miércoles, 11 de julio de 2012

El lavado de la Mano Negra colombiana

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Tayllerand, el ultra reaccionario obispo y aristócrata francés, coautor en el congreso de Viena de 1815 del pacto absolutista del “Trono y el Altar”, instaurado por las potencias Imperiales europeas de la Santa Alianza, solía decir que: “un dromedario es un caballo diseñado por una comisión”. Imagen que me parece adecuada para caracterizar la Constitución del 91 vigente en Colombia, la que a pesar de los aspectos positivos allí firmados en el papel, después de sus innumerables reformas ha servido de fundamento jurídico-político para la instauración definitiva del neoliberalismo depredador y la “democracia genocida colombiana” actuales.

Menciono al diplomático francés, porque en Colombia es tal el “cipayismo” dominante, que si no se cita a un político Noratlántico, las opiniones no tienen aceptación. Por ejemplo, hoy que después de 40 años de denuncias contundentes e innegables, ha tenido que desenmascararse ante la luz pública la ultra clandestina y siempre impune “Mano Negra” del militarismo oligárquico e imperial, responsable directo de la vieja y catastrófica Crisis en la que se halla sumida Colombia y cuya ideología sigue siendo a pesar de los siglos el mismo nacional-catolicismo de los borbones de Fernando VII; haya tenido que hacerlo con el nombre cínico de “Puro Centro Democrático”, justificándolo con la figura de un movimiento pendular eterno entre la izquierda y la derecha, “comparable” con la sucesión bipartidista española contemporánea entre Suárez, Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Como si en Colombia existiera un pacto de la Moncloa de Santiago Carrillo y, reinara un Rey Borbón.

No vale la pena detenerse en repasar las ampliamente conocidas “ejecutorias Estatales en la economía de la Seguridad en el Campo” ( léase guerra contrainsurgente para quitarle el agua al pez) de los principales mascarones de proa del nuevo movimiento de los uribeños, y de los asistentes al cóctel de lanzamiento público de la Mano Negra, especialmente los altos oficiales genocidas de las Fuerza Publica, que han salido a disputarle mediáticamente y en el papel, “el Centro Democrático” a la otra fracción derechista de la clase dominante encarnada en el presidente de Colombia JM Santos, quien a su vez se está presentando como “el Centro de la democracia” atenazado por un lado por esta Mano Negra y por el otro por la Insurgencia Marxista; para comprender que lo que está en marcha no es un movimiento electoral por la presidencia de Colombia, sino una gran operación paralela a la reformas a la constitución hacia la impunidad y el lavado de crímenes de lesa humanidad, cometidos durante sus gobiernos.

La fotografía imborrable de la presidenta del congreso colombiano en 2002, Dilian Francisca Toro, con las bragas amarillas al revés (que en Colombia para las mujeres significan esperanza) coronando con la banda presidencial al revés a Uribe Vélez; hoy acusada públicamente de blanquear y lavar millonarias sumas de dinero a la Mafia del Cartel del Valle del Cauca, se complementa con la actual movida mediática de la Mano Negra para lavarse, blanquearse y quedar en la impunidad eterna.

Mientras tanto en la realidad y en la economía real que ya tiene cifras, siguen aumentando las ganancias y avanzando la contradicción en las alturas del Poder entre los representantes de las 20 millones de hectáreas donde se han lavado millones de dólares del narcotráfico y pastan 40 millones de vacas, opuestos con sus ejércitos oficiales a cualquier cambio; contra los representantes de las 22 millones de hectáreas dedicadas a la agro-minería y agro-negocios trasnacionales que chapucean desde la presidencia de la república. Y por el verdadero centro o mejor por la mitad, avanza incontenible la organización, unidad y movilización de la Gente del Común, por una paz democrática y la segunda independencia.

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