miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (Parte LII): La enviada

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

En los últimos días de setiembre de ese año 1965 llegó a Buenos Aires, enviada por el General, su esposa Maria Estela Martínez.

Riojana de nacimiento, el Líder la había conocido en Panamá a finales del año 1955 cuando se encontraba exiliado en ese país. Usaba el nombre artístico de Isabel Gómez, e integraba un grupo de bailarinas que estaban haciendo una gira por Latinoamérica.

Su misión, en este, su primer viaje a la Argentina, era que se ratificara el liderazgo de Perón, frente a un importante crecimiento del llamado “neoperonismo”, y, al mismo tiempo, desautorizar las conversaciones que estaban llevando a cabo los dirigentes sindicales, encuadrados en el “vandorismo”, con la cúpula militar.

El escenario elegido para medir fuerzas era la provincia de Mendoza, en la que en las elecciones confrontaban Corvalán Nanclares, apoyado por el General y Alberto Serú García, respaldado por Augusto Timoteo Vandor.

Nosotros nos reunimos en Buenos Aires con Alicia y John, para definir la postura de nuestra corriente y decidimos apoyar a la delegada toda vez que observábamos con temor el vínculo militar-sindical que jaqueaba al gobierno del Presidente Illia.

Por otro lado los sindicalistas amigos como Amado Olmos Secretario General del gremio de la Sanidad y Andrés Framini Secretario General de la Asociación Obrera Textil coincidían en esta posición y, además adherían a la campaña que habíamos lanzado dirigida a lograr que el “Viejo” abandonara su exilio en Madrid y se radicara en La Habana.

En esta, la capital del primer país socialista de América, se realizaría en enero de 1966 un encuentro de todos los movimientos de Liberación del Tercer Mundo, con una presencia importante del Frente de Liberación Vietnamita, que combatía a los Estados Unidos. Nación cada vez mas involucrada en esta guerra de agresión contra el pueblo de este país asiático, que en procura de su independencia, había combatido a japoneses, franceses y ahora a marines norteamericanos.

En su gira, María Estela -“Isabel”- haría escala en Santa Fe y en mi ciudad, Paraná.

Acordamos, con la comisión organizadora, que en ambos lugares nos sumaríamos a la custodia que coordinaban integrantes de la Juventud Peronista de Buenos Aires, dirigidos por Norma Kennedy, con los que teníamos profundas diferencias ideológicas.

En la ciudad del “puente colgante” no hubo mayores problemas ya que el gobierno de Aldo Tessio-radical y profesor de la Facultad, nos dio todas las garantías, facilitándonos los desplazamientos y autorizando los actos públicos.

En nuestra ciudad se alojó en el Hotel Paraná, frente a la Plaza de Mayo.

-Su discurso tendía a fortalecer a la burocracia del Movimiento en su versión mas de derecha, reiterando posturas que se contraponían, a nuestro juicio, con la visión de dirigente tercermundista que teníamos del General.

Por eso en el acto final que se llevó a cabo en la calle 25 de junio, hartos de escucharla, comenzamos a cantar “¡No rompa mas las b… que Evita hay una sola!”.

Nos intentaron hacer callar, pero les fue imposible, y seguimos vivando a Fidel, al Che y a la Revolución Cubana.

Finalmente, como resultado de este viaje, Corvalan Nanclares obtuvo mas votos que su oponente “neoperonista” y José Alonso, el Secretario General de la CGT, se distanció del dirigente metalúrgico, fortaleciéndose la conducción táctica y estratégica del Jefe del Movimiento.

Nosotros, por nuestro lado, logramos que se reconociera que formábamos parte de este “gigante miope e invertebrado”, como definía Cooke al Movimiento.

Mi relación humana y política con Alicia y John se afirmaba todos los días.

Ambos, verdaderos “intelectuales orgánicos “-usando la denominación de Gramsci- combinaban la praxis con la teoría, combatiendo nuestra tendencia a simplificar la realidad.

Entre otros aspectos esto se manifestaba en la postura frente al gobierno radical, que difería, sustancialmente, de la tendencia golpista que alentaban algunos dirigentes políticos y sindicales del Movimiento.

Como siguieron los acontecimientos que culminaron en el golpe de estado del 28 de junio, cuál fue el resultado de la Tricontinental, reunida en La Habana, en los primeros meses del año 1966, serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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