martes, 21 de agosto de 2012

En algún lugar… Ni un ápice

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)
.

“Sólo los hombres más exasperados y ávidos de poder pueden experimentar más deleite marcando con el sello de su dominio a quienes se les resisten;
les resulta aburrido contemplar a quien ya se ha sometido.”
F. Nietzsche en La Gaya Ciencia

En algún lugar imperceptible, entre las palabras y los silencios deambulan las versiones aparentes de la realidad, las verdades que sustentan la construcción social y que hacen girar los engranes del mecanismo perpetuo del poder…

Dicen los que saben que el origen del poder reside en la persuasión, y que por eso, el discurso es el vehículo para llegar a la mente de los demás, que es la llave para abrir el umbral de las ideas y el elixir que transforma convicciones. Desde siempre y desde entonces, el discurso es el mecanismo que controla opiniones, actitudes y pautas de conducta y su efectividad depende de la imposición de las verdades oficiales. Desde las alturas del poder social se divulgan las versiones políticamente correctas de los acontecimientos, y estas versiones serán socialmente aceptadas, asimiladas e integradas al imaginario colectivo. Por eso, el surgimiento de discrepancias es socialmente condenado y políticamente castigado.

Pero la naturaleza de los secretos es caprichosa, volátil, y en todas las construcciones sociales existen grietas. Las verdades oficiales encubren deliberadamente las crueldades, vicios y abusos de un régimen y este encubrimiento es exitoso por la autocensura que se imponen quienes los conocen o los atestiguan. Pero en la dominación existe un punto crítico y en el preciso momento en que los excesos del poder adquieren tonos grotescos se desmoronan los temores de la autocensura; es entonces cuando emergen las versiones alternas de la realidad que se mantuvieron ocultas.

No! … no es una práctica del pasado. Desafortunadamente, el control social por la vía de la imposición de verdades oficiales está más vigente que nunca.

En mayo del 2010 el analista de la Inteligencia militar estadounidense Bradley Manning fue detenido en Bagdad, posteriormente fue trasladado al centro de detención militar de Marine Coprs Brig en Quántico Virginia y desde diciembre del 2010 ha estado bajo condiciones de máxima vigilancia sometido a un aislamiento absoluto. Todo el rigor de las leyes estadounidenses cayó sobre Manning porque filtró el video de una operación militar que muestra el ataque desde un helicóptero norteamericano a un grupo de civiles en Irak. Se le acusa de filtrar documentos clasificados de guerra y cables diplomáticos de las embajadas estadounidenses. La información fue publicada en Wikileaks y se divulgó al mundo entero. Hoy por hoy, Julian Assange, fundador de Wikileaks, enfrenta cargos infundados en Suecia y ha sido tenazmente perseguido por las autoridades norteamericanas. En su primera aparición pública y desde el asilo político en la embajada del Ecuador en Londres, Julian Assange dijo que “mientras WikiLeaks esté bajo amenaza, también lo estará la libertad de expresión y la salud de nuestras sociedades; la guerra de Estados Unidos contra los informantes debe terminar.”

Mientras tanto, en Rusia, tres integrantes del grupo punk “Pussy Riot” fueron condenadas a dos años de cárcel bajo los cargos de vandalismo porque cantaron en la catedral de Moscú una “oración en protesta” por el apoyo de la iglesia ortodoxa rusa a Vladimir Putin. Con seis canciones y cinco videos, este grupo de jóvenes que se distingue por usar minifaldas y pasamontañas contribuyó al movimiento de oposición ante el retorno de Putin al poder. Tras la condena, Pussy Riot lanzó una canción titulada “Putin enciende la llama de la revolución”, en la que ataca al mandatario ruso, también publicó en Internet el “single sobre el veredicto” y un video con la advertencia: “seguiremos luchando”.

Y el conflicto entre el calderonismo y la cadena MVS por la concesión de la banda 2.5 Ghz se origina en los comentarios de la periodista Carmen Aristegui respecto a la manta que un diputado del Partido del Trabajo desplegó en el recinto legislativo y que aludía al supuesto alcoholismo del Ejecutivo Federal. Desde Los Pinos se exigió a la periodista una disculpa pública, al no hacerlo, su contrato con la emisora fue rescindido, pero ahora, la cadena ha descubierto una vulgar secuencia de amenazas, chantajes, dimes y diretes con prominentes miembros del gabinete calderonista. Carmen Aristegui repitió íntegro el mensaje que emitió en la Casa Lamm el 9 de febrero de 2011 cuando dejó la cadena MVS y afirmó contundente: “18 meses después no le movemos ni una coma a lo dicho en esa ocasión, aún más conociendo todos los detalles de lo sucedido en aquel momento”.

Sí! … El control social es un fenómeno global que pretende flagelar la conciencia de los que se atreven a destruir los temores de la autocensura y alzan la voz para exhibir las crueldades y perversiones que yacen encubiertas en el ámbito el dominio. También es cierto que esas voces son escasas pero su convicción es contundente y el eco de su valentía los mantiene firmes, no ceden ni retroceden ni un ápice en su intento porque los sostiene la esperanza de contener las inercias y el giro perpetuo de los engranes del poder…

Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.