lunes, 12 de marzo de 2012

He visitado las cuevas secretas del Vaticano

Florence Evin

¿Es el frío lo que te mantiene inmóvil frente a esos pergaminos agrietados? O ¿son los dolorosos secretos de la Iglesia, los de la Inquisición por ejemplo y del trágico fin de los herejes, que hielan la sangre? Visitar el bunker subterráneo de los archivos secretos del Vaticano, en Roma, intriga y oprime.

Estanterías metálicas y hormigón hasta la pérdida de la vista: este edificio climatizado y desierto, inaugurado por Juan Pablo II en 1982m se halla construido bajo el patio del museo vaticano. Cinco mil metros cuadrados en dos pisos, enterrados bajo el jardín que transitan diariamente los turistas que visitan la Capilla Sixtina, sin imaginar el tesoro sobre el que caminan. Lejos de las miradas, dentro del mayor secreto, 85 kilómetros de documentos de entre los siglos VIII al XX, se conservan aquí. Detrás de una jaula de hierro se encuentran los volúmenes de consulta prohibida por Juan Pablo II, documentos a los que ni siquiera los investigadores acreditados tienen acceso.

Benedicto XVI autorizó recientemente la « apertura » de los documentos relacionados con el período de entre guerras 1920-1939. En lo que se refiere a los posteriores a 1939, monseñor Sergio Pagano, prefecto de los archivos, nombrado por el Papa, es optimista: “Se viene hablando desde hace nueve años. Sería beneficioso para la Iglesia para mostrar los esfuerzos que hizo Pío XII para detener la guerra”

Una voluntad de apertura que se manifiesta en Roma, en el Museo del Capitolio, donde se realiza la primera presentación pública de cien documentos autorizados por el Vaticano- La exposición fue inaugurada el 29 de febrero, bajo el nombre de “Lux in Arcana”. Monseñor Pagano explica la decisión papal: “hemos estado reflexionando sobre esto desde hace muchos años, realizando muchas reuniones con este objeto. Decidimos, finalmente, ser valientes y sacar a la luz todos estos documentos. Ciento cincuenta personas trabajaron para concretar este proyecto. La elección del Museo del Capitolio garantiza horarios de visita más amplios y permitirá acoger a una mayor cantidad de visitantes.

Pergaminos, manuscritos, antiguos volúmenes encuadernados en cuero o en madera, bulas papales, esta exposición que quiere “echar luz en los arcanos” muestra los archivos secretos del papa. Se entiende por “secreto” de acuerdo con el calificativo usado desde el siglo XVII, la traducción de la palabra latina secretum,es decir “privado”

En el museo del Capitolio, la escenografía en la penumbra, ilumina los documentos que se muestran bajo vidrio, acompañado de un instrumental puntiagudo numérico que permite desplazarse por los textos, agrandándolos y ubicarlos en el hilo de la historia. Entre las siete secciones que jalonan el recorrido, “Tiaras y coronas”, “Diálogo entre religiones”. “Secretos de los cónclaves” “Ciencias”, filósofos e inventores, la más concurrida es la consagrada a los heréticos,

La pieza más espectacular es un rollo de pergamino de 60 metros de la largo en el que se relata el proceso a los Templarios. Se mencionan las 231 deposiciones recogidas por la Inquisición, entre 1301 y 1311, en respuesta a la bula Faciens Misericordia de Clemente V. Un pergamino de 50 cm con hojas cosidas con escritura pequeña y regular en tinta negra. Los Templarios habían sido arrestados en Francia el 13 de octubre de 1307, por orden de Felipe el Hermoso. Acusados de herejías, sodomía, besos inmorales, idolatría, 54 de ellos fueron quemados vivos. El pergamino del interrogatorio de Jacques de Molay, el gran maestro que se retractó bajo tortura en Chinon, en 1308, se muestra aparte mostrándolo en la hoguera en una estampa de 1314, espalda contra espalda con su “cómplice” Geoffroy de Charney.

Otros documentos conmovedores son los del proceso a Giordano Bruno, 1593/1597 “el hereje impenitente, pernicioso y obstinado” cuya lengua fue puesta en una morsa y su cuello apresado en un anillo metálico, o la bula de León X en 1521, pronunciando la excomunión de Martín Lutero.

Muchas cartas testimonian los avances de las ciencias y los desvelos de los sabios por hacer aceptar sus nuevas teorías. El pedido de Nicolás Copérnico a Pablo III, cuando tenía 69 años, es decir en 1542, de que autorizara a Jan Loytz a trabajar con él. Galileo tendrá menos suerte: solo pudo escapar a la condena retractándose. Es necesario ver las palabras escritas en forma segura matizadas con arabescos por Galileo o redactadas en forma mucho más moderna por Erasmo quién en 1524, en una carta dirigida a Gian Mateo Giberti, obispo de Verona, lamenta los violentos ataques contra Lutero.

Pueden verse también majestuosos sellos en cera roja o hasta en oro como el que acompaña la ratificación del concordato con Napoleón Bonaparte sellando la libertad de cultos en Francia. O el de oro de Clemente VII para la coronación de Carlos V que acababa de ser coronado emperador del Sacro Imperio- Una ocasión seguramente única para admirar esos frágiles tesoros. La enumeración de los archivos secretos del Vaticano está en marcha+ (PE/Le Monde)
Traducción Susana Merino
N.de T.: En la pequeña ciudad de Carcassone en el sur de Francia región en la que se desarrolló el movimiento de carácter religioso de los cátaros, una comunidad que pretendía instalar un nuevo orden social, partiendo de la pureza y del ascetismo y que fue condenado y perseguido por la Inquisición hasta desaparecer, existe un Museo en el que se conservan y exhiben los instrumentos de tortura precisamente utilizados por la Inquisición. “Podemos decir, lógicamente, que éstos estaban diseñados para causar al prisionero el máximo dolor posible. Y, para tal fin, los mismos inquisidores solían intercambiar fórmulas o técnicas de tormento. Algunos papas como Pío V (1566-72), incluso "enriquecieron" este aspecto de la Inquisición inventando ellos mismos algunos instrumentos de tortura. Y, por increíble que esto parezca, durante las sesiones de tortura los instrumentos también eran rociados con agua bendita”. Leer más en:
http://paseandohistoria.blogspot.com/2011/06/instrumentos-de-tortura-utilizados-por.html

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