miércoles, 11 de abril de 2012

Vivir para ver: Los emergentes al ataque

Octavio Quintero (especial para ARGENPRESS.info)

En la ola de la reingenierización empresarial que surgió en los albores del modelo neoliberal, una frase del principal tratadista, Peter Drucker, se convirtió en acicate del cambio en la nueva concepción gerencial: “Cambia o lo cambian”. Y en efecto, muchos gerentes no cambiaron y los cambiaron; y los que cambiaron, llevaron la economía y al mundo a la situación de crisis que recorre hoy a Europa y Estados Unidos, los colosos del capitalismo universal.

Como el bumerán, la recursiva sentencia se le devuelve ahora a los colosos, retados a soltar sus puntales financieros: Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, que dominan a su antojo; instituciones que a su vez dominan y eclipsan al mundo en desarrollo con la imposición de sus políticas proclives al fortalecimiento de los países industrializados.
Ante la resistencia, los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), han decidido emprender camino hacia la constitución de su propio “Banco Mundial” que viene a ser un reflejo de su peso adquirido en la economía mundial.
El grupo BRIC podría verse ampliado en los próximos meses con otros países emergentes como Sudáfrica, Turquía, Indonesia e Irán, y específicamente en el caso de Suramérica, reforzado por los países del ALBA que lideran Venezuela, Ecuador y Bolivia, entre otros.
Y esa es la explicación de la candidatura del colombiano, José Antonio Ocampo, a la presidencia del Banco Mundial, propuesta por Brasil. Es un pulso de los países emergentes frente al “coloso” (que ya puede ponerse entre comillas por su evidente decadencia).
Finalmente, pudiera resultar mejor que se aferraran a sus arcaicos puntales financieros, pues, paradójicamente, impulsaría la decisión de los emergentes de crear sus propios organismos multilaterales ajustados a sus propias necesidades internas de desarrollo económico y a sus relaciones internacionales en un mundo que se estremece todo cuando el Imperio estornuda.
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Fin de folio: El laureado economista colombiano, José Antonio Ocampo, bien pudiera decir con Bolívar: “Si mi muerte contribuye a que (…) se consolide la unión, yo bajaré tranquillo al sepulcro”.

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