miércoles, 8 de agosto de 2012

Lo bueno es que cada vez son menos creíbles

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)
Hasta hace unas décadas (veinte, treinta años) la gente creía a pie juntillas lo que decía el diario de su predilección. El mismo fenómeno (aunque menos) se observaba en las radios. Los informativos de la televisión como que llegaron al mundo con antecedente tan pegagoso. Y se dice, con muchísima frecuencia, que las personas pedían que “le vendan un comercio” cuando querían comprar cualquier diario quiteño. No importa si aquello significaba que compraban justamente a la “competencia” O, como auto de fe, decían: “pero si tal periódico lo dice” Lo mismo, pero en radio y televisión.

Esto, para significar que, en poco tiempo, la gran prensa sipiana (de la SIP-CIA) ha ido perdiendo terreno. No porque los perceptores (lectores, oyentes, videntes, etc.) se hayan puesto contra la gran prensa, en nuestros países; sino porque estos han asumido el papel de supuestos o reales conductores de la opinión pública y “dueños de la verdad” No solo eso, sino que ahora son los dueños de la “libertad de expresión” Cualquier limitación que se adopte, en un país, es ataque a la libertad de expresión, o contra la verdad, o contra ellos. Así no haya de por medio nada que identifique a un dictador de antaño, de un gobierno democrático y tolerante, actual.

Apenas si, a regañadientes y con muchas dificultades, pone Televisa, en México, un gobernante del PRI (Partido Revolucionario Institucional, que nada tiene de revolucionario ni de institucional) en lugar del Partido Agrario Nacional (PAN) que ha estado unos 12 años en el gobierno. Para que el ecuatoriano se guíe, diré un parecido: que en lugar de Jaime Nebot se prefiera a Sixto Durán Ballén; o viceversa. No pasa absolutamente nada, como no sea un continuismo de la misma (o peor) especie. Porque da la casualidad que el PÄN reemplazó al PRI, por la corrupción reinante. Y no pasó absolutamente nada significativo, desde que el señor Fox le ganó al viejo PRI.

A este paso, vamos sin remedio al desparpajo más absoluto. El diario El Mercurio de Santiago (Chile) hablando de democracia y de libertad de expresión, después de haber respaldado 17 años de “pinochetismo” de la peor especie. Cuántos chilenos no fueron “liquidados” sin fórmula de juicio o algo que se le parezca. La Nación y Clarín, hablando en Argentina de democracia después de haber respaldado, sin atenuantes, los 30 mil argentinos y argentinas que fueron lanzados vivos desde aviones de las Fuerzas Armadas, en menos de 8 años. Pero el flaco Videla, hablando de la “guerra subversiva” que dizqué libraron contra los montoneros peronistas; advirtió que volvería a librar semejante batalla.

Así, por el estilo. Los principales diarios de América Latina (menos Cuba) y las principales redes radiales y televisivas del continente, hablando de democracia y de libertad de expresión, cuando fueron ellos (con las debidas excepciones) los que se adhirieron y respaldaron a las peores dictaduras del continente. Y son ellos mismos los que “se quejan” de que Ecuador haya votado en las Naciones Unidas, por la abstención frente a lo que está sucediendo en Siria (Medio Oriente) Ahora “si vale” lo que se dice en aquella Asamblea General de las naciones del mundo, aunque, si quieren le hacen caso; sino (¿) La prueba es que la misma Asamblea lleva como 19 veces que está contra el criminal bloqueo del imperio contra un pequeño país (Cuba) y no pasa absolutamente nada. Es que “patrón” (de muchos) Estados Unidos lo dice; entonces, hay que hacerle caso.

Razón tiene el conde (o barón, no sé a ciencia cierta) Mario Vargas Llosa, peruano, que al fin es nobel de la literatura universal, que se lamentaba el otro día frente a su carnal argentino Openheimer, que los diarios “serios” de hoy día, se han dedicado al “amarillismo” (léase crónica roja) para poder sobrevivir. Advierto que las citas no son textuales; pero, de lo que entendí, según Mario Vargas Llosa, es ataque a la cultura popular ya que se ha impuesto el “amarillismo” en los medios sipianos del mundo entero. Y eso, según él nobel de la literatura, es un nuevo ataque a la cultura popular.

Me hubiese gustado preguntarle ¿qué entendía él por la cultura popular? ya que de lo que entiendo, está él por sobre esa cultura. También quería darle un ejemplo. El diario El Comercio de Quito que, en menos de cinco años, ha pasado de ser un diario “serio” a lo que dijo: “amarillo” por dentro y por fuera. Además, hace poco tiempo (los 5 años del gobierno de Rafael Correa) en que publicaba los crímenes en página interior; hoy merecen primera página. Según ese diario, desde que subió Correa al poder, se registra un incremento de la crónica roja. Y pregunto, una vez más: ¿es que el diario el Comercio de Quito ha cambiado o han cambiado sus cada vez más pocos lectores?

No fue eso todo. El premio nobel de la literatura (Vargas Llosa) se quejaba en la norteamericana CNN, desde España de Franco (digo de Rajoy) que la gente prefería la revista HOLA a los diarios serios que ahora son amarillos. Decía el señor Vargas que sus amigos y amigas preferían esa revista que está llena de rumores, de chismes, de la vida de los y las “famosas” No dijo quién les nombraba; pero, por estos lares (me refiero a América Latina) hay programas de televisión argentina que se pasan horas de horas hablando de los y las artistas. Cuando esto le dije a un amigo fotógrafo argentino, me respondió: “en mi país, por esos programas conocemos quienes son quienes en esos ambientes. Una casa de putas se parece a otra”

Es decir, todo es cuestión del cristal con que se mire. En el mundo entero, la gran prensa (como suele calificarse a sí misma) como que va perdiendo terreno en los cada vez más pocos lectores que le quedan. Me estoy refiriendo a la gran prensa impresa, que pierde credibilidad, entre sus lectores, que cada vez son más pocos. Y como tratan de por lo menos pasar a la historia de los pueblos, como “mártires”, se han inventado aquello de que son dueños de la libertad de expresión. Y que son víctimas de enemigos de la tal libertad de expresión a pesar de que pueden y de hecho dicen lo que quieren, a través de sus espacios.

Releyendo al periodista peruano Juan Gargurevich Regal (su libro “Mito y Verdad” de los diarios de Lima) encuentro que la “gran prensa peruana” (años 67 y siguientes, a 1971) eran insoportables; tanto que el “dictador” Velasco Alvarado (militar) los confiscó para entregarlos a los sectores populares. Y en esos tiempos (estamos hablando de medio siglo atrás) dicho periódicos no dejaron de “lamentarse” (plañideras se llamaba en otros tiempos) por ese acto que fue catalogado como una “abierta transgresión a la sagrada libertad de expresión”. Es que dichos periódicos no representaban a la sociedad; y estaban muy lejos del cooperativismo, de la pobreza, de la miseria, del analfabetismo, etc. Que son los peros de la sociedad peruana, hasta nuestros días.

Es decir, el problema no es nuevo. Por decir algo, en los tiempos en que la peluconería ponía y sacaba presidentes a voluntad, los diarios “serios” publicaban en primera página lo que decía o no decía el Presidente de la República. Hoy no. Es uno de los cambios más notorios. Solo si dice algo que a juicio de ellos, les favorece. Y en estos tiempos (¿quién lo creyera?) le dan cabida de primera página inclusive a aquellos que eran tildados por el propio medio sipiano, como enemigo del sistema. ¿Es que ha cambiado de parecer el diario y de la noche a la mañana se volvió más aceptable? Lo dudo. Es que liquidados los viejos partidos políticos (conservador, liberal, socialista, Izquierda Democrática, social cristianos etc) No han quedado sino ellos para la pelea. Y es en estas circunstancias que se han quitado la careta. Razón tiene el español Ramonet para decir lo que dice y para estar más cerca de la “antipatria” que muy cerca de los diarios tradicionales.

Es decir pasó a mejor vida los tiempos en que la gente se guiaba de la “verdad” solo leyendo los periódicos u oyendo o viendo la radio y la televisión.

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