jueves, 27 de septiembre de 2012

En la memoria los inicios del bloqueo yanqui a Cuba

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

El bloqueo económico y comercial norteamericano que por más de medio siglo enfrenta Cuba, no tuvo su origen, como gustan aducir ciertos voceros norteños, en la manifiesta y gratuita hostilidad de las autoridades revolucionarias de la Isla hacia Washington.

En todo caso la fórmula resulta netamente inversa. El prolongado cerco se inició como parte de un plan hostil de los círculos gringos de poder en sus intentos por restaurar a noventa millas de sus costas el derruido estado dependiente y neolocolonial que llegó a su fin en enero de 1959.

Y no es mera especulación.

El 10 de julio de 1960, poco más de año y medio después del derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista, y todavía a 10 meses de la futura proclamación del carácter socialista de la Revolución en abril de l961, ya la revista Bohemia, bajo el título “La ley Puñal. Venceremos” se refería a las maniobras oficiales de la Casa Blanca para frustrar la venta en los mercados estadounidenses del azúcar cubano, y los envíos del petróleo de aquella potencia a la mayor de las Antillas.

La economía isleña -decía la publicación- depende aún en gran medida de las exportaciones de azúcar y de las compras de crudo en los Estados Unidos, saboteadas ambas por Washington mediante una titulada “Ley Puñal”.

“Y tales medidas -precisaba la revista- no obedecen como arguyen hipócritamente funcionarios y legisladores de la Unión, a situaciones creadas injustamente por las autoridades revolucionarias, sino a un plan definido y concreto de agresión técnica, cuyo objetivo notorio es sofocar y vencer al régimen de Fidel Castro.

“Fracasadas las avionetas y los grupitos irrisorios de alzados en las montañas, entra en acción una estrategia más segura: la del hambre. Así actúan para vergüenza de su patria, los apóstoles de la democracia mundial.”

De manera que desde aquella fecha, hace más de cinco decenios, ya el bloqueo en marcha era caracterizado por analistas cubanos como un acto de genocidio enfilado contra la vida y la propia existencia del pueblo cubano, en el nefasto intento por sacar del juego al “renegado” del hemisferio.

Pero si la denuncia a la que hacemos referencia tiene un intenso valor documental y una línea de exposición y análisis totalmente válida a estas alturas, no menos trascendental son las conclusiones de aquel artículo en términos de poner en blanco y negro lo que sería la línea de conducta del pueblo cubano frente al bloqueo hasta nuestros días.

Y sentenciaba entonces Bohemia: Allá aquellos “que no sepan apreciar, por cegarles el brillo de sus dólares y sus armamentos, con cuanta determinación, con cuanto honor, con cuanto fervor y con cuanto coraje pronuncia este pueblo la promesa irrevocable que se ha hecho a si mismo y a su América: ¡Venceremos!”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.