miércoles, 14 de marzo de 2012

La paritaria docente ha muerto ¿Y ahora qué?

Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

Finalmente no fueron los 3100 pesos como tanto cacareaba desde el Frente gremial docente bonaerense (FGDB) ni los 2950 pesos que firmaron los gremios capitalinos con el demonio Macri; fueron 2900 pesos, así pelados… y para todo el año, como ya habíamos anunciado unos días atrás, apenas 100 pesos más del ofrecimiento original del gobierno de Scioli.

No importan, en este caso, los porcentajes –queda claro que 100% de nada sigue siendo nada- más que como una estadística que sirva para ponerle techo al resto de los sectores que tiene pendientes sus propias discusiones paritarias. Las direcciones de los gremios docentes son usadas por el sciolismo como testigos para fijar los salarios a la baja del resto de los sectores de la administración pública y, más que eso, como prendas de un chantaje patronal a lo que sólo responden con la irritante pasividad de quien se deja usar y tirar, el término para esta definición de “use y tire” puede ser completado por cualquiera sin ser demasiado avispado.

Los argumentos usados por las direcciones del FGDB para aceptar este miserable aumento de sueldo para aquellos que “trabajan cuatro horas y tiene tres meses de vacaciones” no tiene desperdicio y deberían formar parte de un manual de las agrupaciones clasistas para formar a los luchadores que integran las nuevas generaciones que se aprestan a la lucha gremial.

El primer argumento es que: “de no aceptar, el gobierno provincial sacaría el aumento por decreto como lo hizo Sileoni con la Ctera a nivel nacional”, ya veremos después la “reacción” que esta medida tuvo entre los burócratas nacionales después de un paro con altísima adhesión. El segundo argumento está cargado de perversión y disciplinamiento por terror, “se descontarían los días de paros y los compañeros no están en condiciones de aguantar los descuentos”. Luego se arguye ministerialmente, “es lo que el gobierno está en condiciones de dar, tengamos en cuenta compañeros (compañeros?) que cada peso de aumento a los maestros le significa a la provincia 16 millones de pesos mensuales del presupuesto y casi 11mil millones anuales (sic)¿las cuentas no dan? A quien le importa, es lo que dicen.

Más tarde se vuelven “humanistas” y plantean que los reclamos docentes “afectarían a los chicos” ya que, la lucha por obtener montos superiores a esta miseria aceptada pondría en jaque a los planes sociales, fundamentalmente el subsidio universal que, como se ve, se paga con nuestro dinero y el del resto de la administración pública y el de los jubilados, una verdadera distribución nacional y popular de la pobreza.

El frente gremial aceptó un miserable salario básico de 1453 pesos frente a una canasta de alimentos cercana a los 4000 y en aumento constante. Los 2900 pesos están conformados por un 50% de montos en negro y apenas alcanzan a un 70% de esa canasta. Pero a no hacerse ilusiones maestros, porque mientras las negociaciones estaban en curso el “intransigente” Moreno -que de tigre anticorporativo se ha trasformado en un gatito incontinente que salpica los rincones con los escándalos de corrupción que alcanzan al Ciccone Boudou- sigue autorizando aumentos de precios a las multinacionales de alimentos; mientras aumentan las tarifas de los servicios públicos, los impuestos municipales y provinciales y encima SUBE el transporte en cualquiera de sus variantes, el gobierno ya anunció que el boleto de colectivo superaría los 4 pesos; es decir, la paritaria docente de la mano de la burocracia sindical es un fracaso para las bases del magisterio y un triunfo en regla para el oficialismo “al cual hay que ayudar en la implementación del cambio de modelo” aseguran como último testimonio de su entrega los dirigentes del FGDB. ¿Cuánto puede durar la foto de los 2900 pesos en medio de un tarifazo como el que se está desarrollando? Días apenas, solamente el aumento del boleto del transporte público retraerá los salarios a condiciones peores a las anteriores de la negociación salarial.

El kirchnerismo y los burócratas sindicales reivindicaban las paritarias docentes como una conquista popular estratégica, “histórica” en términos usados por los Baradelitos yaskistas para convencer a los trabajadores de la educación de las bondades del régimen. Eso se terminó definitivamente.

Sileoni, Ministro de educación de la Nación, le puso una faja de clausura a las paritarias nacionales y la Ctera, después de asustarse con la masividad de su propia convocatoria al paro nacional, piensa presentar un recurso judicial para que los Oyarbide o Bonadio (el primero defensor del oficialismo en todas las causas de corrupción y el segundo defensor de los Cirigliano en los 51 asesinato de la estación de Once) decreten la inconstitucionalidad de la medida. Sea como sea, la paritaria “histórica” que en paz descanse, se cayó como una fruta podrida aun antes de la clausura unilateral, dejando de existir cuando el gobierno le puso un techo a los reclamos, todo lo demás es un formalidad evasiva para el consumo de la gilada.

Con su recurso judicial y su terror a las bases docentes en paro deberíamos pensar que si no fueran tan patéticos, Yasky y Maldonado nos están tomando por boludos.

Peor aún Roberto Baradel, quien también perora, igual que la presidenta “que los docentes deberían dejar de trabajar cuatro horas por día para tener una jornada laboral de 8 horas como el resto de los trabajadores”

“—Que comenzaría a las 8 de la mañana con las pausas correspondientes, por ejemplo, para el almuerzo y luego, a la tarde, disponer del tiempo necesario (hasta las 16) para las materias complementarias...

—Eso sería lo ideal considerando que si bien hay una recuperación material y la familia en general está mejor, aún sigue habiendo zonas de pobreza y allí serían necesarios más recursos del Estado.

—¿Hay suficientes maestros como para una jornada completa en todas las áreas?

—En ciertas áreas faltan docentes. Por ejemplo, a nivel secundario, pero maestros hay.”

(extracto de reportaje concedido a Magdalena Ruiz Guiñazú en Perfil.com)

Unilateralmente el populismo conservador K ha decidido que la situación de crisis económica, que pretende pilotear como Napoleón Bonaparte sobre un mar de plata en manos de banqueros y capitalistas, no da para negociaciones colectivas con los trabajadores en general y los docentes en particular. El ajuste es inevitable y pasa por revival de las viejas recetas del demonio neoliberal. El “enfriamiento de la economía” por medio del ajuste salarial ha sido calculado en 30 mil millones de dólares, los que junto al uso de reservas se pondrán a disposición de los usureros externos y tenedores de bonos que la presidenta, que “a veces se siente como Bonaparte”, reivindicó en su discurso ante la asamblea legislativa.

Por supuesto que este bonapartismo presidencial recibe la bendición del clero: los susidios a la escuela privada son un valor sagrado e intocable, por el cual los curas velan de noche y derrochan de día.

El famoso fisti-fisti (mitad y mitad) de lo cual Cristina Kirchner se jactaba hasta hace unos días como el mecanismo original de distribución de la riqueza, demuestra con estas negociaciones a la baja en las comisiones que no va más allá de la política subsidiaria y corrupta entre el oficialismo y los ciriglianos, roggios, rocas, macris (el papá), las megamineras y por supuesto la burocracia sindical. Un ejemplo de esto, saliendo por un momento del conflicto docente, lo encontramos en las declaraciones de Antonio Caló, capo de la UOM, que “sorprendió a la patronal metalúrgica con la modestia de sus reclamos” (La Nación de hoy)

Las paritarias docentes son un modelo de lo que va a pasar en las paritarias nacionales del resto de gremios en manos de la burocracia sindical: cualquier pedido considerado excesivo por el gobierno popular terminara por transformar a los trabajadores en extorsionadores y puestos a disposición del “Proyec X”

Oficialismo de un lado y oficialismo del otro tiene una sola consecuencia para los trabajadores: una mayor miseria.

Dejando de lado algunas cifras, para no aburrir, podemos decir que el acuerdo alcanzado entre la burocracia del frente gremial y el gobierno consiste en lo siguiente:

El salario docente, sigue multiplicando sumas en negro que no se incorporan al básico en forma de bonificables y no bonificables conformado por el 50% de las sumas en negro, que transforma su lectura en un intríngulis confuso cuya única función es ser una variable de ajuste provincial.

Los 2900 pesos de mínimo conformado incluyen el incentivo docente (FONID)

El oficialismo burocrático deja en un estado de orfandad organizativa a los trabajadores dispuestos a luchar. La cerrada defensa política del modelo atenta contra las condiciones de vida de la familia docente y de los trabajadores en general.

La indignación que hoy recorre las escuelas por la miseria salarial aceptada, debe tener un desenlace positivo, hay que concretar el agrupamiento de trabajadores docentes en forma independiente del estado y de su burocracia. Discutir la problemática salarial aislada de las caracterizaciones políticas del momento conduce a un callejón sin salida.

Este es el gran desafío: recuperar los sindicatos para los trabajadores echando a la burocracia extorsionadora y cobarde que vive de las migajas que le ofrece la mano de los poderosos por traicionar las aspiraciones de las bases que trabajan.

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