miércoles, 22 de agosto de 2012

Paraguay transgénico

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

Un Federico Franco desafiante, anunció este lunes una serie de medidas, en buena parte ya en aplicación, con lo cual legaliza el contrabando, que convertirán a Paraguay en el primer país transgénico de Suramérica, con la autorización de importar, cultivar y comercializar las semillas genéticamente modificadas, con las cuales ingresarán miles de paquetes de pesticidas y herbicidas, comprobadamente tóxicos.

La decisión del Presidente de facto es otra prueba más que confirma el papel determinante que han jugado las corporaciones transnacionales del agronegocio en el Golpe de Estado Parlamentario de hace dos meses, junto con empresas de la megaminería, en particular la Río Tinto Alcan y otras de Estados Unidos y Canadá, que están operando en explorar y explotar el agua, oro, titanio, uranio, petróleo y gas.

El quiebre institucional, que puso fin al proceso de cambios iniciado en el 2008, se está proyectando peligrosamente con una serie de golpes menores del gobierno, que se suceden a ritmo vertiginoso, desnudando una profunda ansiedad de los nuevos mandamases por cumplir fielmente la estrategia imperial de reinstalar en la región una cabeza ultraliberal calcada de la perversidad riganista, thatcherista y menemista.

Los primeros beneficiados son las corporaciones Monsanto, Cargill y otras hermanas del agrotransgénico, agraciadas de un plumazo con la habilitación de una media docena de nuevas variedades de semillas OGM de algodón, maíz y soja, sin que hayan pasado por la verificación científica de rigor que permita garantizar calidad e inocuidad respecto a sus efectos sobre la salud humana y el medio ambiente.

En la decantación social y política que el golpe está generando en el país, los facciosos aparecen caminando más rápido que la oposición, la cual aún tiene dificultad para sobreponerse y articularse, aunque surge con fuerza en todo el país un nuevo tipo de militancia, con autonomía e independencia de los desvanecidos partidos, de las cúpulas sindicales y de las viejas estructuras de las organizaciones y movimientos populares.

Ejemplo vivo de ello fue el reciente Foro Social de la Resistencia, que se realizó los días 14 y 15 en dos plazas céntricas de Asunción, animado por unas tres mil personas, mayoría jóvenes urbanos, campesinos e indígenas que, en 13 inmensas carpas abordaron temas como la soberanía Alimentaria y Energética, la redistribución de la tierra y la recuperación de las 12 millones de hectáreas ocupadas ilegalmente por civiles y militares estronistas.

El rescate y revaloración de las semillas nativas y criollas, mediante la producción comunal y protección estatal, fue una de las más sentidas reivindicaciones del Foro en defensa de la alimentación sana, frente a la feroz invasión de los granos de laboratorios.

El encuentro decidió organizar los días 15 y 16 de septiembre una feria nacional de la semilla en Asunción, con participación de miles de familias de labriegos de todo el país, convencidos de que deben movilizarse para detener el ingreso de los paquetes de herbicidas y plaguicidas con los cuales se fumiga las grandes plantaciones y también las poblaciones, escuelas y centros de salud cercanos.

Los golpistas, aunque están guiados por los empresarios de los medios de comunicación más poderosos que, por encima de leves diferencias, en el accionar práctico conforman el principal partido político de la derecha paraguaya, no pueden ocultar que a sólo dos meses del golpe dos corrientes internas comienzan a enfrentarse, debido a la interpretación del ritmo que debe imprimir el gobierno liberal en sus resoluciones, antes de que lleguen las elecciones nacionales del 21 de abril próximo.

Esa discrepancia, a juicio de no pocos observadores, podría convertir al Canciller José Félix Estigarribia en el primer fusible en saltar del espurio ejecutivo, porque el sector oligárquico más intransigente, encabezado por el matutino ABC, está disconforme con su labor, en particular porque es incapaz de revertir la repulsa y aislamiento internacional de este gobierno, sin siquiera conseguir el apoyo oficial de la OEA.

Títulos en primera plana, comentarios de fondo y hasta editoriales, ha dedicado en los últimos días la publicación de Aldo Zucolillo, un poderoso empresario de currículo muy cuestionado y escraches sucesivos de la ciudadanía, para denunciar que el actual titular del servicio exterior y vocero de las tergiversaciones oficiales contra el Mercosur, hace unos meses entregaba informes al Ministro Jorge Lara Castro elogiando los dos acuerdos de Ushuaia y a la UNASUR como un organismo que superaba la misión de la OEA.

Las piffias que están cometiendo los golpistas no son privativas de Estigarribia, a quien supera el Presidente de facto, soberbio y convencido de que lo respalda la impunidad, y cuyas continuas barrabasadas intenta enmendar el Canciller, como los insultos al Mercosur y la declaración a la CNN de que “presumimos que Chávez no es un demócrata”, una idiotez mayúscula en la boca de alguien que viene de encabezar un golpe de estado contra un Presidente elegido democráticamente.

Sus promesas al pueblo, de solucionarles todos los problemas en menos del año que tendría para gobernar, es de una escandalosa demagogia, como la de ofrecer tierra a los campesinos expulsados por la agroindustria, capitalizando estudios, medidas y proyectos del Gobierno de Fernando Lugo sobre las tierras fiscales ocupadas por latifundistas que han sido uno de sus mayores apoyos del golpe.

La suma de contradicciones y de actos hipócritas que está cometiendo este gabinete putativo, confirma en sus primeras medidas que llegó con la misión de vender en pocos meses los recursos naturales a las grandes corporaciones del capital transnacional.

Los ejemplos abundan, empezando por el empleo masivo de liberales en la función pública, en una acción desmedida que puede resultar un fuerte revés para estos gobernantes de ocasión, dado que la mayoría de los funcionarios obedecen al Partido Colorado, que no dejará de utilizar esa masa de asalariados para desestabilizar, lo cual ya comenzó con paros en los ministerios de Hacienda y Justicia y Trabajo.

Otras abyecciones son autoría del Ministro de Salud, el médico Antonio Arbo, autorizando los transgénicos y sus venenos, de su colega de Industria y Comercio Francisco Rivas, declarando que la energía eléctrica debe quedarse en el país, pero hace lo imposible para que se la lleve Río Tinto Alcan, y el de Hacienda Ferreira Brusquetti, sin el mínimo pudor para reclamar la privatización de los aeropuertos y el consiguiente espacio aéreo, las carreteras nacionales y los entes deficitarios, enterrando la soberanía nacional y toda posibilidad de someter las empresas estatales a estudios serios de viabilidad, como jamás se ha hecho en este país.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.