martes, 12 de junio de 2012

Argentina: “La bomba que dejó activada Lavagna”

Mario Cafiero

El ex ministro Roberto Lavagna sostuvo que: “Estamos frente a una economía en falsa escuadra. Todos los precios y las variables monetarias están desajustados. La combinación de inflación no reconocida y las políticas “parche” ha creado esta situación”. Lavagna nos intenta convencer que la economía argentina es un reloj al que se lo ha tratado a martillazos y por eso se está descomponiendo. Un diagnóstico superficial, sin perspectiva histórica y que omite lo principal: la enorme responsabilidad del propio Lavagna.

La causa de las crisis recurrentes es la estructura económica dependiente

En realidad la Argentina está frente a una nueva crisis de balanza de pagos y fiscal. Crisis que se repite y estalla recurrentemente en nuestra economía. La última crisis fue el 2001, pero la anterior fue en 1989; y la anterior en 1981, y la anterior 1975. Cada crisis fue el estallido de una bomba económica que arrasaba el salario real, destruía la estructura productiva y los legítimos sueños de prosperidad de millones de argentinos. La cuestión de fondo, entonces, es como hacer para desactivar esa bomba y no pensar tanto en el reloj que la pone en marcha. Las causas de fondo de las crisis hay que buscarlas en la brutal dependencia económica, productiva, tecnológica y financiera. Dependencia que no ha sido morigerada ni atenuada, sino por el contrario profundizada en estos últimos años.

Seguimos siendo un país exportador de materias primas y no hemos desarrollado ninguna cadena de valor. Porque la cadena de valor: agraria-alimenticia-energética y/o industrial está en manos de empresas transnacionales. Y ¡algunos pretenden que seguimos implorando a estas que inviertan para poder crecer!. Mientras dejamos que giren al exterior miles de millones de dólares por años en utilidades y royalties. La causa profunda de nuestras crisis también es porque seguimos siendo una colonia, al estilo Potosí, que permite que se saqueen sus recursos naturales no renovables: petróleo, gas, megaminería, etc; y porque mantenemos prácticas insustentables de monocultivos agrarios y depredación pesquera. También dejamos fugar enormes recursos financieros y estamos en el tope de los países que acumulan depósitos en el exterior y dejan fugar capitales. País generoso, sí. Pero con los de afuera, no con los de adentro.

La reestructuración de la deuda del 2005: Una quita donde todos los argentinos ponen

Luego de la crisis de deuda del 2001, la Argentina pudo haber roto esa dependencia pero no lo hizo. Lavagna fue uno principales responsables como Ministro de Economía de Duhalde y Kirchner de NO cuestionar la legitimidad y legalidad de la deuda; y de impulsar un pésimo acuerdo de reestructuración. O sea mantener el principal factor de desorden y desencuadre económico. En la renegociación del 2005, no hubo ni quita real, ni solución de la deuda. Porque en el canje del 2005, Lavagna inventó (en realidad fue una idea del FMI) y emitió para los acreedores el bono atado al crecimiento del PBI. Como era de esperar, luego de la depresión del 2001, la economía argentina experimentó altas tasas de crecimiento por lo que el pago de ese bono significó que en definitiva no hubo quita real de la deuda. Los números son claros: Lavagna canjeó bonos en defaut por 81.800 millones de dólares de capital, por bonos nuevos por un capital de u$s 45.412 millones. Pero emitió bonos de Cupones ligados al crecimiento del PBI por 39.26
4 millones de dólares. O sea que la deuda nueva (45.412 MU$S+ 39.264 MU$S = 84.676 MU$S) es mayor a la deuda vieja de 81.800 M U$S.

Algún distraído o desinformado podrá decir que aunque no hubo quita se “ganó tiempo”. De ninguna manera. Las bases del canje del 2005 preveían además que un monto equivalente al pagado cada año por los valores ligados al PBI, se destinaría a la recompra anticipada de la nueva deuda emitida, para mejorar la cotización de esta. De modo que no hubo ni quita , ni alivio; sino que por contrario, hubo un pago acelerado y se mantuvo la deuda. De acuerdo al cálculo efectuado por Javier Llorens, el pago de Cupones ligados al crecimiento del PBI del año anterior y las obligaciones de recompras de deuda por la misma razón significaron para el Tesoro Nacional una sangría de 29.569 MU$S hasta el año 2012 y va significar una acumulación de 78.528 MU$S para el año 2017.

¡O juremos con deuda morir!

A finales del año 2004, al observar el enorme desbarre que se estaba por cometer, con Javier LLorens, confeccionamos un escrito con título “¡Oh Juremos con deuda morir!”. En el cual mediante un simulador computado, advertíamos las enormes distorsiones en el flujo de pagos de la deuda, que iba a producir esa deuda contingente, tal como había sido formulada. Si Argentina conseguía tasas de crecimiento elevadas, que resultaban indispensables para lograr su plena recuperación socioeconómica. Pero lamentablemente esas advertencias cayeron en saco roto. Esa reestructuración del 2005 se hizo sobre la falsa premisa que Argentina volvería a los mercados internacionales de crédito a tomar deuda. Como eso no sucedió, el gobierno recurrió a pagar deuda con los recursos de los jubilados, de las provincias, del Banco Central y de toda caja a la que pudiera saquear.

El salvataje a los bancos

La responsabilidad de Lavagna y del propio Néstor Kirchner, que avaló todo lo firmado por Duhalde, no acaba allí. Ya que, por exigencia del FMI y la banca internacional, concretaron la salida de la crisis bancaria del 2001, y de los famosos corralito y corralón, mediante el simple expediente de efectuar un salvataje integral de los bancos, cargándole el costo de la pesificación asimétrica al Estado nacional, que se hizo cargo de ella, y por extensión todos los que contribuimos a su sostenimiento. La información referida a cuanto recibió cada banco, se mantiene absolutamente encapsulada, como si fuera top secret. Pero el monto total de los Boden emitidos en ínterin trepan a los 27 mil millones de dólares. Y a la par analistas económicos sostienen que el costo fiscal de esa crisis, habría trepado al 18 % del PBI. O sea alrededor de 32.000 millones de dólares, que de alguna manera u otra fue solventada por el fisco.

La bomba que dejo Lavagna

De tal manera en el corto plazo de doce años, el Estado se echó al hombro la obligación de pagar en el corto plazo de doce años, nada menos que 120 mil millones de dólares: 79 mil millones provenientes de los valores ligados al PBI, y la recompra anticipada de deuda. 27 mil millones de la salida del corralito, y las compensaciones a los bancos. Y 15 mil millones de Préstamos Garantizados en poder de los bancos. Y esto sin contar los pagos de intereses de esas deudas. Ni tampoco las deudas mantenidas con los organismos multilaterales de crédito, el FMI, BM, y BID, por otros 25 mil millones de dólares. Ni la deuda garantizada proveniente de las deudas provinciales, por otros 11 mil millones de dólares. Ni la deuda con el Club de París por 8 mil millones. Todo lo cual por entonces arrojaba un monto total de deuda de 165 mil millones de dólares. Esta es la bomba que Lavagna contribuyó a dejar activada, mal puede ser el especialista que nos de consejos de relojería.

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