Carmen Esquivel Sarría (PL)
Las similitudes de los golpes de Estado en Honduras y Paraguay y la complicidad de Estados Unidos en ese quiebre democrático fueron denunciados en Francia durante una conferencia en la Casa de la América Latina.
"Cuando vemos lo ocurrido en ambos países nos damos cuenta que estamos ante nuevas formas de derrocar gobiernos democráticamente elegidos que han iniciado reformas de mayor inclusión social y participación popular", explicó el dirigente del Colectivo Paraguay, Gustavo Zaracho.
El 28 de junio de 2009 el entonces presidente hondureño Manuel Zelaya fue secuestrado y llevado a la fuerza a Costa Rica por militares encapuchados para impedir la realización ese día de una encuesta sobre futuras reformas constitucionales.
Tres años después, también en el mes de junio, su homólogo paraguayo, Fernando Lugo, fue destituido tras un expeditivo juicio político que la comunidad internacional calificó de golpe de Estado Parlamentario.
Hay mucha semejanza entre lo ocurrido en los dos países. Lo que no funcionó en Honduras lo perfeccionaron en Paraguay, denunció a través de una videoconferencia Dina Meza, activista del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Declaró la también periodista hondureña que en los dos casos se trató de legalizar el golpe de Estado y de presentarlo como una sustitución presidencial y no como una ruptura democrática.
Oradores en el encuentro recordaron que los documentos publicados posteriormente por Wikileaks revelaron la implicación de Estados Unidos en el golpe de Estado en Honduras y afirmaron que después de lo ocurrido aumentaron a siete las bases militares norteamericanas en ese país centroamericano.
La oligarquía hondureña, en complicidad con los militares, perpetraron el golpe para destruir lo que se había avanzado con el gobierno de Zelaya, agregaron.
En Paraguay las grandes multinacionales del sector agroalimentario, como Monsanto, Cargill y otras, intervinieron directamente en el complot porque el gobierno de Lugo, en algunos aspectos, dificultaba las acciones de esas grandes empresas, explicó Zaracho a esta agencia.
Otros consorcios como el canadiense Río Tinto Alcán, que desde hace años intenta instalarse en Paraguay, así como la oligarquía nacional que veía sus intereses peligrar, estuvieron implicadas en la ruptura institucional.
Zaracho alertó sobre el peligro de un aumento de los golpes de Estado en América Latina, alentados por los sectores estadounidenses más conservadores, que quieran intervenir como antaño en la región.
En un mensaje transmitido a la conferencia el presidente Fernando Lugo destacó la importancia de este encuentro y agradeció la solidaridad internacional hacia su país.
El orden constitucional volverá a Paraguay de la mano de los demócratas, no de los golpistas, dijo Lugo y añadió que pueden desalojar a un presidente, pero no revertir la decisión de un pueblo de vivir en democracia.
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