viernes, 23 de marzo de 2012

Experto considera "errática" política petrolera argentina

Juan Manuel Nievas - Feng Junyang (XINHUA)

Argentina tiene una política petrolera sin un rumbo definido que desalienta la llegada de inversiones a un sector que, por su naturaleza, es de alto riesgo, de acuerdo con el experto Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía "General Mosconi" (IAE).

En entrevista exclusiva, durante la que repasó la situación de la actividad en el país austral, Rabinovich dijo que la "política oficial no es clara respecto de sus objetivos. Los últimos acontecimientos se basan en una realidad que hasta fin del año pasado se negaba, que es la crisis energética estructural".

Al no reconocer la crisis, los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández no han buscado una solución al problema, señaló.

En el último trimestre, el gobierno argentino ha llevado a cabo una política para exigir a las empresas petroleras mayor inversión y más producción, especialmente a YPF, la empresa que fue estatal hasta la década del '90, fue privatizada y ahora controla la española Repsol, que detenta el 57,4 por ciento del capital accionario.

"La producción de petróleo cae desde hace 12 años y la de gas hace siete. Al abrir las sesiones ordinarias del Congreso, la presidenta admitió que tenemos problemas serios y lo focaliza en lo que se venía negando, la caída de la producción y las reservas". expresó Rabinovich.

"Ello genera el crecimiento exponencial de las importaciones (de energía), con el consecuente impacto sobre la balanza comercial y la economía del país en un momento en que la situación internacional también es complicada. Si la Argentina, supongamos, tiene que importar 10.000, 12.000 millones de dólares en energía en 2012, ello equivale al ingreso de la mitad de las exportaciones de soya, una carga muy importante", opinó.

Según datos oficiales, durante el período 2003-2010 las reservas de petróleo de Argentina cayeron 6 por ciento y las de gas 41 por ciento, mientras que la producción de petróleo disminuyó 18 por ciento y la de gas 7 por ciento.

Ello generó que la Argentina se convierta en importadora neta de gas natural, fuel oil y gas oil, lo que, según el gobierno, se debió hacer para "sostener el crecimiento económico más importante en la historia del país".

"El gobierno apuntó sobre la producción y sobre la principal empresa del país, que es Repsol-YPF", que cuenta con unos 13.500 empleados, dijo el analista.

Para Rabinovich el país está "frente a una incógnita, una incertidumbre, que en el fondo lo que hace es afectar aún más la caída de la producción. Sería más claro que el gobierno dijera 'volvemos a recuperar la industria petrolera para el Estado', aunque en la Argentina palabra nacionalización no se aplica con justeza, porque los recursos son de las provincias, que han comenzado a actuar, revirtiendo concesiones".

"Todo lo que está ocurriendo va en detrimento de la industria y de la economía argentina", lamentó.

La semana pasada, las provincias argentinas de Chubut y Santa Cruz, que concentran el 50 por ciento de la producción petrolera nacional, retiraron a YPF, cuatro áreas de exploración del sur del país, y lo propio realizó una tercera, Neuquén, también del sur argentino, el martes último.

A ello se sumaron las declaraciones del jefe de Gabinete de Ministros de Argentina, Juan Manuel Abal Medina, que el miércoles negó la posibilidad de "nacionalizar" YPF y, un día después, aseguró que no había descartado esa posibilidad y que sus declaraciones habían sido tergiversadas por la prensa.

Para Rabinovich, "la receta" para recuperar la industria petrolera y gasífera argentina es "ponerse de acuerdo y hacer una auditoría de todas las concesiones (en manos de privados), para establecer el estado de cumplimiento y acumular información para tomar decisiones. Además, crear una Agencia Nacional de Petróleo, a imagen y semejanza de las que tienen Brasil o Colombia, para formar recursos humanos y estudiar áreas geológicas".

"Si se revierten concesiones, tomar en ese caso la decisión de recrear una empresa petrolera nacional. En ese debate tienen que participar no sólo las provincias productoras, que son las dueñas del recurso, sino también las no productoras, que son las más grandes del país y hoy están afuera de la discusión. Esta discusión tiene que ser llevada al Congreso y ser coronada con una nueva Ley de Hidrocarburos", propuso.

"Ahí estaríamos hablando de un nuevo andamiaje jurídico e institucional que pueda revertir la decadencia del sector, y darle seguridad sobre qué políticas va a seguir la Argentina en materia de petróleo a las empresas internacionales", consideró.

Sin embargo, ahora, "nadie puede estar tranquilo. YPF hasta antes de las elecciones (de octubre 2011) era un aliado del gobierno. Se reeligió al gobierno, y ahora YPF es el enemigo público número 1. Las decisiones hacen que nadie pueda estar tranquilo teniendo semejante ejemplo. Si yo fuera directivo de una empresa petrolera que opera en la Argentina, no estaría tranquilo", lamentó.

Sobre las recientes exigencias del gobierno para que las empresas aumenten su producción, el especialista sostuvo que "es más bien una declamación política para justificar ante la opinión pública que está haciendo lo imposible para que las empresas inviertan".

Pero la actividad tiene un componente tecnológico muy claro, que se desarrolla a largo plazo. Pedir un plan de inversiones en 15 días, con la decisión previamente de revertir el área (quita la concesión) no es sostenible, y por lo tanto genera más incertidumbre", dijo.

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