para asegurarse hacer efectiva la medida que toma, pero claro si el mismo Barrionuevo expresa a manera de justificativo “la comuna clausura los locales, y nadie hace caso y no podemos hacer nada”, que quiere decir esto, que tipo de funcionario es el que puede asumir semejante falencia.

Sin dudas este lamentable hecho puso en relieve que hay gente que juega a ser funcionario y juega en la política, pero que no le interesa la comunidad.

Es importante tener claro que la responsabilidad que le cabe a la Municipalidad no enmienda lo que le corresponde a las empresas Bury -Mayer, Bruquetas y Cohen SRL, como tampoco a los propietarios del FIDEICOMISO que financia la construcción del edificio y tal vez hasta la misma conducción de la UOCRA, pues en alguna medida cada uno no cumplió con sus obligaciones de asegurar la vida de los trabajadores que ponen su esfuerzo para que se concrete el emprendimiento. Todos tendrán que rendir cuenta ante los organismos que corresponde y ante los familiares que perdieron a sus seres queridos. Pero lo que resulta intolerable bajo todo punto de vista es que desde donde se origina todo el sistema de supervisión y contralor se falló groseramente, y este no es más ni menos que la MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE CORRIENTES, a cuyos funcionarios la ciudad le confía su bienestar.

Y tal cual ocurriera en aquellos tremendos hechos que mencionábamos como Cromañón y Once, se percibe una línea entre los más altos funcionarios, orientada a querer transferir responsabilidades y en la que aflora una soberbia, que crispa más aún el ya de por si convulsionado estado de animo de los familiares que perdieron a sus seres queridos, a los que hoy les cabe todo el derecho de reclamar para que acabe de una vez por toda y para siempre esa MALDITA IRRESPONSABILIDAD, que impera en distintos estamentos de la función pública, en este caso en particular muy bien identificada y que genera muerte y dolor.

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