viernes, 24 de agosto de 2012

Argentina, Mendoza: ¿Cómo funcionaba el nefasto D2?. Un ex policía habló de las torturas y de los operativos

Santiago Montiveros (MDZOL)

En la cuarta jornada del juicio por delitos de lesa humanidad, un ex policía habló de los gritos que se escuchaban dentro del Palacio Policial. "En el '78 sabíamos que el D2 era un chupadero", declaró una testigo. Un acusado fue internado en el Hospital Italiano.

"Se escuchaban gritos muy fuertes. Teníamos que cerrar los ojos y aguantar". Durante la cuarta jornada del juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza, un policía retirado ratificó que existieron torturas en el D2 entre 1976 y 1978 y, además, brindó detalles sobre el funcionamiento en ese departamento de investigaciones.

Jorge Aladino Rivero trabajó desde comienzos de la dictadura hasta marzo de este año en el D5 y, según confirmó durante su declaración, su función era entregar y recepcionar los prontuarios que solicitaban desde el D2. Como su dependencia se encontraba dentro del mismo edificio, el testigo brindó detalles sobre los operativos y tormentos.

En primer lugar, Rivero contó que durante su turno (19.00 a 1.00) se escuchaban gritos "muy fuertes" propios de las torturas y tormentos cometidos en el D2. Además, agregó que "tenía conocimiento de que había detenidos en calidad de 'subversivos', pero no salíamos ni por casualidad al primer piso (D2), no queríamos saber nada".

"Traían un montón de detenidos en camiones durante la noche y teníamos que colaborar. Eran policías quienes estaban a cargo de los operativos. Cuando llegaban había que quedarse más tiempo para sacar todos los prontuarios", explicó Rivero, antes de subrayar que su "colaboración" se limitó a la entrega de prontuarios.

Al ser consultado sobre el contenido de los prontuarios, el testigo reveló que incluía información sobre la familia y amistades. "Nos llegaban pedidos de varias dependencias, pero la mayoría venían del D2, se llevaban muchísimos prontuarios", continuó Rivero, y recordó que eran cuatro personas quienes iban del D2 a buscar estos documentos. "Recuerdo dos apellidos: Salinas y Álvarez", completó.

El testimonio de Rivero sirvió para diagramar cómo operaban los responsables del centro de confinamiento y torturas. En base a algunos datos, como un apellido y la edad aproximada, desde el D2 pedían "muchísimos" prontuarios de personas que tenían el mismo apellido y que habían nacido en la misma época y finalmente se quedaban con el que buscaban.

El prontuario de Raúl Gómez, cuya desaparición fue el motivo de la primera parte del debate de hoy, fue devuelto por el D2 el mismo día del secuestro, tal como quedó asentado en los registros firmados por el propio Rivero. "Está mi firma porque yo lo recibí, pero es un registro que manejaba el D2", completó, intentando desligarse aún más de los tormentos cometidos en el Palacio Policial.

En aquel momento, tal como ratificó el testigo, el jefe del D2 era Aldo Bruno Pérez, el único imputado en la causa en la que se investigan nueve desapariciones, entre ellas, la de Raúl Gómez. Además, Rivero mencionó a Fernando Morellato, involucrado en otras causas. "Trabajó en el D5 conmigo", manifestó, delante de ambos acusados.

"En el '78 sabíamos que el D2 era un chupadero"

Después de las precisiones del ex policía, el Tribunal avanzó sobre las desapariciones de Mario Camín y de su padre, Gustavo, y citó a la testigo Ana María Del'Olio, novia del joven estudiante que fue secuestrado el 22 de mayo de 1978. "En 1978 sabíamos que el D2 era un chupadero", manifestó.

Aun a sabiendas de esto, Del'Olio contó que aquella noche acudió al D2 ante la incertidumbre por el paradero de Camín. "Le pedí a mi papá que me llevara. Cuando llegamos entró un rastrojero doble cabina con mucha gente y atrás iba sentado Mario. Seguí el vehículo hasta que me pusieron un arma en el pecho", reveló.

"Me hicieron pasar a una oficina llena de policías y me empezaron a cargar. Me dijeron que mi novio estaba con una rubia porque yo era morocha. Yo dije que me pareció ver a un civil y alguien gritó '¡Acá no hay civiles!' y me fui", continuó. De ahí, se dirigió al departamento de Camín y encontró todo revuelto.

Mario Camín estudiaba ingeniería electrónica en la UTN junto con Juan José Galamba. Del testimonio de Elba Morales, brindado dos semanas atrás, se desprendió que Gustavo y Mario Camín fueron asesinados por haber brindado alojamiento a Galamba, dirigente montonero que también fue secuestrado en mayo de 1978.

Otras seis personas habrían desaparecido a partir de su relación con Galamba: Raúl Gómez, Margarita Dolz, Daniel Romero, Juan Carlos Romero (hermanos), Ramón Sosa y Víctor Hugo Herrera. Al producirse a un mes del mundial de fútbol, las nueve desapariciones han sido atribuidas al Grupo Especial '78.

Internaron a uno de los acusados

Ricardo Miranda Genaro, otro de los jefes del D2 que está imputado en el juicio, fue internado en el Hospital Italiano de Mendoza. Así lo confirmó el presidente del Tribunal, Juan Antonio González Macías. A partir de esto, sólo estuvieron presentes Bruno Pérez y Morellato. El resto, siguió el debate vía videoconferencia, a excepción de Agustín Oyarzábal y Juan Garibote, eximidos por su estado de salud.

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