viernes, 4 de mayo de 2012

José Rigane: "Una oportunidad de ser energéticamente soberanos"

ACTA

José Rigane, Secretario Adjunto de la CTA, participó en el Anexo de Diputados de una audiencia pública, convocada por el interbloque del Frente Amplio Progresista, con la idea de debatir el proyecto de expropiación del 51 por ciento de la empresa YPF de manos de la firma española Repsol.

“Para nosotros, que formamos parte de los sectores del movimiento obrero, sociales y políticos que confrontamos con el proceso de privatización desde antes de que ésta se produjera, la decisión del Gobierno Nacional respecto de lo que la expropiación de YPF ha significado, en principio, lo vemos como un paso positivo. En primer lugar porque significa tomar un giro diferente después de más de 20 años de tener políticas energéticas que han estado supeditadas a las políticas de privatización y fundamentalmente de extranjerización.

“Si hay algo que hay que destacar de este modelo energético es la extranjerización, precisamente de nuestra riqueza, que son nuestros recursos. Esto habilita la posibilidad, no sólo de debatir, sino también de poder establecer políticas e iniciativas políticas que nos permitan avanzar sobre un tema que hasta ahora parecía que estaba sensiblemente negado al interés del conjunto del pueblo argentino. Y creo que esto también se debe precisamente a que todos estos sectores, de los que formamos parte, tuvieran la iniciativa de bregar por esa recuperación del patrimonio nacional a manos del pueblo argentino. “Por eso nos parece que hay una oportunidad, que hay que aprovecharla y esa oportunidad tiene que ver con la necesidad de cambiar todo el modelo energético. No sólo no alcanza con el 51% de las acciones de YPF, sino que tampoco hay que pensar que acá la única que se portó mal es Repsol. Acá se portan mal Petrobras, Chevron, Panamerican Energy, Total, etc. y en ese sentido a nosotros nos parece que hay que avanzar y cambiar este modelo energético, modelo energético que ha llevado al fracaso y a necesidades de crisis energética al pueblo argentino pero que ha sido un modelo exitoso para los grupos multinacionales que no sólo extrajeron la riqueza de nuestro país sino que además obtuvieron ganancias espectaculares a través de dividendos y otras iniciativas. No es una cuestión menor porque con esto también tenemos la posibilidad de confrontar y desarrollar una iniciativa que lleve a la cultura de entender que la energía no es insignificante, precisamente, ante los problemas económicos, sociales y políticos que tiene este país.

Debemos tener un modelo energético que contemple a la energía como un bien social, un bien de todos los argentinos, un bien que está en el subsuelo. Además, que es un derecho humano al que todos tenemos que tener acceso como a la electricidad, al gas y al agua, para poder vivir con dignidad, si no somos capaces de entender de esa posibilidad vamos a tener las mismas dificultades de ahora, pero agravadas. Porque esta iniciativa de expropiar, pero que deja jurídicamente establecida la empresa como una sociedad anónima, o en una sociedad mixta con apertura a los capitales, sean capitales de amigos o sean multinacionales, como se está buscando ahora para invertir, estamos en la misma situación con una modificación de carácter parcial, saludable pero parcial. Esta cuestión también tiene que ir acompañada con un concepto que nosotros entendemos como nacionalización del Estado. Necesitamos un Estado fuerte, un Estado que participe de la planificación, de la regulación, no un Estado que es bobo y socio de los grupos multinacionales. Y por eso planteamos entonces, una empresa 100% pública, 100% nacional, federal y socializada. Que en su conducción intervengan los sectores que representan los intereses de los usuarios, del medio ambiente, a los trabajadores y obviamente al Estado nacional. No queremos volver al pasado, por eso hacemos este planteo y además tampoco queremos quedarnos con la mirada del éxito pírrico, diciendo que teníamos razón, porque de alguna manera no alcanza y además demuestra nuestra incapacidad, porque esa razón no la supimos convertir en organización, en movilización para que la privatización no pasara. Es así entonces que nos parece que en esta dirección se hace imprescindible adoptar decisiones políticas que habiliten a que Argentina no se presente más en el ámbito regional, cuando hay reuniones con el resto de los países de la región para hacer una integración energética, representando a los grupos multinacionales que es lo que ha sucedido en los últimos 20 años. Porque Argentina no tiene una empresa de bandera, no tiene una empresa nacional, no tiene una sociedad del Estado. Y si nosotros tenemos todavía un capítulo no resuelto en el ámbito de Argentina, es precisamente éste, el de la energía, el modelo energético. Y si nosotros queremos formar parte de la región y precisamente integrar, en función de la cuestión energética, política, económica y social, defendiendo los intereses y las necesidades de los pueblos, necesitamos entonces revertir este modelo energético. Podemos transitar el camino de Venezuela, el de Bolivia, el de Brasil, el de Nicaragua, el de Ecuador, el de Uruguay o el propio, pero lo que no podemos, si queremos tener un modelo que represente las necesidades diferentes de los argentinos precisamente, es seguir sosteniendo esta política energética que ha depredado la reserva descubierta por el Estado y por las empresas estatales. Teníamos 34 años de reserva de gas y ahora tenemos menos de 8 años, teníamos 18 años de reservas de petróleo y ahora tenemos menos de 7, con el agravante de que siendo este país no petrolero, ni gasífero, pero teniendo petróleo y gas, estuvimos exportando el 40% del petróleo crudo en el marco de la crisis más grande de Argentina y con la mayor desocupación. Más o menos como exportar los cueros de vaca, como hacíamos en el siglo XVIII, y comprarle los zapatos a Francia, ¿por qué han importado energía, comprando nafta, comprando combustible diesel, etc.? porque no hubo inversión, no sólo en exploración, no hubo inversión en ninguna destilería, para ponerla en capacidad tecnológica de producción, de acuerdo a lo que necesita el país y de lo que consume. Es entonces un problema neurálgico y es necesario recuperar el concepto de que la energía es estratégica, como sucede y ha sucedido en cualquier país. Este es el único país que privatizó de la manera que lo hicimos, hasta el documento de identidad privatizamos. Entonces, está claro que esto es bueno pero no alcanza, y está claro que es necesario adoptar medidas, que no solo tienen que ver con el petróleo y quiero hacer una aclaración, lo que más necesidad tiene hoy Argentina es el problema del gas. Ochenta barcos van a ingresar este año con gas congelado de Medio Oriente, que precisamente transportaba Repsol hasta ahora, para poder convertirlo en gas natural. Mientras tanto nosotros, durante años, estuvimos exportando nuestro gas natural, sobre todo a través de Chile, mediante más de 10 gasoductos para convertirlo en gas congelado, que se llevaba a Estados Unidos y Canadá. Ese ha sido el despilfarro, y mientras tanto en Argentina tenemos el 40% de la población que todavía usa la garrafa de gas licuado de petróleo, pagando hasta 5 veces más el m3 de gas natural. Esta es la política que se ha establecido y por supuesto que este Gobierno es responsable como el resto de los gobiernos de la democracia, que sustentaron y profundizaron este modelo energético, porque no sólo De la Rúa entregó por 20 años más la concesión de Loma de la Lata. También lo hizo Kirchner con Panamerican Energy, siendo su principal socio la British Petroleum, tanto que hablamos de soberanía en las Islas Malvinas contra los ingleses. Es decir entonces que esto tiene una envergadura, una dimensión, que puede cambiar todo el escenario político, económico y social del país, pero que necesita ser no un problema sólo de los especialistas, no un problema de los que supuestamente saben, ni siquiera de los trabajadores del sector, la energía debe ser un problema del pueblo argentino, debe ser un problema de todos. Y por ese lado claro que coincidimos con la necesidad imperiosa: primero, derogar los decretos de la época menemista. No se entiende por qué hasta ahora siguen existiendo esos decretos si con otro simple decreto se podría resolver este problema. ¿Cuál es la razón de que no haya un planteo y una iniciativa desde ese lugar? Segundo, claro que hay que cambiar todos los marcos regulatorios. Porque éste es un problema que afecta a la generación de energía eléctrica, a la distribución de la energía eléctrica. Hoy en este país tenemos más de 150 generadores, moto-generadores, que son los que se utilizan en situaciones de apagones, los que se utilizan en la guerra, bueno, pues diseminados en el país tenemos 150 moto-generadores de 1 Mw, de 2 Mw, de 5 Mw. Esto significa un despilfarro. Significa contaminación. Significa ruido. Significa consumir 500 litros de diesel o gasoil por hora, por cada equipo, y se está pagando a precio dólar a empresas internacionales que hacen el gran negocio a través de Cammesa y Enarsa y el Ministro De Vido. Y esto forma parte de una realidad argentina que conocemos perfectamente bien los trabajadores del ámbito de la energía eléctrica. Por eso, este es un tema que debe tomarse en otra dimensión, con otro volumen, que no empieza y termina con lo de YPF, siendo esto importante, significativo y trascendental. Es así entonces que, junto al cambio del marco regulatorio, es imprescindible cambiar también la política de costos, porque aquí se ha comprobado lo que se venía diciendo, el costo del barril en su extracción de 6 a 12 u$s. Sin embargo, la destilería bajaban a 50 y 60 u$s y se terminaba ganando 6 ó 7 veces más sobre el valor de costo. Y si hablamos de gas, estamos pagando un impuesto por importación, precisamente los usuarios, a empresas multinacionales que además tienen los subsidios que tienen. También hay que cambiar toda la estructura tarifaria porque está tabulada a valor dólar, al igual que la eléctrica, desde la década del 90. Esto también es absolutamente perjudicial, precisamente, para los que menos consumen y los sectores populares, porque hay establecido un canon fijo de x pesos, que pagamos todos por igual, no importa si consumimos 100, 200, 300 o 1000 kw. Y lo mismo pasa con el gas. Entonces, hay que cambiar toda la estructura tarifaria precisamente del modelo energético, y en ese sentido es imprescindible y necesario también terminar con ese concepto que se estableció en el pacto de Olivos, en la modificación de la Constitución del 94, cuando se estableció que los recursos naturales dejaban de ser nacionales para ser de las provincias que tienen petróleo y gas, cuando acá había una política de Estado durante 80 años en donde todo el pueblo argentino contribuyó para el desarrollo de esa política, y esto sin menoscabar y no dejar de tener en cuenta que las provincias, que tienen estas riquezas, por supuesto que van a tener su participación. Pero, eso no significa que no sea todo el país, el que forme parte de esta iniciativa y de esta política que tiene que ser de Estado. Nosotros estamos absolutamente convencidos y persuadidos que esta es una oportunidad precisamente para avanzar en la dirección que necesitamos avanzar y que es finalmente, en el cambio de este modelo energético, que está en manos de los grupos multinacionales, y además avanzar con el cambio, en la modificación de la matriz energética, que en este país depende esencialmente del gas y del petróleo y de esta manera evidentemente tendríamos una situación diferente, distinta al nivel de dependencia que tenemos en el día de la fecha, con los hidrocarburos. Por eso estamos convencidos, acá no hay indemnización, acá no hay que pagar, demasiado nos robaron, demasiado se llevaron nuestras riquezas, demasiado giraron dividendos que aún están haciendo hoy en día, para que nosotros tengamos que pagar por algo que nos pertenecía y que fuimos saqueados. No se trata de indemnizar, se trata de que nosotros seamos lo suficientemente decididos, inteligentes y que se establezca una política en serio que recupere el patrimonio nacional a manos del pueblo argentino y nos permita transitar un camino de liberación. Muchas gracias.

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