miércoles, 25 de abril de 2012

Perú: Entre promesas de oro y oportunidades perdidas

Jorge Zavaleta Alegre (especial para ARGENPRESS.info)

La exportación del guano de las islas, el salitre, el caucho, la harina de anchoveta, las maderas como cedro, caoba y las hierbas medicinales. El café y el cacao. Las mariposas multicolores y las orquídeas, son parte de la extensa y variada fauna y flora, que inclusive peligra su extinción. El oro, la plata e hidrocarburos, son también capítulos de la trágica historia económica y social de América Latina, sobre todo, de frustraciones para los pueblos del Perú.

Un referente clave: hace ocho años, el 1% de la población del país ocupaba el nivel “A” de la pirámide socioeconómica nacional y en el 2011 se aproxima a 2%. Es decir, 98% de los casi 30 millones de habitantes, son los que aportan para el país más desigual del planeta. Desde el mitológico Dorado hasta el presente siglo la incalculable riqueza mineral aún no ha sido explorada lo suficiente, señalan destacados geólogos, información que los inversionistas reciben con entusiasmo, pero el nuevo amanecer en Los Andes, sigue siendo incierto.

El Cuarto de El Rescate, en Cajamarca que el inca Atahualpa ofreció a los conquistadores a cambio de su libertad, es la primera referencia de las oportunidades perdidas. Nunca ha intervenido la planificación del Estado para acabar con el empirismo gubernamental. Los procesos de descentralización y regionalización, lentos y aislados, no han conseguido superar el centralismo.

Para responder al escepticismo secular, el presidente Ollanta Humana anuncia luz verde a la minería, que incluya el cumplimiento de una renovada política ambiental y de inclusión social. Sobre el informe pericial y el controvertido proyecto aurífero Conga, reitera que su “compromiso es con el ciudadano, con el poblador local que requiere agua, bienestar y desarrollo, que los beneficios deberán llegar a las 13 provincias de Cajamarca”.

“Este gobierno, agrega, no va a aceptar actitudes de soberbia de ninguna empresa. El proyecto Conga deberá someterse a las nuevas condiciones que el Estado dispone en beneficio de todos los peruanos” e invita a la reflexión y al diálogo a los sectores políticos de oposición.

La propuesta gubernamental debe ser bienvenida, pero resultará compleja hacerla realidad en un país donde la democracia se ha quedado en el ánfora, en tanto los grupos económicos siempre identifican a las organizaciones populares como enemigas de la inversión, del progreso, consideraciones que son parte de una conducta ciega, que afecta la construcción de un clima de seguridad y confianza para superar las frustraciones de los diferentes “boom” económicos de la república.

La incertidumbre no es una invención del periodismo libre. El drama cajamarquino se repite en diferentes lugares. Cerro de Pasco, el emblemático departamento minero del Perú, arrastra el daño ambiental desde hace más de un siglo, incluyendo el caudaloso Mantaro. Doe Run - no obstante reiterados informes del ministerio de Salud - corroborados por misiones científicas de la Universidad jesuita de Missouri, donde también está la sede del “ciervo que corre” - no ha cumplido los compromisos con el Estado para eliminar la intoxicación masiva de los niños de La Oroya y comunidades vecinas. El ministro de Minas asegura que esta empresa tiene la oportunidad de presentar un nuevo plan que sea viable para el reinicio de sus actividades, pero “aparentemente el dueño de la compañía, en los Estados Unidos, es quien no quiere retomar las operaciones, pues pone condiciones que impiden la viabilidad”.

Los cajamarquinos de buena voluntad comparten la esperanza en un modelo distinto a un enclave minero, pero aceptan racionalmente la continuidad de los cuatro proyectos ya establecidos, como parte importante del apalancamiento financiero y con la debida responsabilidad social, según explica a Cambio16 de Madrid el presidente del gobierno regional Gregorio Santo Guerrero, elegido hace un año con el 69% del voto campesino: “Creo que los espacios donde la minería quiere ubicarse están cerrados para continuar con una explotación a cielo abierto y con cianuro. Los países vuelven con fuerza al cuidado de la biodiversidad, a valorar el recurso hídrico, a valorar la voluntad productiva que siempre tuvimos como peruanos y como cordillera”.

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