viernes, 15 de junio de 2012

En defensa del pensamiento conservador

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Y cuando digo conservador quiero decir conservador. Esto es, aquel que desea conservar la Naturaleza, las buenas costumbres, la moderación, el valor de la veracidad, la utilidad de la religión, el patriotismo, el respeto mutuo y la liberalidad. Claro que la mayoría de estos rasgos los comparte el pensamiento progresista. El pensamiento conservador es digno y respetable, incluso para la progresía.

Pero en España ser conservador no es nada de eso. El supuesto conservadurismo de la ideología que oficialmente le sirve de soporte, va ligado sólo a la apariencia y a lo formal; de la religión sólo le interesa la procesión, el envoltorio; de la tradición, sólo los festejos sanguinarios; de la liberalidad, sólo la economía que controla…

En España, del pensamiento conservador se han apoderado el fanatismo, el fascismo, la intolerancia, el cinismo, la falacia, el egoísmo y la mafia. En definitiva, la ideología que ha logrado mayoría absoluta nada tiene de conservadora y ha prostituido el pensamiento conservador. Y así, en lugar de refrenar con dignidad los excesos para los espíritus moderados que pueda haber en el progresismo (misión conservadora), los fomenta y extrae de ambos el rédito que el proxeneta consigue de la prostitución.

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