lunes, 23 de julio de 2012

Equipo de Cristina: "Gordos" en defensa y Brasil en toda la cancha

Emilio Marín (LA ARENA)

Hasta el monolítico Indec de vez en cuando emite alguna info que contrasta con el mundo oficial color de rosa. Por ejemplo, dijo que en mayo pasado la actividad económica había disminuido 0,5 por ciento respecto a mismo mes del 2011. Fue el primer traspié en una seguidilla de 33 meses.

En relación a la industria, el mismo Instituto reveló que la producción bajó en junio 4,4 por ciento, hilvanando el tercer mes seguido con signo negativo. Según los números de la Unión Industrial, a la que no puede acusarse de "opo", la disminución fue del 5,1 por ciento. Sumando los primeros seis meses de la industria, están 1,1 por ciento menos que el mismo semestre del año anterior.

Antes los funcionarios y medios afines negaban que la realidad tuviera estos elementos negativos. Ahora los relativizan. Dicen que son ciertos pero que suponen pequeños pasos atrás dentro de una exitosa marcha, "la mayor en dos siglos", exageran.

Las dos cosas son ciertas. Hubo un proceso de recuperación y expansión económica notable desde 2002 en adelante, que creó mayor empleo y se ufanó de tener los "dos superávit gemelos" (el fiscal y el comercial) que, a propósito, la presidente hace rato dejó de citar.

Ese crecimiento económico tuvo un grave límite: benefició de modo desigual a los 40 millones de habitantes, privilegiando en forma notoria a grandes compañías nacionales y extranjeras, incluidos los bancos. Creció la torta pero la mayor parte se la llevaron ellos.

Declive sostenido

Ahora, en rigor desde fines de 2009 y principios de 2010, comenzó un declive más o menos sostenido de la economía argentina, azotada por los vientos de la crisis mundial. A propósito de esos ventarrones, se demostraría así la inutilidad manifiesta de la participación del gobierno de las Cumbres del G-20, que supuestamente iban a congeniar medidas contra la crisis. Las imágenes de España, que también podrían filmarse en otros países, muestran que no hubo tal remedio.

Ha caído la producción de automóviles, por las menores ventas a Brasil. Hay un parate del 9 por ciento en la construcción, sólo en parte explicado por las disposiciones oficiales de secar de dólares ese rubro. Hay empresas textiles que sobreviven porque el Estado paga el programa Repro y costea los salarios. Incluso provincias ricas como Buenos Aires no pudieron abonar el medio aguinaldo y se desató una minicrisis política entre la presidenta Cristina Fernández y el gobernador Daniel Scioli, amén de un vendaval de huelgas y protestas bonaerenses. Ahora se solucionaría el problema con una inyección nacional de 600 millones de pesos extras, como un parche que reventará
la próxima vez.

Si el ministro Carlos Tomada no estuviera tan metido en la creación de la CGT Balcarce, tendría un poco más de tiempo para informar de esa estadística laboral preocupante: cuántas fábricas pararon la producción, cuántos suspendidos, cuántos despedidos y cuántos Repros.

Deben ser unos cuantos. Seguro más que en 2011.

La Rural llora...

De momento la Argentina parece ser un valle de lamentos y lágrimas.

Eso hay que dejarlo para Grecia y España, siendo la realidad local de otro signo. Una cosa es bajar índices económicos en algunos puntos, dentro de un avance de varios años; y otra muy diferente es nadar a 5.000 metros de profundidad de un ajuste interminable. Pero en esos lamentos, los hay sentidos y verdaderos, y de los otros.

El clamor de más de medio millón de empleados públicos bonaerenses que no habían podido cobrar el SAC como corresponde, era lógico. Y si finalmente podrán percibirlo en los próximos días fue por una doble razón: por un lado los gremios estatales presentaron un frente unido en las calles; por el otro, la presidenta, que ya había producido un daño político a Scioli, habrá considerado que con eso era suficiente, por ahora.

Pero otros sectores que reclaman como si estuvieran muertos de hambre, lo hacen de angurrientos y de opositores acérrimos. Es el caso de la Sociedad Rural, que abrió su Exposición de Palermo con sus habituales aliados y reclamos oligárquicos.

Hugo Biolcati y Mauricio Macri cortando las cintas de la Exposición, son figuras repetidas. Tan repetidas como las manifestaciones del sojero denostando a "los impuestazos que se suman a la asfixiante presión tributaria que soporta el campo, con efectos claramente confiscatorios, haciendo que el recurso suelo subsidie los desbalances fiscales nacionales, provinciales y municipales".

Dicho de otro modo, "el campo" da de vivir a todo el mundo en Argentina y sin embargo lo maltratan como si fuera el malvado asesino del cine en Denver.

Cuatro jinetes

El mayor impuesto que promovió Scioli en la provincia de Buenos Aires no modificará lo que paga por inmobiliario rural más del 62 por ciento de los propietarios. Y los que abonen de más no tendrán que hacer sacrificios porque son sumas del orden del 30 por ciento.

Mientras Biolcati -acompañado de su futuro sucesor en la SRA, Luis Miguel Etchevehere- tronaba en todos los medios pintando un panorama de "desastre" agropecuario, la tonelada de soja llegaba a los 635 dólares, rompiendo todos los récords.

Falto de verdaderas reivindicaciones, los popes de la Rural se quejaban porque el ministro Norberto Yahuar no los recibía como "Mesa de Enlace". El funcionario ofreció audiencias por separado para cada una de las entidades oligárquicas (SRA, CRA, Coninagro y FAA). "Somos los genuinos representantes de los productores agropecuarios", se quejaron esos dirigentes.

Nunca lo fueron, pero en determinados momentos de 2008, con la confusión reinante, muchos podían creerlo. Pero ahora no se está en 2008 ni 2009, ahora discurre el 2012, con los problemas económicos que no existían en aquel momento. Pero también con sus cosas buenas: los cuatro Jinetes Apocalípticos de la Soja no pueden cortar ni una ruta y en ese tiempo bloqueaban centenares.

"Gordos" en defensa

En un mes olímpico, a disputarse en Londres, y cuando en dos fines de semana comenzarán los campeonatos de fútbol de Argentina, la presidenta también reforzó su equipo y pensó sus tácticas de juego.

Como la situación económica está atravesando un mal momento es lógico pensar que van a venir muchísimos reclamos sociales.

Cristina tiene sus defensores, entre quienes la votaron, más gobernadores, ministros, Axel Kicillof, La Cámpora, los bloques parlamentarios, 678 y la generosa cadena nacional. A propósito, linda imagen de Lotería Nacional sorteando casi 12.000 lugares para los créditos del Bicentenario para la construcción de viviendas. Diferente a los sorteos del escolazo común, para que se salve algún afortunado y se enfermen tantos otros de ludopatía.

Aquellos defensores no dan al gobierno todas las garantías, sobre todo si quienes hacen huelgas son trabajadores. Esta es la razón de fondo para la contratación de los "Gordos" para el team oficial. Ya jugaban allí pero en el banco de suplentes de Hugo Moyano; ahora es distinto, Cristina les dispensó contrato de primera para que armen la CGT Balcarce. Si miles de obreros de la construcción llegan a ser más afectados por la crisis de la industria del ladrillo, antes de hacer la primera marcha de protesta tendrán que vérselas con Gerardo Martínez, de la UOCRA y esa CGT oficialista. Por ahí los convence con subsidios, Repros y otras promesas, y ese clamor no llega hasta la Plaza de Mayo.

Los 56 "Gordos" reunidos con la presidenta gozan del favor oficial pero deberán justificarlo, apaciguando las demandas de los trabajadores en este tiempo donde ya no hay "superávit gemelos" sino incipiente déficit fiscal y menor superávit comercial externo.

Habrá que ver hasta qué punto esos colaboracionistas están dispuestos a dejar la vida en la cancha. Varios, entre ellos Martínez y Andrés Rodríguez, empezaron a decir que están preocupados por la inflación y que no creen en el INDEC. Si empiezan su tarea de bomberos de la protesta social con esas dudas, mucho no podrán hacer.

El resto

¿Y el resto de la cancha, cómo lo cubrirá la presidenta? La respuesta es Brasil. Es la razón extra para que cada semana Cristina Fernández elogia a "la compañera Dilma" Rousseff, por un motivo u otro.

La industria automotriz "argentina" es completamente brasil-dependiente, pues coloca allí cerca del 80 por ciento de los autos. Por eso varias terminales respiraron aliviadas porque desde el Planalto salió la orden de liberar aduanas y dejar pasar los coches. El cemento de "Loma Negra" es de Camargo Correa, igual que el Swift; el banco Itaú tiene parte del paquete de la nueva YPF (¡donde se publicó que los directores cobrarán 5 millones de pesos mensuales!), manteniendo sus posiciones en Petrobras.

La mayor expresión de esa dependencia de Brasil se conoció el jueves, cuando la presidenta firmó con el director de la minera Vale (multinacional brasileña en 30 países) un convenio para que explote el potasio en Malargüe-Mendoza y lo traslade por tren hasta el puerto de Bahía Blanca.

La Presidenta definió a la iniciativa como "el proyecto minero más grande del mundo". Debió decir: "o mais grande do mundo". Si se llevaban a Riquelme, habría sido batucada total.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.