viernes, 30 de marzo de 2012

México: Hambre de reconocimiento

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Con el nombre de “Un gobierno democrático que rinde cuentas”, mismo que no se apiada de las prácticas autoritarias que se pueden resumir en la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, decretada en forma autocrática por Felipe Calderón, éste organizó un acto en el Auditorio Nacional para recibir ovaciones como quizá no vuelva a suceder en los ocho meses que le restan como titular del Ejecutivo.

Hambriento como está del reconocimiento que por diversas razones le niega la mitad de los ciudadanos, Calderón Hinojosa elogió a su gobierno y, en consecuencia, a sí mismo y hasta a su esposa e hijos, ante 10 mil servidores públicos –“llevados muchos en autobuses”, consignó El Universal–, gobernadores y diplomáticos, porque hoy inicia la veda electoral “… y los candidatos y partidos podrán criticar al gobierno, sin que el gobierno pueda meter las manos para defenderse…”

“A diferencia de otras democracias, en nuestro país no será posible que el gobierno exprese con esa misma libertad sus argumentos o sus puntos de vista. Es por eso, con el afán de contribuir a un debate ciudadano mejor informado”, adujo el abogado, economista y administrador público que ejerció un gasto publicitario multimillonario con el que favoreció al duopolio de la televisión y saturó a los hogares con anuncios agraviantes porque carecen del necesario respaldo en los hechos, como los “grandes éxitos” en la otrora guerra que ahora es lucha, mientras la nación padece un baño de sangre y terror sin precedente, sólo porque está empecinado en imponer sus dogmas religiosos y espirituales a los programas de seguridad pública y a México su vocación de subordinado a las necesidades e intereses de Washington en su estrategia contra “el narcotráfico y el terrorismo”.

El general de cinco estrellas dijo estar “con la tranquilidad de conciencia que da el deber cumplido. Sé que en muchos rubros: salud, educación, infraestructura, hospitales, vivienda, fortaleza macroeconómica, crédito, México es mejor de lo que era hace seis años”. Con cifras reforzó su aseveración, pero no informó de otros renglones importantes, además de que es frecuente la denuncia periodística sobre hospitales inaugurados por él y que simplemente no dan servicio, la agobiante falta de medicamentos en el ISSSTE e IMSS, servicios de urgencia negados a los derechohabientes como al ingeniero Bernardo Tirado, del Instituto Politécnico Nacional, lo que puso en riesgo su vida.

Pero el señor que busca “contribuir a un debate ciudadano mejor informado”, ignora que las severas “deficiencias en calidad y servicios” es preciso valorarlas antes de que decrete “la cobertura universal en salud”.

Como cualesquiera presidentes del priato, hizo su aportación al bronce: A pesar de las adversidades “más que una carga ha sido un privilegio y un honor que no tendré jamás forma de pagarlo”. Existe, no repita la tragedia que causaron usted y Vicente Fox hace seis años. Nada más.

Ya inspirado, por la noche festejó durante una hora y 45 minutos en El canal de las estrellas, donde siete de éstas lo entrevistaron. Allí hizo derroche del uso de la primera persona del singular. Se refirió tres veces al que sus estrategas Dick Morris y Antonio Sola bautizaron como “Un peligro para México”, pero sin mencionar su nombre hasta que “lo obligaron”. Reveló que su vida estuvo en peligro en el Palacio de San Lázaro el 1 de diciembre de 2006. Juró: “Yo gané limpiamente la elección”. Y destapó a Margarita Zavala, con la ayuda de Joaquín López-Dóriga, como aspirante presidencial para 2018. Quizá ni Televisa le compre los derechos de su guión para una telenovela.

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