miércoles, 5 de septiembre de 2012

Por un país, a todo tren

Norberto Rosendo (INFOSUR)

Una de las principales líneas ferroviarias de nuestro país esta simplemente al borde del colapso, en un amplio sentido, lo cual se viene manifestando todos los días después del grave accidente de Once. Gobierno sin gestión es solo corrupción.

Como te va, me preguntaban el otro día, a lo que conteste todo bien excepto la realidad. Como saben la mayoría de mis conocidos he dedicado mi vida a dos objetivos, el primero los trenes y en segundo lugar la educación.

En esos dos campos nunca se gasto tanta plata como ahora, en FC venimos gastando un promedio de 300 millones de dólares por año y en educación el monto trepa a el 6,5% del PBI que sin duda es mucha plata.

Nunca tampoco estuvimos tan mal en ambos temas. Una de las principales líneas ferroviarias de nuestro país esta simplemente al borde del colapso, en un amplio sentido, lo cual se viene manifestando todos los días después del grave accidente de Once.

Durante el último mes nadie cobro boleto en esa línea y a nadie se le movió un pelo, y probablemente si todos los ferroviarios de esa línea no hubiesen salido a manifestarlo con un paro, que es la única forma de hacerse escuchar ni nos hubiésemos enterrado.

Es la misma línea en la que sus trabajadores piden como algo revolucionario que los trenes sean capaces de abrir sus puertas y frenar, nada más y nada menos.

Es la misma línea en la que se está construyendo el soterramiento a un costo de 1/3 del total de nuestra cosecha de soja.

Es la misma línea en la que las barreras no funcionan por obsoletas y casi todos los días un tren se come a algún desprevenido automovilista, situación esta que habría podido resolverse a un costo por lo menos 100 veces menos que el soterramiento construyendo simplemente bajos o sobre nivel en lugar el faraónico túnel.

Las demás líneas no funcionan mucho mejor que el Sarmiento y seis personas por metro cuadrado son la norma y no la excepción en un sistema que se encuentra colapsado por donde se lo mire.

El costo del combustible que necesitamos para llevar nuestra cosecha a puerto es casi el 20% de lo que nos da la cosecha, sin embargo seguimos insistiendo con la carga en manos de los privados y un esquema que nos ha dejado sin ferrocarriles y que nunca nos permitira tenerlos.

La ausencia de trenes de pasajeros interurbanos y tener toda la carga sobre las rutas nos cuesta nada mas y nada menos que 7000 muertos por año, pero muertos de buena calidad, de esos que están entre los 20 y los 30 años.

La mitad de mis alumnos deja la escuela antes de terminarla y de los que quedan tres de cada cuatro no es capaz de entender una hoja de texto escrita a máquina.

Solo cinco de cada treinta son capaces de pensar por si mismos y más del 50% tiene un vocabulario que no sobrepasa las trescientas palabras.

El 80% de los electricistas que egresaran este año no entienden la diferencia entre disrruptor, disyuntor o interruptor.

Escucho a la presidenta que me habla como si fuera el peor de mis alumnos, no por lo malo sino mas bien por mi incapacidad de entender, y no entiendo.

Nunca cobre tanto como docente, ni nunca gane tan poco, mis impuestos superan largamente los mil pesos mensuales, la pregunta que cada vez me hago con más fuerza es: ¿para qué trabajo?

No entiendo porque si tenemos todo lo tiramos por la borda de la manera que lo hacemos, simplemente no entiendo.

Que fácil sería si fuera como en el relato, lastima, la realidad.

Norberto Rosendo es miembro fundador del MONAREFA.

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