lunes, 27 de agosto de 2012

¿Beneficiará a Mitt Romney la elección de su vicepresidente?

Luis Brizuela Brínguez (PL)

Recientes encuestas lo constataron: El republicano Mitt Romney estaba urgido a apuntalar su campaña, dadas sus intenciones de truncar la permanencia del presidente Barack Obama por otros cuatro años en la Casa Blanca.

A principios de este mes, el exgobernador de Massachussets perdió terreno frente al mandatario, al exhibir el 40 por ciento de las intenciones de voto de los posibles votantes, frente al 49 por ciento de aquel, de acuerdo con un sondeo de la cadena televisiva Fox News.

Durante las últimas semanas, altas figuras del llamado partido azul arremetieron contra Romney y lo acusaron de evasión de impuestos, imputaciones que llevaron incluso al líder demócrata del Senado, Harry Reid, a asegurar que el candidato mormón llevaba una década sin contribuir al fisco.

Romney, quien, de llegar a la Casa Blanca, se convertiría en uno de los presidentes electos más ricos, con una fortuna valorada en unos 250 millones de dólares, se ha negado a hacer pública su declaración de impuestos por ingresos personales.

Miembros de su partido lo han conminado a hacerlo para evitar que sus críticos demócratas distorsionen la información y la usen en su contra, en plena campaña electoral y a menos de 90 días de las presidenciales.

Por si fuera poco, la gira de fines de julio y principios de agosto por Reino Unido, Israel y Polonia trajo un torrente de críticos al republicano, tras cometer varios dislates en sus intervenciones públicas.

En Londres, en plena celebración olímpica, Romney cuestionó la capacidad del país para servir como anfitrión de la cita estival, comentarios que motivaron la indignación de altos funcionarios británicos.

Durante su estancia en Tel Aviv, el candidato mormón se reunió con el presidente Shimon Peres y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ante quienes declaró que Jerusalén es la capital del Estado judío y que trasladará la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv hacia allí si resulta electo.

Tales aseveraciones motivaron severas críticas de las principales figuras de la Autoridad Nacional Palestina.

El principal negociador palestino, Saeb Erakat, calificó de "perturbadoras" y "absolutamente inaceptables" las declaraciones de Romney, las cuales, a su juicio, dañan el proceso de paz.

En medio de tan adverso panorama, Romney decidió por fin anunciar el nombre de su compañero de fórmula, el legislador por Wisconsin y presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Sin embargo, varios reportes de prensa y analistas cuestionan el "aire fresco" que podría insuflar el representante de 42 años a la nave republicana para ganar los comicios del 6 de noviembre.

El candidato republicano a la vicepresidencia es un arquitecto de la política fiscal conservadora, enemigo del control de la natalidad y partidario ferviente del derecho a portar armas, comentó el diario The New York Times.

En casi 14 años como congresista votó a favor de leyes que reducen los fondos para el control de la natalidad y coauspició un proyecto que otorgaría a los fetos el derecho a una protección legal como a cualquier persona.

Ryan estima que la vida de un ser humano comienza con la fertilización, por lo que el aborto u otras formas de control de la natalidad deben considerarse como asesinatos.

Al igual que la mayoría de los republicanos, Ryan se opone de forma ferviente a la ley de salud del gobernante, en particular a la cobertura gratis a los anticonceptivos para las mujeres, por considerarlos un atentado a la libertad religiosa, acotó el periódico.

En 2006 respaldó una enmienda constitucional que prohibía el matrimonio homosexual y aprobó un cambio a la Constitución del estado de Wisconsin, que niega el reconocimiento oficial a las uniones de personas del mismo sexo.

La campaña de Obama califica a Ryan como un ideólogo de la extrema derecha, con posiciones muy cercanas al movimiento ultraconservador Tea Party.

Un reciente editorial del diario La Opinión reprochó el extremismo partidario de Romney, al tiempo que calificó a Ryan como una de las figuras más radicales, polarizantes y obstruccionistas del Congreso, que no ayudará a atraer el voto de las minorías y moderados.

Según el rotativo californiano, el legado del congresista fue impulsar presupuestos profundamente ideológicos, severamente estricto con los programas sociales en los que el Medicare y el Seguro Social están en peligro, y extremadamente generoso en los recortes de impuestos a los ricos.

Por su parte, Maribel Hastings, asesora ejecutiva del grupo prorreforma migratoria America's Voice, argumentó que el dueto Romney-Ryan promueve medidas antiinmigrantes y propuestas fiscales que van en contra de los intereses de la comunidad latina.

En diciembre de 2010, el ahora candidato a vicepresidente votó contra el proyecto de ley conocido como Dream Act, que permitiría la legalización de los estudiantes indocumentados.

Líderes de grupos proinmigrantes coinciden en que la fórmula presidencial del partido rojo prueba la "desconexión" de los republicanos con la realidad de la mayoría de los hispanos en Estados Unidos.

Por el momento, las encuestas constatan que el tan anhelado golpe de efecto de los republicanos parece haber caído en saco roto, pues el 42 por ciento de los estadounidenses considera regular o pobre la elección de Ryan como compañero de Romney.

Solo el 39 por ciento estima que es una opción excelente o muy buena, según una encuesta conjunta del diario USA Today y la empresa Gallup.

Únicamente el republicano Dan Quayle, candidato a la vicepresidencia en 1988, ha generado menos aceptación que la de Ryan, recuerda el rotativo.

En aquella ocasión, el 52 por ciento de los consultados opinó que la selección de Quayle había sido regular o pobre.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.