jueves, 2 de agosto de 2012

Argentina, Tucumán. Escuelita de Famaillá: Del terror a la memoria

PRIMERA FUENTE

Margarita Cruz, sobreviviente del Operativo Independencia recordó con dolor a los cientos de compañeros que “quedaron en la Escuelita”. “Este es un día muy importante en honor a ellos”.

Enarbolando la bandera de la Comisión por la Memoria del Sur Tucumano, Margarita retornó este miércoles a la Escuela Diego Rojas, en Famaillá, donde hace 35 años vivió en carne propia los tormentos que tuvieron lugar en el primer Centro Clandestino de Detención del país, la “Escuelita de Famaillá”.

Acompañada por otros sobrevivientes, familiares, y agrupaciones sociales y políticas interesados en la defensa de los Derechos Humanos, presenció con alegría como la que fue su cárcel se convirtió en un espacio de memoria y recuerdo.

“Este CCD, por donde atravesaron 2000 personas, donde el horror se hizo carne en los sobrevivientes y familiares de los que quedaron en esa escuela del terror, por ellos esta señalización es un paso muy importante”, exclamó.

“Hoy es un día de alegría, de luz, donde se embandera la lucha que llevamos ahora. Estamos orgullosos de todos los sobrevivientes, y no nos arrepentimos de la lucha y tampoco perdonamos”, agregó.

Margarita fue víctima de los horrores ocurridos en 1975 en la ciudad de Famaillá, durante la gesta del Operativo Independencia. Fue secuestrada, y torturada en la Escuelita de Famaillá, entre mayo y julio de ese año. Según recuerda, fue liberada en la zona de la 5ta Agronómica (UNT), quedando atrás cientos de compañeros y amigos que la acompañaron en la lucha, y que jamás volvió a ver.

A partir de allí tuvo que buscar asilo en Buenos Aires, donde se incorporó a la agrupación Ex Detenidos de la Dictadura. En 2004, volvió a Tucumán, donde continúo su lucha con la Comisión por la Memoria del Sur Tucumano.

Sobre su testimonio, junto al de otros sobrevivientes, se elaboró el documental “Famaillá, Tucumán. Historias de surcos y luchas”, realizado por su hijo Ezequiel Monteros, y por Jenny Wolka. El film fue proyectado durante el acto de señalización de la Escuelita de Famaillá, realizado ayer en la escuela Diego Rojas.

El documental retrata el trabajo que lleva a cabo desde 2005 el Grupo de Investigación sobre el Genocidio en Tucumán (GIGET) acerca de las características y consecuencias del genocidio perpetrado durante el Operativo Independencia y la última dictadura militar.

La Escuelita de Famaillá, fue el primer CCD en la Argentina. Construido entre 1972 y 1974 sobre la ruta provincial 323 y a 35 kilómetros de San Miguel de Tucumán, el edificio donde hasta hoy funciona la escuela `Diego de Rojas´ fue desde el inicio del Operativo Independencia y hasta el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la sede del comando de operaciones de las fuerzas conjuntas a cargo del Ejército, bajo control de la V Brigada de Infantería con asiento en Tucumán.

"Era un espacio del horror y ahora será un lugar de libertad y esparcimiento, donde se desarrollarán actividades culturales", destacó el legislador provincial Jesús Salim, representante de la agrupación La Cámpora, durante el acto.

Allí, según múltiples testimonios, actuaron las fuerzas represoras que llevaron adelante el denominado "Operativo Independencia", entre 1975 y 1977.

Luego de más de tres décadas, se inauguró un monumento compuesto por tres pilares de hormigón de tres metros de altura, en la ruta provincial 323, en el acceso a la escuela Diego de Rojas, nombre original de la institución educativa.

"La escuelita fue el primer centro de detención clandestina del país donde militantes, estudiantes y gremialistas fueron detenidos y torturados", recordó Salim.

El legislador recordó que "desde 2003 en adelante se tomó la política de memoria, verdad y justicia como política de Estado, algo que comenzó con Néstor Kirchner y sigue con Cristina Fernández de Kirchner".

"La señalización de los lugares públicos y privados que fueron utilizados para la detención, tortura y desaparición forzada de personas se hace como ejercicio de la memoria por los que sufrieron en carne propia los vejámenes de la dictadura", indicó.

"Ahora se puede explicar y contar a las nuevas generaciones lo que ocurrió a partir de un proceso de discusión para que entiendan lo que nos pasó como país", explicó Salim.

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