Jorge Enrique Robledo (MOIR)
¿Por qué hay colombianos involucrados?
A este paso les vamos a quedar debiendo el favor. Espero que usted, señor ministro, no haya comprado esta teoría. En el mundo de hoy, y se lo recuerdo a ustedes, tan fervorosos de la globalización, sobra quien explote una mina de níquel. Tan poco misterio tiene que el señor jefe de la mina, doctor Escobar, es nativo de Andes, Antioquia. Fíjense, son ciudadanos colombianos, comunes y corrientes, los que trabajan para la trasnacional, como el doctor Jiménez, de la Drummond, o el doctor Junguito, de El Cerrejón. Señores inversionistas extranjeros: no nos echen entonces el cuento de que ustedes vinieron a salvarnos del guayuco y la barbarie. Pero otra cosa, ministro, y usted la sabe mejor que yo: lo que sobra en el mundo es la plata, el dinero, los dólares. No saben qué hacer con los dólares, entre otras cosas porque la Reserva Federal y el Banco Europeo se dedicaron a falsificar moneda. Mientras a nosotros un dólar nos cuesta sufrimiento, a ellos solo les vale lo que cuestan el papel y la tinta. Esas son las tristes realidades de la globalización.
Vuelvo a hacer la pregunta: ¿por qué hay colombianos que firmaron el 051 contra el interés de su propia nación? No tengo sino dos teorías posibles. Una, son unos imbéciles, para usar la palabra del presidente de la República. Otra, son corruptos. Ahora, no creo en imbéciles en esos niveles del Estado. Tampoco es que sean genios, pero imbéciles no son. Lo que creo es que hay un acto de corrupción en contra del interés de la nación y aquí voy a ser muy directo y le reitero la pregunta que le he hecho a Billiton: ¿a escala nacional y mundial Billiton va a defender que el contrato no se origina en un acto doloso, que no abusó de las circunstancias para haberlo tramitado como se hizo? Y ahora entonces nos quieren resolver el conflicto con propaganda. Como hay de molestia con esa propaganda, tanto la de Pacific Rubiales, cómo cunde el mal ejemplo, entonces, como la Cerro Matoso. Evidente que es una propaganda calculada para evadir el debate. Porque no dice “¡Viva el 051!”, lo que sería por lo menos coherente con el debate. ¡Pero sacar unas señoras sonriendo satisfechas! El propósito de esa propaganda es silenciar a los medios de comunicación. Piensa mal y acertarás, es un axioma en la República de Colombia.
Propuestas
¿Qué hacer? Me uno a la idea de quienes proponen declarar la nulidad del 051, en lo relacionado con estos dos contratos específicos que está modificando, y que en ese sentido se dé la reversión. Declarar la nulidad porque el 051 es abiertamente ilegal, como se puede demostrar de todas las maneras, y les pido a ustedes que no insistan en defender lo contrario, porque quedan mal. Ahora, claro que abogados hay para todo. Por el módico 30%, uno consigue quien defienda lo que sea.
Nos han montado un enredo con que la explotación debe necesariamente vencer el 30 de septiembre. Creo que el gobierno debe plantearle a Billiton Cerro Matoso mantener los contratos por unos meses más mientras decide el rumbo sin afanes. Es perfectamente factible. Quitémonos ese afán de estar resolviendo mañana. No. Con el interés nacional no se puede jugar. Y que una vez se llegue a cualquier determinación en firme, se liquide lo que suceda en esos meses. Esto es sensato hacerlo. Es cuestión de ponernos de acuerdo. Que la gente de Cerro Matoso asuma por fin una actitud cordial con el país y acepte mirar sin afanes las distintas opciones y sin la presión que ya nos han hecho desde distintos puntos de convocar un tribunal internacional, que tampoco le cabe a este proceso.
Hecho esto, viene una segunda parte. Hay tres posibilidades. Una, la que quieren el gobierno y Billiton, seguir con el contrato. Esa posibilidad tendría un cambio profundo y es que no sería sobre el 051, sino con base en una relación completamente diferente, porque una vez hundido el 051 y establecida la reversión, ya se vería si Billiton Cerro Matoso sigue o no en el negocio.
Hay una segunda posibilidad que se ha planteado bastante y es que el Estado recupere el poder sobre la empresa y los activos y licite a algún tipo de convocatoria para que empresas nacionales e incluso extranjeras entren a hacer ofertas. Es decir, que si Billiton se va a ganar ese negocio, sea en franca lid, compitiendo por encima de la mesa, no con estas maniobras subrepticias que aquí se han denunciado. En otro país le prohibirían a Billiton hasta participar, porque después de todo lo que ha hecho, alguna sanción moral debería recibir. Pero bueno, en Colombia estamos.
La tercera posibilidad, y es la que más me gusta, es tirar a quedarnos con todas las utilidades. ¿Cuál es el lío de las dos anteriores? Que toca compartir o perder las utilidades con las trasnacionales, que como operan, tienen la sartén por el mango y es imposible vigilarlas. Aquí le decía hace unos años al exministro Oscar Iván Zuluaga que quien opera una empresa, sea grande o pequeña, adquiere el derecho de tumbar al socio, porque no lo vigila nadie. Entonces me uno a quienes piensan que lo mejor sería que el Estado operara directamente la empresa para quedarnos con los 200 ó 300 mil millones de utilidades al año. Tendríamos las regalías los impuestos que hoy tenemos y además las utilidades, 200 ó 300 mil millones al año, que hoy no tenemos y que le caerían muy bien a Monte Líbano o a Córdoba o a Colombia, al que fuera.
La propuesta se puede concretar de dos maneras, siempre y cuando haya voluntad política. Aquí el ministro me va a decir que nada es factible. Pero si hay voluntad política, una de las maneras de hacerlo es que, por lo menos mientras se constituye una nueva empresa, sean Ecopetrol o ISA o ISAGEN, empresas donde el control lo tiene el Estado, las que operen la mina. Otra, creando definitivamente una nueva empresa desde el principio. Eso no tiene misterio. Es más, hay una propuesta que les hago aquí, y no es un chiste, a toda la cúpula directiva de Cerro Matoso y es que trabajen para Colombia en vez de trabajar para Billiton. Es más, les podemos mejorar los sueldos, doctor Escobar, a todo el staff, y a los trabajadores también, a todos. Quien sea que se quede con la empresa tendrá que trabajar con los que ya están ahí. Que se busque entonces un acuerdo para que el doctor Escobar y todos su staff siga operando a Cerro Matoso, pero eso sí, las ganancias no serían para Billiton sino para Colombia. Sería bonito, doctor Escobar, que ustedes trabajaran para su país, para su nación, y contribuyeran positivamente al progreso de Colombia. Si ellos no quisieran hacerlo, hay gerentes de sobra. Quiero enfatizar en que ya no estamos como hace siglos, cuando aquí nadie se sabía las tablas de multiplicar. Hay infinidad de compatriotas que saben mucho de estas cosas.
El gobierno, en contravía del interés nacional
Aquí hay un problema ideológico que tiene unas condiciones económicas. El ministro no va a estar de acuerdo conmigo, ni, sobre todo, tampoco el Presidente, porque el ministro hace lo que finalmente diga el doctor Santos. Ellos no van a estar de acuerdo no porque tengan argumentos, el máximo que podrían aducir es que si el Estado maneja la mina, se la roban. Pero si alegan eso, les pasa como al que escupe hacia arriba. No se le vaya a ocurrir sacar ese argumento, señor ministro, porque el Estado finalmente aquí son ustedes y lo son desde hace muchísimo tiempo. Pero además es falaz. Pongo el ejemplo de Chile, donde la minería de cobre la maneja el Estado.
¿Cuál es el problema de fondo? Que detrás está el gran poder a través del cual las trasnacionales y los grandes imperios manejan el mundo. Y entonces los grandes imperios, empezando por Estados Unidos, han dictaminado que el Estado colombiano no puede explotar directamente la mina y hay que buscar una trasnacional para que la opere. Ese es todo el secreto.
Concluyo diciendo que este es uno de esos casos bonitos que no se presentan todas las veces. Ayer se nos presentó en el caso del café y les cuento que en ese gran acto cafetero que hicimos en Manizales hubo siete congresistas que no eran del Polo. Los medios algo se detuvieron en mí, y sí, jugué un papel, porque he estado toda la vida en la lucha cafetera, pero ahí había congresistas de todos los partidos. Algo parecido estamos haciendo aquí en la Comisión Quinta del Senado, y lo podemos ampliar para buscar una solución. No quiero ser dogmático al señalar que debe revertir. Hagamos el análisis con cifras en la mano y lleguemos a una conclusión, pero no descartemos nada.
Yo llamaría a una convergencia nacional con unas cuantas ideas. Caducidad del contrato 051. Ganar un tiempo que nos permita mirar con más despacio y que más especialistas actúen y que más cuentas se hagan. Y buscar salidas que ya he explicado cuáles pueden ser. ¿De qué va a depender? De que el país se movilice. Y cuando hablo de movilizarse, lo digo en el sentido democrático. Esto que estamos haciendo aquí es movilizarnos, es hablar, es opinar, es que en la prensa se escriba, que el doctor Hommes lance otro artículo si quiere. Pero que se vuelva un debate nacional en el cual al final se termine haciendo lo que sea más conveniente para el país.
Réplica
Me uno, señor presidente, a lo expresado por los colegas de la Comisión Quinta. También como ellos, definitivamente considero que la actitud del gobierno es totalmente equivocada. A ese paso no va a terminar bien, porque es evidente que no se dan respuestas satisfactorias a los profundos cuestionamientos que aquí se están haciendo. Ayer el doctor Aurelio Suárez presentó en la Academia Colombiana de Ciencias Económicas un trabajo muy interesante sobre estos asuntos de la minería y entre las cosas que presentó encuentra que hace unas semanas, y probablemente esto explique la actitud del gobierno, el ministro Cárdenas en una reunión con 300 grandes mineras en Canadá contó que habían nombrado un viceministro “para que su trabajo sea mantenerlos feliz”.
Interpela el ministro: Senador Robledo, usted sabe que yo tengo el mayor respeto por usted, y lo he dicho en todos y cada uno de los debates. Pero no puedo permitir que aquí se diga una mentira de esas proporciones. Es una mentira de grandes proporciones.
Senador Robledo: No le sume al disparate otra mentira.
Ministro de Minas: Que ese individuo ha repetido una y otra vez por twitter. Y yo ya le he aclarado: nunca he hecho ese tipo de afirmaciones. Por favor, no le haga eco usted a la falsedad, que aquí lo hemos manejado todo en los términos más serios y más profesionales.
Senador Robledo: El hecho de que usted se ponga bravo no le resuelve ningún problema, ministro, porque resulta que aquí tengo en el teléfono (para ir a Dinero: http://bit.ly/yFCaHE),* toda la información al respecto publicada por la revista Dinero. A todos se la voy a mandar por twitter para que se sepa quién es el que está faltando a la verdad. La rectificación no se la debe hacer al doctor Suárez ni a mí, sino a la revista Dinero, que fue la que publicó la información. Aquí la tengo tomada de internet, señor ministro. Pero ese es un debate que resulta ser menor, porque lo grave no es que lo diga la revista, lo grave es la actitud que usted está asumiendo.
Ministro de Minas: Usted está afirmando acá que si lo dice la revista Dinero, es verdad absoluta.
Senador Robledo: No. Puede ser mentira, pero rectifíquele a la revista Dinero.
Ministro de Minas: No le haga eco a la falsedad.
Senador Robledo: Me da pena, señor ministro, si usted se irrita, yo también me puedo irritar. Cómo es posible que a usted le estén haciendo esta acusación hace semanas y usted no haya rectificado a la revista Dinero. ¿Ya le rectificó a la revista Dinero? Estos no son ataques personales. Rectifíquele a la revista Dinero. Si usted le rectifica a la revista Dinero, yo le rectifico.
Ministro de Minas. Porque cuando lo leí dije: no es posible que se digan canalladas. Y lo último que podía esperar es que aquí le hicieran eco a semejantes falsedades.
Senador Robledo: Pero si usted no lo rectificó, señor ministro, yo lo lamento. Cómo es posible. A usted si le falta demasiado valor civil, señor ministro, y me excusa, la revista Dinero dice usted que lo calumnió, no yo, ni el doctor Aurelio Suárez, la revista Dinero, una revista respetable en este país, no un pasquín. Esa revista lo cita a usted en un evento en Toronto y usted no la refuta, por qué yo voy a tener dudas. Pero sigamos, quédese ahí, póngale el pecho a la brisa, que el pleito no es conmigo. Que la gente de la revista Dinero le diga al ministro que lo están calumniando. Usted dijo eso según la revista Dinero, si es mentira, que rectifique la revista y listo. Y si no la habido, es su problema, no mío. Los hombres públicos, o rectificamos, o asumimos lo que están diciendo los medios de comunicación sobre nosotros. Si hubiera sido un periódico en Hongkong, en el fin del mundo, yo podría entender que el ministro no supo. Pero un cargo tan grave, pregunto, por qué se quedó callado.
Pero sigamos, porque ese no es el punto central del debate. No sería esa la primera actitud. Es bueno que quede claro que quienes estamos haciendo este debate no rechazamos de plano que haya minería ni inversión extranjera. Pero casos como este sí nos confirman una idea que se ha ido volviendo un lugar común en Colombia: minería sí, pero no así. Ese es el punto que estamos discutiendo. Y el gobierno no está asumiendo la actitud que debería para que no sea así, sino que ha sido en buena medida responsable de este horror que estamos viendo. Toda la desesperación del ministro es porque este es un debate en el que no ha podido explicar satisfactoriamente nada de lo que está pasando. Son demasiado graves los cargos que se están haciendo aquí, que no los hace solamente el senador del Polo, sino toda la Comisión y todos los que han hablado aquí.
Esto viene pegado de otra decisión equivocada de este gobierno y es que ya a los habitantes ni siquiera les van a llegar las regalías que les llegaban antes por Cerro Matoso, porque con la famosa ley de regalías les recortaron esos ingresos. O sea, los impactos negativos seguirán siendo iguales o mayores, pero los recursos que les van a llegar son inferiores. Es un primer hecho que quería señalar.
Quiero mencionar algo de lo que afirma el doctor Escobar, presidente de Cerro Matoso, porque uno no debe comentar las cosas que dicen las personas. Él nos dice que la empresa funciona muy bien. No voy a entrar a discutirlo, aceptemos que sí, pero eso no responde a las inquietudes que aquí estamos planteando. Que la empresa se gane sus pesos y produzca su níquel es parte del deber de las empresas.
Aquí lo que estamos discutiendo es qué va a pasar con el futuro de Cero Matoso y sobre todo con sus utilidades. Y en ese sentido, el debate tiene que aclarar, primero, que la prórroga del 051 es ilegal, a juicio de muchos de nosotros, por las razones que aquí se han explicado y que no voy a repetir. El doctor Escobar hizo una explicación clave. Nos dijo que lo que hicieron fue acomodarse a decisiones del gobierno nacional de ese entonces en las políticas de privatización. Otro argumento más para mi inventario de argumentos en contra de las privatizaciones. Este es el dato que faltaba. No hay privatización en la historia de Colombia en donde el patrimonio nacional no haya sido sacrificado. O sea que, doctor Escobar, con eso no resolvió ningún problema.
Y un punto que es crucial y al que ni se refieren. También el ministro lo silencia. Los equipos de la empresa, todo lo que debe revertir el 30 de septiembre, se los van a arrendar a Cerro Matoso por el 1,25% de las utilidades netas. Ayer mencioné algunas cifras y quedó alguna confusión. Quiero precisar el dato exacto. El año pasado, la utilidades fueron 204 mil millones de pesos. Si hubiera reversión, toda esa utilidad le debería llegar al Estado colombiano. Como no va a haberla, según se está planteando, se le van a alquilar los equipos a la gente de Billiton Cerro Matoso por un porcentaje que equivale al 1,25% de las utilidades después de impuestos. ¿A cuánto ascendería si ese contrato lo logran concretar? Sería por 2.250 millones de pesos que le arrendarían esos equipos a la multinacional, con los impuestos a cargo de la nación colombiana, porque estos pasarían al patrimonio de este país. 2.550 millones de pesos, frente a unos activos de 1,33 billones de pesos, son el 0,19%, equivalente a 212 millones de pesos mensuales, por el alquiler de unos equipos que rentan 204 mil millones de pesos al año, 20 mil millones de pesos al mes.
Qué negocio puede ser sensato en el que se plantee que unos activos de ese valor se alquilen por esa suma para que produzcan la rentabilidad de la que estoy hablando. Por supuesto que es un contrato leonino. Puede tener incluso todos los sellos de todas las notarías, y hasta terminar alguien diciendo que es legal, pero es leonino, es contrario al interés nacional, y su deber, señor ministro, es impedir que eso suceda, para eso lo pusieron ahí. Si no tiene el valor civil suficiente para oponerse, pues dígalo. Pero aquí no puede ser que del lado del capital extranjero haya verdaderos linces de las finanzas y del lado del interés nacional nos empiecen con el discurso con el que usted nos empezó, que casa con la cita de Dinero: y es que cuidado se nos ponen bravas las trasnacionales, porque de pronto no vienen a Colombia y ese es el principal activo del país. No. No es el principal activo del país, señor ministro. El principal activo del país no es lo que piensen los inversionistas extranjeros. El principal activo es nuestra naturaleza, nuestro pueblo, nuestro mercado interno, etc. Y el día que haya problemas graves de otro tipo, y el país va a hacia allá, en buena medida producto de la revaluación impuesta por la minería, ese día los inversionistas extranjeros subirán las tasas de interés hasta donde las tengan que subir, así, señor ministro, usted les haga concesiones como las que le está haciendo a la Billiton.
Hago otra reflexión. Se supone que en los negocios lícitos, el ingreso no tiene sino dos orígenes posibles o hasta tres: ingresos por trabajo, ingresos por préstamos de dinero e ingresos por el aporte del capital. Pregunto: ¿por qué razones Billiton se va a ganar el año entrante, si se sostiene ese contrato, unos 200 mil millones de pesos? ¿Originados en qué? Pregunto, ¿dónde está el origen de la ganancia de Billiton? Me podrán decir, los funcionarios. No, es que ya los estamos pagando, la utilidad es después de pagar a todos los funcionarios. ¿De dónde sale esa ganancia, cómo se justifica, cómo se explica? No hay sino una explicación. Es porque el contrato leonino nos impone alquilar unos contratos por mucho menos de lo que renta esa inversión. La plata no se la gana Billiton por su trabajo, no se la gana por el capital que está aportando, sino que se la va a ganar es porque les entregamos regalados los equipos en virtud de un contrato leonino. Eso fue lo que montaron en 1996. Ahora, ustedes han debido decir desde esos días que estaban montando un contrato leonino para favorecer a la BHP Billiton.
Por último, comentar algo que usted dijo ayer, señor ministro. Usted dio como una de las razones para prorrogar el contrato la necesidad de hacer grandes inversiones y que el tenor del níquel se había caído. Le pregunté, sabiendo que no existía, dónde estaba el estudio del gobierno, y usted me dijo que sí había estudio. Me acaba de entregar hace un rato el doctor Óscar Paredes, quien es el que se supone que tenía lo que se supone es el estudio. Aquí no hay ningún estudio, solo unos datos que dicen que el tenor del níquel está cayendo. Pero la tecnología también está aumentando. No hay estudio del Estado colombiano que sustente por qué en Carro Matoso hay que invertir mil millones de dólares, uno de los cuentos que le están echando al país, un estudio que diga cuánto va a costar la tecnología. No hay estudio, repito. No puede seguir funcionando este país, doctor Cárdenas, sobre la base de que los estudios los hacen los inversionistas extranjeros y las trasnacionales, sin que el gobierno actúe como contraparte. Le pregunto al doctor Paredes de dónde salen estos dos estudios finales que usted me cita. Y me dice que son presentados por Cerro Matoso. Entonces hago cara de sorpresa y me dice que se hicieron bajo la gravedad del juramento. Se confirma lo que ha dicho varias veces la Contraloría y es que se les cree por fe. Y he dicho siempre que creer por fe en cuestiones religiosas me parece respetabilísimo, pero creerles por fe a las trasnacionales que operan en Colombia o a cualquier negociante se me hace absolutamente inaudito.
Tenemos un gobierno que va disparado, sin estudios claros, sin refutar las acusaciones que se están haciendo, a hacerle un contrato a la BHP Billiton por razones ideológicas. Porque la teoría del presidente Santos es que los colombianos seremos felices solo si primero hacemos felices a los extranjeros. Una idea por completo equivocada.
Lo que nos queda, senadores y representantes que estamos interesados, es en seguir unidos en esta lucha exigiendo que se aclaren las cosas y continuar haciendo nuestras propuestas. La primera, que se declare la caducidad de ese contrato, porque es ilegal. Y una vez el Estado con el poder sobre el negocio, entremos a mirar qué hacemos. Hay varias opciones, por lo menos tres. La que más me gusta es que se le revierta a la nación y que operemos esa empresa con la dirección del Estado colombiano. Puede haber otras opciones, estoy abierto a analizarlas, pero sobre la base de rechazar que la ilegalidad, a mi juicio teñida de corrupción, genere derechos en Colombia. El delito no puede generar derecho.
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