
Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)
2. ¿Podían acaso confiar los dirigentes estudiantiles de la UNAM en un gobierno como el de Ernesto Zedillo, que había favorecido a los más grandes banqueros por medio del Fobaproa, que había asesinado a indígenas zapatistas de Acteal y que a los dos meses de tomar posesión de la Presidencia pretendió apresar a los líderes del EZLN mediante una traición? o ¿Podían confiarse en un ambiente político en el que aparecía candidatos presidenciales de todos los partidos (Labastida, FOX, Cárdenas, Muñoz Ledo) que exigían garantías para sus campañas políticas? La realidad es que el movimiento estudiantil recibía todo tipo de acusaciones porque ponía en cuestión a la UNAM, a sus autoridades, al gobierno federal, a la clase “intelectual y política”. Y dado que los estudiantes repartían denuncias a diestra y siniestra, eran temidos.
3. Grupos de “intelectuales”, dueños de periódicos, curas, empresarios y demás, firmaron varios desplegados exigiendo que el gobierno de Ernesto Zedillo ponga fin a la huelga de la UNAM para que los estudiantes regresen a las aulas; algunos de ellos se deslindaron o se arrepintieron de firmar porque el gobierno reprimió con salvajismo aquella madrugada a los estudiantes huelguistas. Allí aparecen personajes que hoy seguramente les daría vergüenza haber firmado, pero como explicó muy bien el escritor José Agustín: “Buena parte de la comunidad cultural del país suscribió un desplegado en el que legitimó el plebiscito organizado por el rector Juan Ramón de la Fuente que llamó “minoría intolerante” a los paristas y recomendó al CGH la devolución inmediata de las instalaciones. Es mejor que se laven la cara a que sean cínicos”.
4. Se pensaba que la alimentación, la salud, el vestido, la vivienda, la educación, deben ser derechos mínimos asegurados para cualquier comunidad humana; sin embargo ninguno de esos derechos son garantizados en el 90 por ciento de la humanidad. Por tanto habría que luchar de manera permanente para que los diferentes gobiernos y Estados entreguen a sus poblaciones la parte que les corresponda. El problema básico era siempre de distribución del presupuesto público que se destina en beneficio de la población mayoritaria o se reserva para bienestar privado. Por ello los estudiantes, desde los años 20 del pasado siglo, no habían dejado de luchas por mayores presupuestos y por la autonomía de su administración. En 1929 se luchó por la autonomía, pero en 1968, 1986, 1999 y 2012, los estudiantes no habían dejado de batallar por sus derechos, siempre pisoteados.
5. Supimos de muchos dirigentes y estudiantes de los años 1929-33 que después de lograr la autonomía universitaria se convirtieron luego en profesores, altos funcionarios universitarios y luego de gobierno. Hemos sabido de decenas de dirigentes estudiantiles de 1968 que se transformaron en modestos profesores, en funcionarios del PRD y algunos del PRI; los dirigentes de 1986-87 también se trasformaron en profesores y muchos llegaron a altos cargos de la dirigencia del PRD; sin embargo los que batallaron en los 10 meses de huelga de 1999-2000 fueron poco conocidos y muchos de ellos continuaron en el movimiento social. La ventaja del movimiento estudiantil de ahora (2012) es que es un movimiento horizontal, sin dirigentes y lo probable es que se disuelva en otras luchas sociales.
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