miércoles, 11 de abril de 2012

Científicos puntanos logran detectar precozmente la “manzana podrida” del cajón

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

Investigadores de Conicet y de la Universidad Nacional de San Luis desarrollaron un método que identifica el hongo de la “podredumbre gris” en productos frutihortícolas almacenados antes de que aparezcan los síntomas.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) desarrolló un método para la detección precoz del hongo que produce la “podredumbre gris” es más de 200 especies vegetales, lo que permitirá reducir cuantiosas pérdidas en frutas y verduras almacenadas.

“La herramienta que hemos desarrollado tiene la ventaja de detectar a tiempo la presencia de ese hongo a fin de implementar el tratamiento adecuado y proteger de ese modo diferentes productos frutihortícolas”, señalaron a la agencia CyTA el doctor Julio Raba, director del grupo de Bioanalítica de la UNSL y la doctora María Isabel Sanz Ferramola, directora del grupo de Control Biológico de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia de esa misma universidad.

La “podredumbre gris” está causada por el hongo Botrytis cinerea y se propaga entre las frutas contiguas almacenadas. El dicho “una manzana podrida pudre a las demás” es real y representa un gran problema, afirmaron los doctores Raba y Sanz Ferramola quienes publicaron el estudio en la revista científica BMC Microbiology junto con el doctor Martín Fernández Baldo y otros colaboradores del CONICET.

Cuando las uvas, manzanas, peras, tomates o frutillas muestran los signos de la enfermedad, como un halo de podredumbre, es posible descartar el producto afectado. El problema surge cuando existe una infección “latente” pero que no se observa a simple vista. En este caso contar con un método rápido y efectivo para detectar el patógeno permite tomar las medidas adecuadas para evitar pérdidas.

El método desarrollado emplea un anticuerpo monoclonal específico que “reconoce” al hongo patógeno y se une a determinadas moléculas del mismo también llamadas antígenos. Se forma así un complejo “antígeno-anticuerpo” sobre el que actúa un sistema enzimático que libera peróxido de hidrogeno (“agua oxigenada”), el cual, a su vez, puede reconocerse con una reacción que genera color o mediante una señal eléctrica.

“Como se trata de un ensayo indirecto, la señal o el color van a ser inversamente proporcionales a la cantidad de (antígeno de) Botrytis presente”, explicaron los científicos. Y concluyeron: “El método es ventajoso por su especificidad, por su rapidez y porque detecta mínimas concentraciones del patógeno”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.