miércoles, 17 de octubre de 2012

Cuba: Transiciones posibles

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

En los años noventa cuando colapsó la Unión Soviética, la economía cubana entró en caída libre y el sistema político fue sometido a enormes sobrecargas, los socialistas españoles encabezados por Felipe González aconsejaron al liderazgo isleño emprender una “transición” que en el lenguaje de entonces se refería a la restauración del capitalismo, cosa que nunca ha figurado como una alternativa cubana.

No obstante, en medio de la polvareda levantada por las urgencias de eventos que cambiaron el mapa político del mundo y provocaron el mayor ajuste geopolítico desde el descubrimiento de América, Cuba introdujo reformas, no sólo a los mecanismos de gestión económica, sino también a la Constitución, a la ley electoral y al sistema político.

A pesar de la emergencia, las reformas de entonces se realizaron al amparo del debate popular que precedió al IV Congreso del Partido y comenzaron por la modificación del texto de la Constitución de la República, no sólo para eliminar las referencias a la Unión soviética sino para democratizar el sistema político estableciendo el laicismo del Estado, cosa que puso fin al ateísmo como política oficial y a la discriminación a los creyentes. Como parte de aquel proceso se modernizó la ley electoral estableciéndose la elección directa de los diputados provinciales y nacionales.

Al amparo de aquellas reformas se actualizaron las legislaciones para facilitar la participación del capital extranjero en la economía nacional, se permitió el trabajo por cuenta propia, se crearon cooperativas de producción agropecuarias con participación estatal, fueron autorizados los mercados libres agropecuarios, se despenalizó la tenencia de divisas, se avanzó en la regularización de las relaciones con la emigración y se dictaron otras medidas que luego, inexplicablemente, en lugar de profundizarse y perfeccionarse se frenaron durante años.

Apreciadas en su conjunto, mediante las reformas de los años noventa y el proceso que hoy está en marcha, tiene lugar una especie de transición de un modelo económico a otro que, como ha ocurrido en China y Vietnam, avanza sin alterar las bases esenciales del sistema político.

Sin embargo las reformas en marcha promueven análisis y comentarios acerca de si con ellas Cuba se dirige o no hacia el capitalismo lo cual, de alguna manera, es favorecido por un extraño comportamiento del aparato ideológico que se abstiene de generar e inyectar en el debate social argumentos renovados, atractivos, convincentes y con capacidad de convocatoria que ilustren acerca de que en Cuba ocurre una transición política de un socialismo a otro. Es decir, lo que tiene lugar no es un retroceso al capitalismo sino un avance desde el socialismo del pasado al del porvenir.

Se trata en realidad de una apuesta por una sociedad más justa pero también económicamente más eficaz; más participativa y por ende más abierta y democrática y de la creación de un estado de derecho de nuevo tipo, que parte de asumir el hecho inobjetable que un socialismo con sus penas y glorias pertenece al pasado y el otro con sus dudas y esperanzas al porvenir. Allá nos vemos.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.