martes, 5 de junio de 2012

Siria: Una solución comprometida

Luis Beaton (PL)

El llamado efectuado por ministros árabes a aplicar el Capitulo VII de la Carta de la ONU para alcanzar un arreglo de la crisis en Siria es una provocación y un hecho peligroso, estiman hoy aquí analistas y diplomáticos.

En una reunión en Doha, Catar, el fin de semana, plenipotenciarios de la Liga Árabe abogaron por fijar un calendario para la aplicación del plan de paz del emisario internacional en Siria, Kofi Annan.

Pero esa idea, que Damasco desconoce por estar suspendido de las labores del grupo, intenta vincular la solución al Capítulo VII de la Carta que contempla sanciones, la ruptura de nexos diplomáticos y hasta el uso de la fuerza armada, según sus promotores entre los que destacan Catar y Arabia Saudita.

Contrarios a esa iniciativa se manifestaron Argelia e Irak, para cuyos gobiernos ese paso constituye una provocación y un hecho peligroso.

El viceministro de Relaciones Exteriores iraquí, Labid Abawi, considera que recurrir a esa normativa de la organización internacional es apartarse del respeto a la soberanía siria y apoyar la intervención extranjera en los asuntos internos de este país.

Según observadores ese capítulo solo es aplicable a naciones que representan un peligro para la paz mundial, lo que no es el caso sirio, cuyo pueblo enfrenta una guerra de agresión y presiones, como denunció el presidente Bashar al-Assad, durante un discurso ante la Asamblea del Pueblo.

Recientemente, Francia y otras naciones occidentales manifestaron que sólo participarían en una acción militar contra Siria bajo la sombrilla de la ONU, donde entraría a jugar el capitulo VII de la Carta, en especial, sus artículos 41 y 42, muchos de cuyos enunciados ya se aplican de manera unilateral contra Siria.

El artículo 41 aborda, sin muchas precisiones, "qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de emplearse para hacer efectivas sus decisiones" (las del Consejo de Seguridad).

Mediante esas decisiones los miembros darían pasos "que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas".

Una mirada a lo que hacen los enemigos de Siria, muestra que ya, de cierta manera, esta nación levantina es víctima de acciones unilaterales sin que el Consejo de Seguridad las apruebe.

En esa dirección apunta la Liga Árabe, grupo que nunca logra consenso en sus decisiones, al cerrar la ventana a los canales de la televisión siria a sistemas de transmisión por satélite como Arabsat y Nilesat, penalidad que enmarca el artículo 41.

El artículo 42 enuncia que si la aplicación del 41 no es efectiva entonces se "podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales".

Tal acción, precisa, podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de miembros de las Naciones Unidas.

Hacia ahí parecen encaminados los esfuerzos de Estados Unidos, Francia y otros países occidentales y las monarquías del Golfo.

Pero, es evidente que Siria no representa un peligro para la paz mundial, ni tampoco para sus vecinos regionales, incluso la actual crisis de violencia interna tiene un fuerte componente externo.

Durante su reciente visita a Damasco, el enviado de la ONU, Annan, fue exhortado por el presidente Bashar al-Assad, a trabajar para detener el contrabando de armas hacia este país, a su juicio uno de los factores que afecta el diálogo para una solución política.

El propio Annan reconoció que la falta de voluntad política de algunos actores, tanto internos como externo, afectan la aplicación de su iniciativa.

Assad reiteró en su reciente discurso que el gobierno está preparado y abierto para el diálogo entre todos los actores de la crisis, pero que no aceptará imposiciones provenientes del exterior ni el terrorismo de grupos armados apoyados por occidente.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.