miércoles, 8 de agosto de 2012

Autoridades del DF “invisibilizan” a jóvenes indígenas

Guadalupe Cruz Jaimes (CIMAC)

En el Distrito Federal las adolescentes y jóvenes indígenas y rurales enfrentan múltiples barreras para conocer y ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, a pesar de que esta ciudad cuenta con recursos, programas y estructura para garantizarlos.

Alexis Hernández, coordinador del Programa de Jóvenes de Ipas México, dijo a Cimacnoticias que aunque la capital del país es “privilegiada” al contar con una política favorable para el conocimiento de estos derechos, la etnia, el lugar de residencia y la minoría de edad aún representan obstáculos para poder ejercerlos.

“El hecho de que estén regulados no garantiza el acceso a ellos, ya que quienes menos los conocen y ejercen son las personas más jóvenes (sobre todo menores de 18 años), y quienes se encuentran en mayor marginalidad y vulnerabilidad”, como la población rural e indígena de la Ciudad de México, explicó.

Hernández indicó que las adolescentes y jóvenes indígenas y rurales que viven en el DF están dentro de las poblaciones más vulnerables, pues algunos no hablan español y en general tienen menor escolaridad.

Destacó que estar fuera del ámbito educativo disminuye sus posibilidades de conocer cuáles son sus derechos sexuales y cómo ejercerlos, prueba de ello es que a menor escolaridad se registran más embarazos no planeados a edades tempranas.

En el DF hay 122 mil 411 personas de cinco años y más que hablan alguna lengua indígena, es decir una de cada 100 personas habla un idioma de este tipo, mientras que a escala nacional la proporción es de 6 por cada 100, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Las principales lenguas habladas por las y los indígenas en esta capital son náhuatl, mixteco, otomí y mazateco. Esta población habita principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Coyoacán, Iztacalco y Gustavo A. Madero, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del DF.

Otra dificultad para las adolescentes y jóvenes rurales, quienes forman parte de los 2.5 millones de jóvenes que viven en la Ciudad de México, es que en los servicios de salud falta personal que hable en su lengua para que les brinde atención y consejería cuando no hablan español.

El estigma y discriminación contra esta población también vulnera el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. “Les niegan el servicio o se les da un trato diferenciado, les brindan atención incompleta, inadecuada, hay maltrato y eso no es pleno acceso a los derechos”, advirtió Alexis Hernández.

Los impedimentos para acceder al ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, en parte, es resultado de que en el DF las adolescentes indígenas y rurales son “invisibilizadas”, pues se considera que es una entidad “totalmente urbanizada”.

Ejemplo de ello es que los mensajes que emite el Instituto de la Juventud capitalino y las acciones que lleva a cabo están dirigidas a población “escolarizada, urbanizada, que utiliza nuevas tecnologías y redes sociales”, y en consecuencia las adolescentes y jóvenes no urbanizadas “no se ven del todo reflejadas en los programas dirigidos a la juventud”.

Así, aunque existen clínicas del adolescente, como la del Hospital Materno Infantil Inguarán, o el Centro Impulso (espacio interactivo de esparcimiento que brinda información en salud dirigido a jóvenes), “el problema es que los recursos, la estructura y normatividad, no libran de dichas barreras sociales”, observó el integrante de Ipas México.

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