martes, 8 de mayo de 2012

Argentina: Las cosas que hay que hacer para pedir justicia

LAVACA

Daniel Solano está desaparecido desde el 5 de noviembre de 2011. Eso debería motivar alguna acción judicial, estatal, gubernamental, pero no. Por lo tanto, su padre Guadalberto junto con sus familiares acampa desde hace tres meses frente a la fiscalía de Choele Choel, en Río Negro. El 2 de mayo, Guadalberto decidió encadenarse e iniciar una huelga de hambre. “No me voy hasta que me den respuestas”, señaló a LAVACA. Desde hace seis meses, al conocerse la desaparición, Guadalberto se trasladó de Salta a Choele Choel reclamando por su hijo.

Sara es familiar del desaparecido: “Daniel hace dos años que venía desde Tartagal, Salta, a trabajar en Agrocosecha SRL, una empresa de cosecha de manzanas ubicada en La Márquez, un pueblo que está a 30 kilómetros de Choele Choel. El sábado 5 de noviembre fue al boliche Macuba, se sabe que unos policías lo sacan de allí, y desde entonces no apareció más. Los patrones lo contactan al papá y durante un mes y medio lo llevaban a Neuquén a buscarlo, pero sabían que no estaba allá. Hubo muchas pistas y testigos que intentaron desviar la investigación. La hermana de Daniel realizó la denuncia formal de desaparición el 18 de diciembre, en Tartagal, junto al abogado Sergio Herdia”.

120 testimonios

A seis meses de la desaparición, hay 120 testimonios que afirman la hipótesis de que a Daniel se lo llevaron efectivos policiales. Hay denunciados 13 policías y 21 civiles entre los que se encuentran empresarios y compañeros de trabajo, aunque la causa sigue confusa quizás debido a esas “desviaciones” que suman hipótesis que diluyen la investigación a la policía.

Han existido reclamos de El observatorio de Derechos Humanos de Río Negro, concejales de la localidad de Luis Beltrán, Choele Choel, Lamarque, los intendentes Daniel Belloso de Choele Choel, Gerardo Bravo de Chimpay, David Mendoza de Coronel Belisle, vecinos de los siete pueblos que integran la comunidad de Valle Medio. La respuesta sigue siendo el silencio.
Por eso este 5 de mayo, desde la Comisión de apoyo a la familia realizan una concentración en el acampe y una marcha al Boliche Macuba, la Comisaría 8va de Choele y el juzgado Civil 30.

“El Juez Darío Soto a cargo Juzgado Civil Nº 30 de Choele Choel tiene todo para resolver, ya pasaron seis meses. La causa no avanza, ya hay seis policías separados, a mí me despidieron por estar en esta lucha, no me voy a levantar hasta que me den respuestas. La mamá de Atahualpa Martínez Vinaya también me está acompañando”, relata Guadalberto, en referencia al chico de 19 años asesinado en junio 2008.

Julieta Vinaya, la mamá de Atahualpa, se acomoda las cadenas para hablar bien con LAVACA y comenta porqué acompaña a los familiares de Daniel: “Sé lo que es perder un hijo, no dudé en venir, en sumarme, nos une el dolor. No sé qué está esperando el juez”.

Otro caso impune

Atahualpa estaba en el pub Miloca, en Viedma, el 15 junio de 2008 con un amigo. Cuenta Julieta: “En un momento el amigo se va al baño. Cuando vuelve, Atahualpa no estaba, el amigo se fue a dormir. La hermana de Ata lo empieza a buscar. A media mañana el abuelo de Ata que es policía se pone a averiguar por comisarías y hospitales. Al mediodía llaman para identificar un cuerpo y la hermana reconoce que es Ata. Yo me encontraba en Rosario tramitando una beca porque en diciembre se iba a ir a estudiar medicina a Cuba. En el velorio nos comenzamos a preguntar qué pasó, incluso la provincia de Río Negro pone una recompensa de $100.000 pero nadie decía nada o daban pistas falsas. Nos recibe la Presidenta, y entonces Gendarmería se pone a trabajar en el caso pero un año y medio después. La causa ya tiene 4000 fojas, se lo pasamos a Sergio Heredia para que empiece a estudiar el caso”.

Julieta continúa: “Gendarmería reconstruyó el recorrido de los últimos momentos de Ata. Le dan un balazo en un pulmón y muere luego de dos horas de agonizar. En el lugar donde lo encuentran descubren que el cuerpo fue movido de su posición original. La policía no valló el lugar y sacó fotos con sus celulares. La médica forense de la policía no siguió el protocolo para estos casos. Cuando escuchás esto te preguntás si la médica no es madre, si no tiene hijos.”
“Ahora estamos preparando para el 14 de junio de 2012, una muestra con fotos en la Casona de Viedma que funcionó como centro clandestino de detención de la dictadura. Venimos trabajando con los colegios secundarios acerca de la impunidad y luego el 15 de junio hacemos la marcha a la tarde, comenzando en la escuela secundaria donde estudió Ata y termina en la plaza San Martín en el monumento que le hicieron”.

Guadalberto sigue esperando. Ya comenzó la huelga de hambre, encadenado a la Fiscalía. Lo único que está reclamando, parece increíble tener que aclararlo, es una respuesta, para que la justicia no sea, como su hijo, otro caso de desaparición.

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