viernes, 30 de marzo de 2012

Ecuador califica a CIDH de ente inquisidor y exige cambiar sede

Pedro Rioseco (PL)

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, calificó en Washington a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de ente inquisidor y exigió cambiar la sede a un país que reconozca la Convención firmada en Costa Rica en 1969.

Al intervenir ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Patiño criticó duramente el papel de la CIDH en el juicio por injurias calumniosas contra el diario El Universo y las numerosas violaciones cometidas a las normas internacionales.

Un caso que afectó los intereses de un emporio mediático, pesó más y ha tenido más atención en esta Comisión que otras situaciones en las que se encuentran en peligro el derecho a la vida, a la alimentación y otros derechos fundamentales.

Han intentado, afirmó, vender una imagen totalmente tergiversada de Ecuador, que ha servido para dimensionar la envergadura de ese terrible poder fáctico, los medios de comunicación, y para cuestionar la vigencia de los órganos del Sistema Interamericano.

Precisamente, fustigó, apelamos a estos principios para condenar, -y oponernos- a la manipulación de los órganos de derechos humanos de Naciones Unidas con fines económicos y geopolíticos, y a su utilización como mecanismos para legitimar intervenciones militares.

Ya el mundo no es el mismo de 1948 cuando se decidió la creación del Sistema Interamericano, recalcó en transmisión directa recibida por Internet en Ecuador.

Los foros políticos para el diálogo, la integración y la toma de decisiones, dijo, han tomado un rostro latinoamericanista tal como lo soñaron nuestros próceres y nos obligan a repensar la OEA, que por la fuerte influencia estadounidense transita por una crisis de legitimidad

Lo prueba el poder de veto para excluir a un país (Cuba) de un foro que, si bien no es parte formal de esta Organización, ha sido institucionalizado como un mecanismo paralelo, bajo el nombre de Cumbre de las Américas, reiteró Patiño.

La agenda priorizada de la OEA se ha centrado en los asuntos de seguridad y gobernabilidad, por la visión y los intereses de Estados Unidos.

Creemos, subrayó, que el manejo de la CIDH debe recaer, exclusivamente, en aquellos Estados que se han comprometido con las obligaciones que emanan de la Convención, y los nacionales cuyos países no son adherentes no deberían poder ser elegidos, ni como jueces ni como comisionados.

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