Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)
Se aproximaban las elecciones de renovación legislativa convocadas por el gobierno para el 14 de marzo de ese año, 1965.
En las mismas se reflejaban las contradicciones del gobierno radical, ya que por una parte y pese a la presión militar, aceptaba la participación del peronismo pero, con una condición, que se presentara con una estructura política que no llevara el nombre del General.
Como había una fuerte presión concurrencista, desde Madrid el líder decidió que se participara con la sigla de Unión Popular, un partido que encabezaban Atilio Bramuglia y Rodolfo Tecera de Franco.
Por otro lado en diferentes provincias habían surgido corrientes “neoperonistas” apoyadas, algunas de ellas, por el sector sindical liderado por el dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor.
Las mismas cuestionaban la conducción táctica de Perón ya que entendían que desde la distancia no era posible generar líneas de acción en momentos tan complejos como los que se vivían.
En ese sector, en nuestra provincia, se alineó el Partido Tres Banderas dirigido por el ex gobernador Héctor Domingo Maya.
Este había sido el primer gobernador peronista de Entre Ríos en 1946. Teniendo entre sus ministros a mi tío Emilio, que ocupara la cartera de Obras Públicas.
Durante su gestión se llevó adelante un plan vial tendiente a dotar de caminos pavimentados a la Provincia, al mismo tiempo que se construyeron barrios obreros y populares en las principales ciudades.
Recuerdo que yo tenía 10 años cuándo acompañaba a mi tío en sus viajes por el interior para analizar los avances realizados. El me contó que los caminos los hacía una empresa, de capitales italianos, cuyo principal ejecutivo era el hijo del dictador fascista Benito Mussolini.
Me reencontré nuevamente con Maya en 1962, cuándo participe de la campaña electoral para la elección de gobernador y intervine como orador de la juventud en varios actos realizados en diferentes localidades.
Teníamos ya, en ese momento, diferencias ideológicas que luego se profundizaron.
La línea divisoria era nuestro apoyo incondicional a la Revolución Cubana y a las luchas de los pueblos del Tercer Mundo y la firme convicción que teníamos de que el camino para la construcción de un país libre y de una sociedad socialista era, sin duda, el de la lucha revolucionaria.
Teniendo presente estas diferencias Gabriel Bourdin y un ex senador Lagraña comenzaron a organizar Unión Popular, designándome apoderado legal, dada mi condición de novel abogado.
Luego de una gira por el interior llegamos a la conclusión que no nos daban los tiempos para conformar el partido y participar en la contienda electoral, por lo que decidimos votar en blanco.
Los resultados de los comicios en el país fueron muy favorables obteniendo el peronismo, con la sigla Unión Popular, 2.848.000 votos imponiéndose al partido oficial -la Unión Cívica Radical del Pueblo- por algo más de 200.000 sufragios.
Los “neoperonistas” se impusieron en las provincias de Río Negro, Neuquén, Tucumán y Salta.
Días después viaje a Buenos Aires para participar de un encuentro de los principales dirigentes de nuestra corriente que se llevó a cabo en el departamento de Alicia y John en el que participaron, entre otros, Carlos Laforgue, Roberto Sinisgaglia, Manuel Molinas, el responsable de organización Max y su compañera Clarita.
En el mismo analizamos la situación nacional post elecciones, con una clara victoria del peronismo “oficial”, el malhumor social, el anuncio de un nuevo plan de lucha de la CGT frente al aumento de las tarifas eléctricas y de los combustibles, y los nuevos planteos de la cúpula militar.
Decidimos relanzar la movilización dirigida a lograr que Perón abandonara su exilio en Madrid y se radicara en La Habana, que ahora contaba con el firme respaldo de Amado Olmos, Secretario General del Sindicato de la Sanidad y de Andrés Framini el líder de la Asociación Obrera Textil.
John nos hizo saber que en la primera semana de abril viajaría a la capital cubana a una reunión del Comité Preparatorio de la Asamblea Tricontinental que se llevaría a cabo, en esa ciudad, en enero del año próximo, que presidía el dirigente socialista marroquí Ahmed Ben Barka.
Ya de vuelta en Paraná y mientras preparábamos sendos actos en e la misma y en Santa Fe para plantear la necesidad de que el Líder saliera de la nación gobernada por el dictador español Francisco Franco, en un pequeño país de sólo 48. 000 kilómetros cuadrados -la Republica Dominicana- se produjeron acontecimientos que conmovieron a nuestro Continente.
En esa Nación, de sólo 5 millones de habitantes, a la que llegó Cristóbal Colón en diciembre de 1492 y a la que bautizó como “Isla La Española”, se produjo, en aquél abril de 1965, un levantamiento popular conducido por un coronel patriota Francisco Caamaño Deñó que tenía como objetivo reponer en el gobierno al presidente Juan Bosch depuesto por un golpe militar auspiciado por los Estados Unidos.
Este militar antiimperialista, que ocupara la presidencia provisional el 4 de abril, tomo inmediatas medidas que preocuparon a Washington y a los terratenientes dominicanos.
En esa dirección anuncio una profunda reforma agraria, la nacionalización de algunas empresas extranjeras de servicios públicos y la reanudación de las relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba.
La reacción de la Casa Blanca no se hizo esperar y el entonces presidente del imperio, reafirmando la concepción de que América Latina era su patio trasero, ordenó el desplazamiento hacia las costas del país que se atrevía a desafiar su dominio, de la 82 División de Tropas Aerotransportadas de la Armada, con 42.000 infantes de marina.
Al mismo tiempo se convocaba al “Ministerio de Colonias”, como llamaban los dirigentes revolucionarios cubanos a la Organización de Estados Americanos-OEA.
¿Como fue la resistencia de ese heroico pueblo y de su líder ¿Cuál fue el comportamiento de los gobiernos del Continente y en particular el de nuestro país? ¿De que forma organizamos la solidaridad con la nación agredida?, serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.
Manuel Justo Gaggero es abogado, ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.
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