miércoles, 30 de mayo de 2012

Argentina: La verdad sobre la quita de la concesión a TBA

Fernando Solanas (INFOSUR)

El Gobierno acaba de anunciar la cancelación de la concesión a TBA del ferrocarril Sarmiento. Y lo hizo finalmente, aún cuando desde muchos sectores se viene denunciando desde hace muchos años, desde los usuarios, desde los trabajadores, desde la Auditoría General de la Nación, desde la Defensoría del Pueblo, se viene alertando sobre los riesgos que corrían los pasajeros por la mala calidad del servicio, sobre la falta de inversión y sobre el maltrato al pasajero. Inclusive se llegó a hablar de una “cultura del colgado”; que significaba que como no hay la cantidad de servicios necesarios, los pasajeros estaban obligados a viajar colgados, arriesgando sus vidas.

A pesar de todo lo que se alertó y alertamos nosotros, basta volver a ver “La próxima estación” para recordar y constatar lo premonitorio que fue aquel prólogo en la cual se alertaba sobre una catástrofe ferroviaria, el Gobierno suprime la concesión a los Cirigliano de TBA 90 días después de la tragedia de Once, aún cuando todavía no hay una investigación seria sobre la tragedia.

Todo esto denota revela la trama de complicidades alrededor de las concesiones ferroviarias. Este modelo se inicia con Carlos Menem en el año ‘91, un modelo altamente perverso, porque le dejaba a Estado todas las responsabilidades y todos los riesgos. El Estado debía pagar todos los salarios de todos los trabajadores de todos los ferrocarriles y se quedaba con todas las responsabilidades y, a la vez, tenía que hacer todas las reposiciones de material o pagar los arreglos que los concesionarios hicieran en los talleres que se les cedían.

Han pasado 21 años, hasta la fecha ningún Gobierno fue capaz de hacer una auditoria de inventario de los miles de vagones, las cientos de locomotoras, de las decenas de miles de maquinarias y herramientas y repuestos. Están en una gravísima falta. Se entregó todo y buena parte de ese material fue chatarreado; es decir, fue entregado sin control de nadie, se enviaba a las chatarreras para ser fundido en las siderurgias, como en los Altos Hornos Zapla o en Bragado o Córdoba.

Lo que caracteriza a nuestro sistema ferroviario es la falta de control público, falta de control público en el material y falta de control público en el servicio.

La CNRT no cumplió jamás ninguno de sus compromisos. En esta comisión y en la Secretaria de Transporte siguen estando los mismos funcionarios que militaron por la privatización del ferrocarril, que destruyeron la vieja empresa de Ferrocarriles Argentinos y que son cómplices de su saqueo.

Hoy el Gobierno anuncia como una gran noticia que se cancela concesión a los hermanos Cirigliano y se traspasa esa concesión a los otros dos concesionarios que eran socios de Cirigliano en la administración del ferrocarril Roca, la UGOFE. Recordemos que era tan corrupto este manejo que los concesionarios tercerizaban un 40% de los trabajadores y los contrataban por contratos de la construcción para ahorrarse la mitad de los salarios.

Volvemos a caer en el mismo sistema de los viejos concesionarios, todos estos concesionarios vienen de Menem, acá no hay ningún cambio de modelo. Estos dos concesionarios -Ferrovias que tiene el ferrocarril Belgrano Norte y Metrovías de los Roggio que tienen los subterráneos de Buenos Aires, el ferrocarril Urquiza y el San Martín, son de la misma calidad que TBA.

Basta ir a las estaciones del Belgrano Norte o a la estación Constitución para escuchar todas las mañanas o las tardes, las cancelaciones de servicios, los retardos, los cambios de andenes, el maltrato al pasajero. ¿Por qué el gobierno de Cristina Fernández ha tardado tanto en terminar con la concesión de TBA? Porque el sistema de los concesionarios oculta la caja negra, una de las principales cajas de subsidios de la que se alimentan buena parte de los funcionarios nacionales.

Esto lo hemos denunciado en nuestra película y es la evidencia de todos los días. Nosotros decíamos que hay un triángulo de la corrupción formado por los funcionarios de la Secretaría de Transporte, recordemos que con el kirchnerismo durante 7 años estuvo al frente el funcionario delincuente, Ricardo Jaime.

Sus socios eran la alta dirigencia sindical, donde muchos de sus principales dirigentes pasaron a formar parte de la Secretaria de Transporte y son los que permitían todos estos enjuagues y permitan la tercerización de casi la mitad de los contratos ferroviarios por contratos de la construcción para pagarles un 50% o 60% menos que lo que establece el contrato de los ferrocarriles.

La tercera pata son los concesionarios, que están libres de toda responsabilidad, ni las multas por accidente, por incumplimiento se les ha podido cobrar porque todos los años se renueva la Ley de Emergencia Ferroviaria.

En definitiva, estamos ante la profundización o continuidad del mismo modelo de concesiones ferroviarias de alta corrupción inaugurado por Carlos Menem. Recordemos que Metrovías de los Roggio es quien gerencia la concesión de los subtes de Buenos Aires. Es tan corrupto este contrato, que los Roggio recibieron este año más de 1.200 millones de pesos, entre los boletos y el subsidio, del subsidio casi 800 millones de pesos. Como será de corrupto que el señor Roggio cobra el 2% de cada boleto por asesoramiento. O sea, además de los que tiene de porcentaje por la concesión, tiene de forma directa lo que sucede cada vez que sacamos un boleto, le pagamos al señor Roggio ese cierto porcentaje.

Aquí tenemos que decir que todo esto tiene solución si se termina con el sistema de las concesiones, terminando con la patria subsidiada, terminando con estas concesiones que son una trama de corrupción tan ligada a los gobernantes de turno que ningún gobernante desde Menem la quiso romper.

¿Estos concesionarios están por la buena calidad del servicio? No, han permanecido extrañamente por la pésima calidad del servicio porque no hay nadie que los controle y les exija.

La CNRT forma parte de ese tejido donde están todos los viejos funcionarios ligados a la privatización y destrucción de los ferrocarriles. Para colmo, al día de la fecha, ningún gobierno realizó una auditoria de los bienes ferroviarios que se entregaron en el 91 a todos los concesionarios; incluyendo miles de vagones, cientos de locomotoras, y decenas de miles de herramientas, maquinarias y repuestos. Todo eso ha desaparecido y los concesionarios manejan este material o lo envían a las chatarreras o lo venden, porque no existe control alguno.

¿Cuál es la solución que propone Proyecto Sur? Acabar con el sistema corrupto de las concesiones y reemplazarlo por unos ferrocarriles públicos argentinos, una nueva empresa que integre a todos los ferrocarriles nacionales con la diferencia que tendrán control social.

Ferrocarriles públicos argentinos bajo la supervisión de la AGN, de la Nación, del Congreso y de la SiGEN, pero al mismo tiempo con el control de los trabajadores que hacen el servicio y el control de los productores que lo utilizan para enviar cargas y de las organizaciones de pasajeros.

Proyecto Sur presentó en estos años, y los sigue manteniendo, tres proyectos: primero la auditoria de e inventario de todos los bienes entregados; segundo, la creación de FePAr, ferrocarriles públicos argentinos; y tercero la creación del fondo de desarrollo ferroviario que con una inversión de de 600 o 700 millones de dólares anuales podría reconstruir el conjunto de la red ferroviaria del país.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Claudio Cirigliano durante la inauguración de una formación en 2011, acompañados de gran cantidad de gente, entre los que se destacan el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.