lunes, 23 de julio de 2012

La izquierda conservadora

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

Personas que decían querer una revolución social se fueron a servir como agentes políticos de los millonarios. En esas circunstancias difíciles una parte, la izquierda verdadera, se quedó.

El problema es que se aferró a su pensamiento del siglo 20 aunque el cambio de los trabajadores, mujeres, jóvenes, del consumo, medio ambiente, la economía, ha sido enorme.

Con su actitud conservadora se niega a modificar su discurso, sus prácticas, repite consignas, prefiriendo fracasar reiteradamente a abrir paso a una propuesta consecuente nueva.

No elabora un programa socialista para un futuro inédito; aislada sin fuerza propia se hace parte indistinguible de toda lucha reivindicativa a pesar que la mayoría pide soluciones dentro del modelo que manejan los empresarios.

Es una izquierda que quiere el socialismo pero teme entrar en contradicción con la masa cautiva de la propaganda capitalista.

Así el panorama se muestra poco alentador. La mayoría en la base quiere seguir en lo mismo, indiferente si llega a oír del cambio civilizatorio como respuesta para todos en un planeta depredado. Y los que deberían ser impulsores de una política para los problemas y amenazas de hoy y mañana se muestran anquilosados.

Es absolutamente necesario el nacimiento de un movimiento político renovado que proponga una sociedad sin empresarios, global, solidaria, planificada, pacífica. Un mundo socialista sostenible durante los millones de años de que dispondría la especie humana y la vida.

Los problemas y límites de esta época demuestran que los pueblos necesitan el socialismo colectivo mientras la realidad política es que la única fuerza organizada y conductora, pese a su crisis estructural, es el fascismo democrático en guerras por la apropiación de recursos.

Es una incógnita de dónde partirá la iniciativa de cambio, de los trabajadores, intelectuales, jóvenes, profesionales, mujeres… Sólo es cierto que tendrá que surgir de innovadores.

Se debe conservar el socialismo como meta estructural, no las formas de decenios pasados cuando quedaban reservas en la naturaleza.

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