miércoles, 30 de mayo de 2012

Las conversaciones entre el ‘sexteto’ e Irán concluyen sin resultados

Vladímir Yevséev (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Las reuniones del ‘sexteto’ de potencias mundiales implicadas en el arreglo del problema nuclear iraní, conformado por cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y Alemania empiezan a celebrarse mensualmente.

Se planea celebrar la próxima ronda de conversaciones entre los mediadores internacionales e Irán a mediados de junio en Moscú. Los encuentros anteriores celebrados en Estambul en abril pasado y en Bagdad en este mes de mayo terminaron sin éxito.

Y las causas de esto radican en los cambios de la situación política en la República Islámica de Irán que se produjeron a finales del pasado mes de marzo.

El líder religioso de Irán gana las elecciones

En marzo pasado, Irán celebró la primera etapa de elecciones generales para la novena legislatura de su Parlamento (Majlis). A pesar de que la oposición exhortaba a boicotearlas, la asistencia a las urnas fue de un 64%, una de las más altas en toda la historia de celebración de comicios parlamentarios en la república. Se puede hacer constar que esta actividad es una muestra de confianza en las autoridades del país.

Los conservadores, partidarios del líder religioso de Irán, ayatolá Ali Jamenei, ganaron las elecciones al reunir más de 60% de votos.

Los neoconservadores que apoyan al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, lograron obtener un 4% de escaños en el nuevo parlamento. Durante la segunda etapa de las elecciones celebrada a principios de este mes de mayo, la cantidad de los partidarios de Ahmadineyad aumentó hasta un 6%.

Aunque los neoconservadores pueden contar con el apoyo de los candidatos independientes, que obtuvieron un 30% de escaños en el parlamento, esto no cambiará la situación como tal.

A juzgar por todo esto, el nuevo parlamento bloqueará los intentos del presidente Ahmadineyad de ampliar los poderes del Ejecutivo y hará todo lo posible para establecer un control sobre la actividad del Gobierno.

De hecho, esto pone fin a una cierta de dualidad de poderes en el país. Ahora las riendas del poder pasan al líder religioso de la República Islámica de Irán.

Programa nuclear iraní

La victoria en las elecciones parlamentarias permitió al ayatolá Ali Jamenei tomar la iniciativa en el arreglo de la crisis nuclear iraní. Durante las conversaciones con los mediadores internacionales en Estambul, Teherán consintió limitar el proceso del enriquecimiento de isótopo del uranio U-235 enriquecido en un 3,5 % hasta el nivel del 20%.

Esta propuesta fue hecha por primera vez en los últimos años después de que Ali Jamenei reforzara su poder en Irán y se consiguieran éxitos en la realización del programa nuclear iraní. Uno de tales éxitos el la puesta en marcha de la planta de Fordo para enriquecer uranio. Su ubicación dentro de la roca la hace invulnerable ante las armas convencionales.

Además, las reservas de uranio enriquecido hasta el 20% son suficientes para suministrar combustible nuclear al reactor de investigación de Teherán.

Se inició la fabricación de uranio concentrado en un yacimiento cerca de la ciudad de Bandar Abbas en el Golfo Pérsico.

Finalmente la primera central nuclear iraní instalada en Bushehr, en el sur del país, alcanzó un 90% de su capacidad proyectada, lo que marca un éxito indudable del programa nuclear iraní.

Las causas de fracaso de las negociaciones en Bagdad

El pasado 23 de mayo, dos días antes de comenzarse la reunión del ‘sexteto’ de mediadores internacionales e Irán en Bagdad, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukio Amano, llegó en visita a Teherán. Tenía intentos de acordar la posibilidad de llevar a cabo las inspecciones eficaces no obstaculizadas de las instalaciones nucleares iranías.

Ante todo le interesaba a Yukio Amano la posibilidad de que los inspectores del OIEA tuvieran acceso a la instalación de Parchin, donde según las fuentes occidentales se sometió a prueba un detonador de neutrones que provoca una explosión nuclear. Pero no se logró resolver esta cuestión, lo que hizo más complicado el diálogo entre Irán y el ‘sexteto’ de mediadores internacionales.

Pero no es la única causa del fracaso de las conversaciones en Bagdad. Las posturas del ‘sexteto’ e Irán al respecto de muchos asuntos no coinciden.

Por ejemplo, a Irán se le volvió a proponer cambiar las reservas de uranio de bajo nivel de enriquecimiento por combustible nuclear para el reactor de investigación de Teherán. Los expertos iraníes creen que este problema dejó de tener vigencia, porque la república es capaz de fabricar combustible nuclear por sus propios esfuerzos.

Las posturas de las partes respecto a la información sobre materiales fisibles disponibles y la construcción de nuevas instalaciones nucleares tampoco coinciden. Las seis toneladas de uranio de bajo nivel de enriquecimiento hasta el 3,5% acumuladas en Irán y 145 kilogramos de uranio enriquecido a un 20% hacen posible, en caso de su enriquecimiento adicional, fabricar siete cargas nucleares.

Por eso Occidente considera que Irán debería empezar a cumplir el Protocolo Adicional firmado en 1997 y el código 3.1 modificado al acuerdo sobre garantías del OIEA. Entre otras cosas, estos documentos exigen informar al OIEA sobre el inicio de construcción de las instalaciones nucleares de inmediato, con una diferencia de 180 días antes de la llegada de los respectivos materiales. Esta necesidad es evidente, porque la edificación de las instalaciones nucleares secretas continúa durante varios años.

A finales de 2003, Irán dio visto bueno al cumplimiento de las exigencias establecidas. Pero para contener una creciente presión por parte de occidente, en febrero de 2006 Irán suspendió el Protocolo Adicional de 1997 y en marzo de 2007 canceló de manera unilateral el código 3.1 al acuerdo sobre garantías del OIEA.

Finalmente Occidente declaró que Irán debe dejar de enriquecer uranio a un 20% y que la OIEA puede tomar la situación en el país bajo su control. Teherán lo interpretó como la restricción de su derecho de usar la energía nuclear con fines pacíficos.

En busca de nuevos incentivos

Así las cosas, fue necesaria una ronda más de negociaciones que se planea celebrar el próximo 18 y 19 de junio en Moscú. No se debe dramatizar la situación: según Catherine Ashton, Alta Representante de Política Exterior de la UE, quedó patente la aspiración a un progreso en las relaciones entre Irán y el ‘sexteto’. Y por su lado Teherán declaró que está dispuesto a reducir esfuerzos dirigidos a enriquecer uranio.

A pesar de que la reunión en Bagdad de los representantes de Irán y mediadores internacionales no logró aproximar sus posturas, todo dependerá tanto de la actividad de los inspectores en el territorio de Irán como de la capacidad de la UE de ofrecer incentivos financieros y económicos atractivos a Teherán.

Si se logra un avance en esta dirección, se habrá parado la escalada de la crisis nuclear iraní, lo que dará la esperanza de que el problema pueda arreglarse por vía pacífica.

En caso contrario, la probabilidad de que se libre una guerra será más alta, lo que podría conllevar una guerra regional con las consecuencias imprevisibles.

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