miércoles, 14 de marzo de 2012

Pelma y contumaz

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

El empeño de atribuir el rotativo de marras el atentado del 11M a otros autores distintos de los señalados en las tres sentencias pronunciadas sobre el hecho, resulta ya patético.

Además, tal obstinación lleva a pensar si no pudieron haber sido ellos mismos -es decir, las cloacas de la derecha entonces en el gobierno- los autores intelectuales de la masacre. Ellos, o bien lo es la mismísima encarnación de la contumacia: el propio director. Sólo le falta decir: "no pueden ser los yihadistas, sencillamente porque fui yo". Es inexplicable de otra manera la increíble insistencia sobre este asunto del 11M por parte de ese periódico y de su director que, por otro lado, no dan tregua al maniobrar. Pretenden despistar sobre su verdadera filiación ideológica. Inútil, pues claro es que son tutores, mentores y defensores de la derecha cavernaria. Es imposible imaginar de otra manera, más allá de la cordura, que ocho años después y siendo a estas alturas indiferente a todos los efectos quién fuera el horrendo criminal, alguien intente llevar tan lejos oficialmente las pesquisas.

A los familiares de las víctimas ya les importa poco la autoría, pero si hay alguien a quien tantos años después sigue preocupando, diga en qué consiste el interés en otra cosa. Mientras no lo señale, lo menos que se puede pensar de ese pintoresco director -descartada, por cortesía, la otra teoría- es que en lo nauseabundo ve un filón. Se está pasando tanto de la raya el caballero, que su personalidad conjuga públicamente el ridículo que hay en citar a toda hora el titadine con aquella retorcida aventura suya de sexo y de corpiño...

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