lunes, 26 de marzo de 2012

Chile: La estrategia para desactivar a Camila Vallejo

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El impacto público del discurso de Camila Vallejo y la popularidad de su imagen, enreda, molesta y confunde. No solamente a sectores de la derecha sino también a zonas del progresismo de izquierda que no estaban preparados para el fenómeno político de su emergencia como líder nacional.

Sin duda la actual vice - presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, comienza a ocupar un espacio político importante -especialmente en las movilizaciones sociales-.

En un país donde la política está desprestigiada por la descomposición de su matriz ética y donde hacer política es otro frente de rentabilidad y negocios, Camila Vallejo opaca a cualquiera por el sólo hecho de no tener trayectoria con esa matriz.

Aunque se abran decenas de candidaturas presidenciales, la personalidad pública con mayor proyección política surgida en Chile en las últimas décadas y con alto impacto público es precisamente Camila Vallejo.

En un espacio de oportunidades políticas muy acotado y extremadamente pequeño, la emergencia de esta figura nueva preocupa para el largo plazo especialmente a la clase política que se ha beneficiado con el modelo en las últimas cuatro décadas a través de redes de corrupción. Una persona que surge “como de la nada”, completamente desprovista de faltas a la ética en su trayectoria, “hay que desactivarla antes de que sea demasiado tarde como si fuera una bomba de tiempo”.

Es así que la independencia editorial de medios que se proclaman sin compromisos con la clase política dominante comienza a extraviarse, desperfilando el tema esencial de cuestionar el modelo y en ese predicamento entra la campaña de desactivar la figura de Camila Vallejo por ser la portadora más eficaz del discurso anti modelo.

“Hay que bajarla como sea”. Dice el personero de un medio a condición de no revelar su identidad. Es la orden editorial en los medios de más difusión en donde se detecta una extraña coincidencia entre izquierdistas y derechistas.

Uno de los medios que se ha sumado a esa campaña es El Mostrador, con una serie de artículos que apuntan a desarticular el discurso de Vallejo.

El más ilustrativo es uno colocado el 21 de marzo (Jimenéz/Carmona) en donde el argumento central es desacreditar a Camila Vallejo (militante comunista) haciéndola aparecer como un instrumento político para hacer crecer la popularidad del Partido Comunista. Casi el mismo discurso del gobierno que es más burdo al señalar que “los comunistas inventaron a la Vallejo”.

Es un poco esquizofrénico, sin embargo hay que tomarlo en serio como fenómeno por el tipo de lucha ideológica sin cuartel que se está dando en Chile.

El Mostrador es unos de los primeros diarios digitales surgidos en Chile al comenzar la primera década del nuevo milenio. Con valentía y medios precarios se posicionaba enfrentando a dos conglomerados periodísticos como El Mercurio y La Tercera que dominan la escena de la información en un virtual duopolio que ha sido un pilar del modelo económico.

La independencia editorial de un medio sin compromisos con la clase política dominante comienza a perderla El Mostrador a medida que se sumaba a la campaña de estigmatizar a la coalición de centro izquierda llamada Concertación de Partidos por la Democracia que gobernó durante los 20 años.

En medio de la carrera presidencial de 2009 El Mostrador aparece apoyando la candidatura de Marcos Enríquez-O., produciéndose el giro de su afamada independencia editorial. Esta candidatura se constituyó en la tercera fuerza política que contribuyó decisivamente a la derrota de la coalición de centro izquierda por atraer los votos de los descontentos.

El financista y generalísimo del candidato de esta tercera fuerza - las otras dos consisten en la actual coalición neoconservadora que gobierna y la Concertación- fue un empresario con vínculos muy estrechos con el gobierno cubano, el ex socialista Max Marambio. Esta asociación hasta el día de hoy forma parte de los puzles en la derrota de la Concertación y l triunfo del neoconservadurismo en Chile.

La capitulación editorial de El Mostrador y su funcionalidad al modelo, ensambla en la estrategia de erradicar el marxismo del debate y es grave porque su fortaleza consistía en estar desprendido del maniqueísmo de la relación medio-poder en promover el actual modelo.

La figura de Vallejo surge en medio de un escenario político para las ideas de izquierda en Chile muy complejo. Uno de los instructivos máximos del Pentágono, que adecua la política exterior estadounidense a los intereses estratégicos de largo alcance, es detener los brotes de recuperación del marxismo o cualquier idea insurreccional desde los primeros brotes. Esta estrategia es consustancial a los principios de gobernabilidad que se manejan en la OEA y que ha permeado en la política exterior de los países más conservadores.

Estados Unidos no desea por ningún motivo que se repitan los fenómenos de Al Queda, Jihad y Talibán que por exceso de reacción frente al acoso comunista -en el caso de la invasión soviética en Afganistán en la década de 1980- se alimente una cultura insurreccional que en definitiva se transforman en fuerzas anti sistema, independiente de su ideología.

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