viernes, 10 de agosto de 2012

CFK, Bonelli y ética pública para todos y todas

Gabriel Conte (MDZOL)

La Presidenta tiró una piedra y rompió varios monitores: reveló en cadena nacional que el periodista del Grupo Clarín Marcelo Bonelli recibía publicidad "no tradicional" de la empresa Repsol YPF. “No acostumbro mencionar con nombre y apellido, pero Bonelli… un familiar suyo y un socio recibían por año 240 mil pesos en conceptos que no sabemos cuales son”, dijo.

Tras el hurgueteo del multifuncionario Axel Kicillof en los papeles de la nacionalizada YPF, especificó: “Desde que ingresamos a la compañía se pagaban 11 millones de pesos por año en periodistas, en publicidad no convencional. ¿Cuál es la publicidad no convencional?”, se preguntó la mandataria, para luego puntualizar: “Facturas que se pagan como publicidad, pero la publicidad no aparece.”

Aunque siempre obsesionada con Clarín, la mandataria golpeó con un dato claro y directo, y dejó expuestos a todos los periodistas críticos de su gestión a la posibilidad de que estén "untados" por empresas cuyos intereses son afectados por las políticas del Gobierno.

Ese mensaje lo recibió mucha de esa gente que es tan argentina como cualquiera de nosotros y a quienes las empresas encuestadoras no legan jamás: perdidos en una finca o una estancia, con la radio al hombro en un corral, en medio de la montaña, del desierto, en las pampas, la Puna. No vale aquí que difundan cuánto cae el rating de los medios cuando se enciende cada cadena nacional, ya que el objetivo se logra con eficacia: llega directamente con un mensaje a los sectores más distantes y sin intermediarios. Para decirlo más claro, allí en donde Clarín no se lee y probablemente tampoco machaque con sus 10 noticias taladrando la cabeza durante todo el día el canal en donde trabaja Bonelli, TN.

Los periodistas de MDZ inmediatamente tomaron la palabra presidencial. Se vivió en la Redacción un clima de debate y, por qué no admitirlo, de alegría porque se haya revelado un acuerdo aparentemente espurio entre un "formador de opinión" de la "cadena del desánimo". Pero inmediatamente se concluyó: ¿revelará también la Presidenta o alguien, acaso los agredidos de Clarín, cuánta plata se distribuye también en difusión de noticias afines por parte del Gobierno? ¿Cuánto cuesta la "cadena de optimismo", los aplaudidores muchas veces inentendibles o los cambios de opinión tajantes de multimedios completos, desde la oposición rabiosa a la sumisión absoluta, obligando a sus periodistas a seguir esa línea?

Por ello, es muy buena la idea de contar con principios de ética pública que nos obligue a los periodistas a rendir cuentas de nuestros ingresos. En definitiva, no merecemos caer masivamente bajo sospecha.

Está claro que sería bueno avanzar en ese sentido y que deben ser los mismos periodistas organizados quienes trabajemos para lograr ese objetivo, siempre que no pasemos de la dominación por parte del poder económico a la dominación por parte del poder político. Lo que en otros tiempos le llamábamos "republicanismo", un término (y un valor constitucional) que cotiza en baja.

Gabriel Conte es director de MDZOL.

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