miércoles, 28 de marzo de 2012

El golpe de estado en Mali es el preludio de más convulsiones en África

Armando Pérez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

El reciente golpe de estado ocurrido en Mali es consecuencia directa de la revolución en Libia y supone el preludio de profundas convulsiones en África, desde el estallido de movimientos de liberación, revoluciones y guerras, más que todo entre los países que integran el Saleh, desde Mauritania, en el Atlántico, hasta Sudán y Eritrea a orillas del mar Rojo, pronostican expertos rusos.

El golpe militar en Mali, comenzó con una visita del ministro de Defensa del país a una base militar en la capital Bamako, el pasado 21 de marzo, pero la inspección desató una rebelión de los oficiales que protestaron por las precarias condiciones en alimentos y armamento en las guarniciones y las tropas.

Esa situación explica la exitosa ofensiva de las agrupaciones guerrilleras tuareg que con ventaja en armas y pertrechos desde el pasado mes de enero amplían su control en aldeas y poblados en el norte del país.

Entre esas agrupaciones se encuentra el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) que aprovecho el golpe en Bamako para ocupar la ciudad de Anefis, la base militar de Amashash, y las localidades de Tessalit, Gao y Kindal.

El MNLA revindica la independencia de la región de Azawad (norte de Mali) habitada en su mayoría por tuaregs con una extensión de 850.000 kilómetros cuadrados (Alemania y España juntos).

La situación también la aprovechan las agrupaciones del Al Qaida en Maghreb islámico (AQMI), con bases en el norte maliense y Mauritania con agrupaciones cada vez más fuertes por el flujo de armamento y combatientes desde Libia.

Otras agrupaciones influyentes como la guerrilla tuareg Ansar Dine declaró recientemente que está a punto de ocupar la localidad de Kidal, en el noroeste de Malí y que ya controlan, Adrad, Iforas, Tinzavaten, y Ageljok.

Ansar Dine es una agrupación islamista cuyo objetivo es instaurar la ley del sharia islámico en la zona de Azawad y en consecuencia, además del ejército malinense consideran enemigos a MNLA y por el momento rechaza cualquier alianza con el AQMI.

Según expertos rusos, la situación en el norte de Malí es tensa porque el ejército no puede contener el avance del MNLA y AQMI, y una vez el ejército malinense quede desplazado de esos territorios, serán inevitables graves enfrentamientos entre las agrupaciones independentistas y guerrilleras por el control de poblados y ciudades.

Informaciones de inteligencia militar indican que en el norte de Malí operan agrupaciones armadas de una a varias decenas hombres en camperos con fusiles y artillería que por su cuenta se dedican a actividades de orden público como registro de personas y viviendas.

Pero la Cruz Roja y organizaciones de defensa de derechos humanos denunciaron que las bandas armadas también se dedican al secuestro y saqueo de la población civil.

La situación de seguridad es grave porque en el norte de Malí se han infiltrado mercenarios, bandas criminales, traficantes de armas y narcotraficantes que para garantizar la seguridad de sus actividades cometen atropellos contra la población civil.

De acuerdo con un informe suministrado recientemente por la ONU, el agravamiento de la situación en el norte de Malí ha ocasionado el desplazamiento de al menos 72.000 personas.

Diplomáticos rusos citados por la prensa rusa indican que esa franja de inseguridad amenaza con extenderse a otros paíse vecinos porque el MNLA reivindica como suyos, territorios en el norte de Burkina Faso, el occidente y noroeste de Níger, el sureste de Argelia y el sureste de Libia.

Para los diplomáticos rusos, el levantamiento de los tuareg en en el norte de Malí y el golpe de estado son una consecuencia directa de la revolución en Libia que triunfó por el apoyo de la OTAN.

Los tuareg fue una de las étnias privilegiadas durante el gobierno de Gadafi y el ejército contó con varios batallones integrados exclusivamente por tuaregs, que hasta el final combatieron del lado del líder libio. Tras la muerte de Gadafi, los militares tuaregs con su armamento y municiones se desplazaron a países vecinos, entre ellos Malí.

Hasta el último momento, Gadafi apoyó a los tuareg y estudio la posibilidad de crear para ellos un país independiente en respuesta a la revolución organizada por el Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT).

Expertos citados por la prensa rusa pronostican que los tuareg servirán de detonante a otros movimientos separatistas en los países del Saleh ante la imposibilidad de los ejércitos nacionales de luchar simultáneamente contra las guerrillas separtitas y las agrupaciones de Al Qaeda y otras fuerzas islamistas.

En consecuencia, es posible que ocurran revoluciones en Burkina Faso, Mauritania, Níger y Argelia que seguramente tendrán un marcado carácter islamista y esto puede ser un factor desestabilizador para otros países africanos influyentes con población islámica como Nigeria, Eritrea y Sudán, alertan los expertos rusos.

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