Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)
Pero en España ser conservador no es nada de eso. El supuesto conservadurismo de la ideología que oficialmente le sirve de soporte, va ligado sólo a la apariencia y a lo formal; de la religión sólo le interesa la procesión, el envoltorio; de la tradición, sólo los festejos sanguinarios; de la liberalidad, sólo la economía que controla…
En España, del pensamiento conservador se han apoderado el fanatismo, el fascismo, la intolerancia, el cinismo, la falacia, el egoísmo y la mafia. En definitiva, la ideología que ha logrado mayoría absoluta nada tiene de conservadora y ha prostituido el pensamiento conservador. Y así, en lugar de refrenar con dignidad los excesos para los espíritus moderados que pueda haber en el progresismo (misión conservadora), los fomenta y extrae de ambos el rédito que el proxeneta consigue de la prostitución.
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