lunes, 6 de agosto de 2012

Crisis en Siria: El multilateralismo y la nueva contención

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La renuncia de Kofi Annan como enviado especial de la ONU para encontrar una salida pacífica a la crisis en Siria aunque esperable, es en todo caso sorpresiva por el momento en que se produce.

Ocurre cuando el Gobierno Sirio despliega una ofensiva para consolidar sus posiciones militares en Aleppo, la ciudad comercial donde el ejército rebelde ha establecido una importante resistencia.

¿Renuncia como mecanismo de presión? ¿Anuncio de que se viene lo peor para cualquiera de las partes y sobre todo para la población? ¿Señal facilitadora para que se intervenga militarmente por el vacío de poder que deja el fin de su misión?

Cualquiera de estas figuras pueden ser válidas, sin embargo lo más visible ha sido que la Misión de Paz de la ONU encabezada por el ex Secretario General fue un instrumento defectuoso desde la partida. El defecto de fábrica consiste en un Consejo de Seguridad de la ONU partido en dos facciones. Es como que la guerra interna en Siria hubiera crecido a medida que las dos facciones del Consejo no construían un verdadero proceso de negociación.

En este sentido, ambas facciones de este Consejo dividido son responsables del estado de situación actual y las recriminaciones mutuas podrían postergarse para privilegiar un verdadero alto al fuego.

Cuando recién se iniciaban las manifestaciones anti gobierno a comienzos de 2011, en el intento de repetir en Siria la metodología aplicada en Libia, la facción encabezada por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, -naciones con poder de veto permanente en el Consejo-, promovía abiertamente la salida o el derrocamiento de Basher el-Assad.
Este fue un error político grave porque consistió en incitar a la extrema violencia que se desplegó con posterioridad. En este punto se observa la máxima debilidad del multilateralismo y en especial los problemas de liderazgo del actual Secretario General Ban Ki-Moon para manejar este tipo de crisis.

Cuando se revise el proceso, los líderes que comandaron esta estrategia deberán ser evaluados por haber fallado en construir un verdadero ejercicio de negociación política en vez de haber entrado tan fácilmente a la fricción y el juego de las potencias.

Los otros dos miembros de los cinco países con asiento permanente en ese Consejo como China y Rusia, rechazaban cualquier intento abierto o velado para derrocar el gobierno de Assad por medio de una intervención militar abierta o a través de subterfugios. Hay que concederles el mayor crédito por haber contribuido a evitar la intervención militar. Sin embargo son también responsables por no haber consolidado la ruta política para resolver el problema.

Estados Unidos acusa a Rusia y China de la renuncia de Kofi Annan después de 16 meses de conflicto y una cifra cercana a los 10.000 muertos en Abril de acuerdo a la ONU. La cifra que manejan las autoridades de las fuerzas rebeldes supera las 17.000 víctimas fatales.

El conteo de las víctimas fatales y su divulgación ha sido un proceso cuestionable. La organización humanitaria VDC (Violations Documentation Centre) señalaba el 21 de marzo de este año, que la mayor cantidad de muertes en los enfrentamientos se había producido en febrero de 2012 con 1.786. Esta misma agencia indicaba que en 13 meses de confrontación, la cifra de víctimas fatales ascendía a 9.682. Es así que de marzo 2011 hasta marzo 2012, el promedio de muertos por mes en este conflicto llega a 744. Al no existir un registro oficial de un órgano independiente con el número aproximado de las víctimas fatales -para no decir exacto porque sería imposible dada la situación de guerra- para el período Abril- Julio 2012, si se consideran las cifras de los órganos rebeldes que superan los 18.000 muertos desde que comenzó la revuelta en marzo de 2011, se habrían producido 8.000 muertos en cuatro meses a un promedio de 2.000 por mes. Estas cifras de la oposición, no podrían estar alejadas de la realidad si se toma en cuenta que en febrero de este año la cifra pudo llegar a 1.786 y el conflicto ha escalado en intensidad y volumen en sectores urbanos de alta densidad demográfica.

Sin embargo la duda surge si efectivamente en solo cuatro meses la guerra, pudo haber producido un número de muertos de 8.000, tan cercano a los 9.682 de los 13 meses anteriores.

La renuncia de Kofi Annan podría abrir el camino a la intervención militar en Siria y esto también eleva el debate a otra dimensión que apunta a la continua expansión del poder de la Alianza Transatlántica, y a la necesidad de contención que debe ejercer un verdadero multilateralismo con la ONU a la cabeza hacia esta Alianza antes que sea demasiado tarde. En esta función indispensable, la ONU ha estado fallando desde la invasión a Irak (2003) hacia adelante y pareciera ser que por lo observado con Siria, muchos saben el remedio y son muy pocos pero muy poderosos los que no quieren aplicarlo.

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