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Este año la fecha histórica tendrá lugar apenas cinco días antes de la segunda ronda de las elecciones donde Francois Hollande, del Partido Socialista, y el actual jefe de Estado, Nicolás Sarkozy, se disputarán la presidencia.
El ultraderechista Frente Nacional, que quedó en tercer lugar en los comicios del 22 de abril, anunció un acto en la plaza Juana de Arco, donde informará a cuál de los dos candidatos dará su apoyo en la vuelta decisiva.
Mientras, el presidente Sarkozy, bajo cuyo gobierno cerca de un millón de personas perdieron sus empleos, convocó a una concentración en la plaza de Trocadero, cerca de la torre Eiffel.
"Lamento que Nicolás Sarkozy haya explotado este evento para buscar un conflicto", dijo el candidato del Partido Socialista.
De acuerdo con Hollande, el 1 de mayo es una celebración de los trabajadores decidida por los sindicatos de todo el mundo y los políticos no deben intervenir, ni siquiera durante la campaña electoral.
Organizaciones sindicales y de izquierda rechazaron la manipulación de esta fecha con fines electorales.
Para Bernard Thibault, líder de la Confederación General del Trabajo, la manifestación organizada por el presidente es una provocación y una operación que no tiene otro objetivo que dividir a los trabajadores y estigmatizar a los sindicatos.
Mientras, el secretario general de Fuerza Obrera, Jean-Claude Mailly, lamentó que ese día pretenda ser transformado en un marketing político.
Un comunicado firmado por las principales organizaciones sindicales reitera su voluntad de hacer del 1 de mayo una fuerte jornada de movilización destinada a dar a conocer las prioridades sociales y las preocupaciones de los asalariados, de los desempleados, los jóvenes y los jubilados en Francia y Europa.
En París la marcha partirá de la plaza Denfert-Rochereau y concluirá en la Bastilla, sitio emblemático de la Revolución Francesa.
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