miércoles, 1 de agosto de 2012

Políticos bufones

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

No me gusta la letra gruesa para la crítica. Pero cuando la crítica es fruto de la suma indignación, suavizar los términos y afinar los adjetivos es como echar margaritas a los puercos. Es más, quizá los puercos merecen más respeto que quienes provocan además de extrema indignación impotencia manifiesta.

Por otro lado, no sirve el consabido alegato de que no todos los políticos son iguales, pues aparte de que cuando se habla de un colectivo nos referimos a lo que sobresale y no a la excepción, la única manera de ser excluido un político español del desprecio general es dejar de pertenecer al club. Pues seguro es que, aunque sólo sea por callar y consentir es cómplice de las torpezas, de las necedades y latrocinio de sus colegas. ¿Que los políticos son imprescindibles? En absoluto, hay otras fórmulas que no pasan necesariamente por la política, técnicas de gestión sin más pretensiones que la de favorecer el bien común. Pero es que los pueblos ya son capaces de gobernarse a sí mismos sin intermediarios…

En este país lo que verdaderamente ha gobernado a lo largo de estas tres décadas después de muerto el dictador es la ignorancia, la cobardía o la malicia envueltas en el manto de la solemnidad.

Repasando las intervenciones públicas de todos los dirigentes de estos últimos cuatro años, comprobamos que es imposible ser más necio. Y no tanto por haber errado sistemáticamente en los pronósticos acerca de la situación económica que se ha declarado catastrófica; ni tampoco por su absoluta falta de visión, de previsión y de anticipación: las virtudes de los buenos estrategas, de los buenos guerreros y de los estadistas inexistentes en este país. Sino por la estúpida y grave rotundidad con la que se expresaron siempre, imaginando, los muy necios, que su falta de prudencia, su vanidad, su soberbia esconderían indefinidamente el saqueo de lo público, su incompetencia, sus abusos y los abusos de empresarios y banqueros. No son conscientes de sus limitaciones

Que todo eso es así y ha sido así lo ponen de manifiesto los propios dirigentes, tanto cuando están en el gobierno como cuando están en la oposición. Todos se acusan de lo mismo: de falta de responsabilidad. Y todos tienen razón. Diríase que en este país, ni un solo político de los que se han alternado en la gobernación a lo largo de los 34 años de democracia burlesca se libra del estigma de ser un auténtico imbécil, sea por acción sea por omisión. Los 34 años años a que me refiero, en una cumplida retrospectiva tirando de hemeroteca o de videoteca son un festival de expolios y bufonadas...

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