miércoles, 9 de mayo de 2012

Legislativas francesas, la llave de éxito presidencial

Amilcar Morales Garcia (PL)

Los resultados de las próximas elecciones legislativas de Francia serán la llave para poner en práctica las transformaciones anunciadas por el triunfo en los comicios presidenciales de François Hollande, del Partido Socialista (PS).

Impulsados con la consigna de que "El cambio es ahora", más de 18 millones de ciudadanos expresaron su descontento por la situación del país bajo el gobierno de Nicolás Sarkozy y optaron por el programa de Hollande.

Las medidas estratégicas para hacer realidad estas promesas, sin embargo, no quedaron aseguradas por la victoria del 6 de mayo y dependen de lo que ocurra en los comicios del 10 y 17 de junio para renovar la Asamblea Nacional.

Así lo expresó en una entrevista concedida a Prensa Latina el periodista y escritor francés Maurice Lemoine, quien consideró que el país estará en un período crucial hasta conocerse definitivamente la composición de la Cámara Baja.

"Más que una victoria de la izquierda, lo ocurrido en las presidenciales fue un castigo popular para Nicolás Sarkozy y su estilo de gobernar, vinculado a los sectores más poderosos de la economía, la banca y las finanzas", dijo.

Durante esos cinco años -recordó- hubo un ataque permanente al bienestar de la mayoría, se dividió a la sociedad, se multiplicó el desempleo y creció la pobreza, a pesar de ser Francia un país rico, y en ese sentido el triunfo del PS fue un alivio para muchos.

Lemoine advirtió, no obstante, que las transformaciones más profundas para lograr una mayor justicia social solo podrán realizarse si Hollande y el conjunto de la izquierda logran una mayoría de diputados.

Desde el organismo ejecutivo pueden tomarse algunas decisiones y, de hecho, la mayor parte de ellas deberían adoptarse casi inmediatamente después de ser investido el nuevo presidente.

Entre ellas figura rebajar el sueldo del gobernante y de su equipo de trabajo, aumentar los subsidios para la educación a las familias más pobres y bloquear temporalmente los precios de los carburantes.

Otras más importantes, como la reforma fiscal considerada la piedra angular del proyecto de gobierno del PS, deben esperar hasta la elección de la Asamblea Nacional porque implican crear nuevas leyes y modificar o derogar algunas ya existentes.

Por ejemplo, para crear un impuesto del 75 por ciento a las ganancias superiores al millón de euros anuales y eliminar las exoneraciones fiscales a las grandes empresas, el presidente requiere de una bancada fuerte dispuesta a apoyarlo.

Sin los recursos obtenidos por esta vía todo se quedará en el papel porque no habría cómo financiar el plan de trabajo de Hollande, como no sea retroceder a la austeridad impuesta por Sarkozy.

Lo peor que podría pasar, precisó Lemoine, es caer en la denominada cohabitación, es decir, tener un presidente socialista y un parlamento dominado por la derecha dispuesto a neutralizarlo.

Una fórmula para evitarlo, dijo, es consolidar la cuarta posición ocupada en las presidenciales por el Frente de Izquierda y traducir su 11,10 por ciento de sufragios en una cantidad equivalente de curules.

Precisamente uno de los aspectos más destacados en este proceso electoral es el resultado logrado por Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta de las votaciones por el Palacio del Elíseo, indicó Lemoine.

Si ese éxito se repite en las legislativas y se obtiene un alto número de diputados, además de garantizarle al presidente una mayoría, se le estaría presionando para que sus decisiones estén cada vez más a la izquierda.

Debido a su propia naturaleza, el PS estará siempre más inclinado a buscar el apoyo en el centro del espectro político, pero eso cambiaría si el Frente y los otros partidos de izquierda tienen un poder real en las tareas legislativas.

Por eso, concluyó Lemoine, la llave verdadera de la victoria presidencial del 6 de mayo no se consiguió ese día, sino que estará en las legislativas de junio, las cuales abrirán o cerrarán, según sea el caso, el camino a las transformaciones reclamadas por el pueblo de Francia.

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