
Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)
2. ¿Importará mucho saber si los dos sujetos heridos en la camioneta blindada de la embajada de los Estados Unidos eran de la CIA, el FBI, la DEA u otra organización policíaca yanqui? Me parece que es un asunto intrascendente porque lo importante es saber que esos dos policías o militares -así como el chofer del auto de la embajada- son agentes del gobierno yanqui cuya historia es de sobra conocida en el mundo: un gobierno que desde 1821 -apenas México se liberó del imperio español- comenzó a adueñarse del territorio del país, para luego controlar su economía, su ideología y política. ¿Qué diferencia habría entre una institución policíaca u otra si ambas pertenecen al Pentágono, al Departamento de Estado, si son fuerzas destacadas en México -como otros 10 mil- que están a cargo de la embajada?
3. Diez mil agentes es sólo un cálculo muy conservador que habla de instituciones penetradas y controladas como teléfonos, petróleo, electricidad, bancos y transporte aéreo; pero no puede olvidarse las organizaciones campesinas, los sindicatos, los partidos políticos, los medios de información, las universidades, las organizaciones de oposición que siempre traen pegadas en la cola a acompañantes invisibles. ¿Quiénes se encargan de escuchar las conversaciones telefónicas, de revisar los comunicados de Internet y de organizar los expedientes de quienes son “peligrosos” por sus posiciones políticas? Las embajadas de los Estados Unidos en el mundo -apuntaladas por decenas de consulados en cada país- son los ojos, los oídos, la policía del gobierno imperial norteamericano urgido de información directa.
4. Cuando se ha dicho que México sólo es el patio trasero de los Estados Unidos, se habla por experiencia y con justa razón, sobre todos desde que hace 30 años se instaló el neoliberalismo y la privatización abierta. Cuándo los estudiosos se han puestos a revisar los períodos gubernamentales de cuatro o seis años a partir del México de la Constitución de 1917 y la Revolución Mexicana, difícilmente se pueden encontrar confrontaciones con el gobierno de los Estados Unidos; quizá algunas diferencias durante los Tratados de Bucareli en el obregonismo; frente al anticlericalismo y la Guerra Cristera durante el callismo; por la creación de ejidos, la expropiación petrolera y el derecho de asilo, en el cardenismo; por problemas devaluatorios o de comercio exterior o por asuntos de apoyo a revoluciones como Cuba, Nicaragua, El Salvador.
5. De manera clara nuestra dependencia hacia los Estados Unidos ha sido casi total y mucha más a partir de 1982 cuando los problemas del país -obedecen a políticas globales- primero se discuten con los gobiernos de Estados Unidos. ¿Qué son los cientos de acuerdos comerciales, educativos, de salud, de venta de armas, de guerra, de escuelas militares, de asesoría, etcétera, sino tratados con los países más poderosos de la región? Si México al lograr liberarse de España en 1821 no logró su independencia porque Inglaterra, Francia y los Estados Unidos se lo disputaron; al tener una frontera de 3000 kilómetros con los Estados Unidos -el país más poderoso de la tierra en los últimos 200 años- el asunto de la autonomía como nación se volvió imposible. Sólo podremos liberarnos como país cuando ese imperio se desplome como tal y otros países caminen hacia su liberación.
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