martes, 8 de mayo de 2012

El inolvidable papel de la URSS en la historia

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
Este nueve de mayo marcará otro aniversario (77 años) de la victoria de los pueblos de la extinta Unión Soviética sobre la Alemania nazi.

Y si con la existencia de la URSS los enemigos insistieron siempre en demeritar ese enorme aporte soviético al devenir humano, e intentaron atribuirlo al Occidente que, por el contrario, amparó a Adolfo Hitler como el predestinado a “borrar el comunismo” de la faz del mundo, qué otras falacias y manipulaciones no se podrían esperar luego de la desaparición del primer estado de obreros y campesinos de la historia.

De hecho, la poderosa maquinaria mediática no ha cesado en fabricar su propia versión de la Segunda Guerra Mundial.

Así, el intencionalmente tardío desembarco de los aliados occidentales en Normandía, Francia, en 1944, se presenta como “el giro” decisivo de la contienda, mientras se ignoran deliberadamente las batallas del Ejército Rojo a las puertas de Moscú, en Leningrado, Stalingrado o el Arco de Kurks, que quebraron definitivamente el espinazo del ejército germano hasta la toma de Berlín en mayo de 1945.

Nada se dice de los más de 20 millones de soviéticos caídos, en lo que la URSS llamó con toda justeza “la Gran Guerra Patria”, ni de la destrucción por el enemigo de 30 por ciento del patrimonio material del gigante euroasiático.

El manto del malintencionado desdén pretende cubrir además el hecho de que, durante la contienda, las tropas soviéticas liberaron 13 países de Europa y Asia, con población de más de 200 millones de personas.

A la vez, se tergiversa el hecho de que, desde la victoria de aquel nueve de mayo, el socialismo desbordó las fronteras de la URSS y se convirtió en referente global y fuerza, la cual contribuyó decisivamente a cambiar el mapa del mundo a favor de no pocos pueblos oprimidos, a pesar de la permanente agresividad imperialista y los innegables errores e insuficiencias que marcaron la propia experiencia política soviética y de Europa del Este.

Lo sabemos bien los cubanos a quienes la URSS nos tendió desde muy temprano su mano solidaria frente a las intenciones destructivas de Washington contra la revolución victoriosa en enero de 1959.

De la Unión Soviética llegó buena parte del armamento que hizo trizas la invasión mercenaria por Playa Girón hace poco más de medio siglo, y permitió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias convertirse en elemento disuasivo ante la agresividad militar gringa.

Además, desde la patria de Lenin se nos suministró copiosa colaboración económica y técnica, brindada en términos que sentaron ejemplo en materia de intercambio entre la gran potencia global y la pequeña nación subdesarrollada.

Si bien el devenir de la historia impuso la indeseada desaparición de la URSS y de la experiencia socialista europea por la mezcla letal de sus inconsistencias internas y de la sostenida belicosidad imperialista, ello nunca demeritará el heroísmo, el estoicismo y el altruismo del pueblo que echó sobre sus hombros la dura tarea de librar al mundo de la peste parda.

Quienes aún saben valorar y agradecer -y los cubanos somos de esos- no pueden menos que rendir tributo a los verdaderos héroes de tan duros y cruciales tiempos.

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