martes, 20 de marzo de 2012

Argentina, Mendoza: Los jóvenes quieren un futuro en paz; los grandes, volver al pasado y poco más

Gabriel Conte (MDZOL)

¿Quiénes le pusieron racionalidad al reclamo por justicia por el asesinato a sangre fría de Emanuel Páez? Los jóvenes: los mismos a los que acusamos de todos los males de la sociedad y hasta de la inseguridad de los adultos.

La buena noticia del día en medio del dolor más grande del mundo, la dieron los jóvenes de Maipú que hicieron caso omiso a la convocatoria a la violencia de un grupo, para ponerle cordura al reclamo de justicia por el asesinato de Emanuel Páez.

Es imposible evaluar a los padres de las víctimas de hechos violentos, minutos después de que hayan sido testigos del horror de sus vidas: su pena no tiene límites.

Pero fueron los jóvenes quienes pusieron un límite en la marcha de Maipú que se había ido de madres: bajo la consigna “se siente, se siente, el Ema está presente”, lograron dividir las aguas e iniciar una marcha de silencio en recuerdo del joven apuñalado el sábado y en reclamo de justicia.

Atrás quedaron las piedras, los destrozos, la violencia con la que no se le pone freno a la violencia.

Mientras los exaltados invocaban al peor de los pasados clamando “¡que vuelvan los milicos!”, “¡pena de muerte!”, los pibes, los pares de la víctima menos pensada, rodearon con su afecto a los padres y lograron exorcizar a los demonios con los cuales un alto porcentaje de la sociedad, lamentablemente, ha transado y se ha acostumbrado a convivir.

Los que tienen que decidir ya saben lo que tienen que hacer con la seguridad, los derechos de todos, con el ejercicio de su cargo y con las decisiones que toman.

Pero este lunes la lección provino de los jóvenes: esos mismos a quienes les achacamos todos los males de la sociedad. Tómese nota. Y a escucharlos más.

Gabriel Conte es director de MDZ.

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