miércoles, 14 de noviembre de 2012

Argentina, Córdoba: Alta Gracia, una bomba ambiental

Adrián Camerano (NUEVO SUMARIO - PRENSA RED)

Aunque algunas permanecen invisibilizadas y rara vez se las piensa en conjunto, casi una decena de problemáticas ambientales inciden sobre la vida cotidiana en la ciudad del Tajamar. Hay preocupación y participación vecinal, falta un plan de abordaje integral.

Alta Gracia. Que todos tenemos derecho a vivir en un ambiente sano es largamente sabido y está consagrado por variopinta normativa, de la Constitución Nacional para abajo. Que existe mayor conciencia ambiental, es evidente también. Y que la cuestión suma cada vez mayor peso en la agenda pública, no se discute. Empero, en general se desconoce y muy rara vez se pondera de manera conjunta la existencia de casi una decena de situaciones ambientales conflictivas, que atraviesan a la ciudad y que afectan a absolutamente todos lo que la habitan. Lo sepan, o no.

Con especial fuerza, en el último tiempo situaciones puntuales en diferentes sectores de Alta Gracia motivaron alertas vecinales de diverso tipo, reclamos todos vinculados al derecho a vivir en un lugar sano. El año va terminando, y en cada mes el tema tuvo su cuota de visibilidad: movilizaciones, intervenciones en la vía pública y portadas en los medios de comunicación. También campañas en las redes virtuales y presentaciones formales ante los tres poderes del Estado Municipal. Es innegable que muchos vecinos se apropiaron del derecho e iniciaron acciones para hacerlo valer, adscriban a alguna organización política y social, o no.

Planes a mediano y largo plazo no sobran; proyectos integrales, menos. Las respuestas oficiales, cuando las hubo, tendieron más a mitigar la repercusión del reclamo que a proponer respuestas de fondo nacidas de la participación y el debate comunitario. Años de abandono, un crecimiento demográfico sin planificación y medidas paliativas y cosméticas conforman un combo peligroso, funcional a la resistencia a abordar el tema de fondo: una realidad social profundamente desigual.

El caldo ideal, entonces, para el cultivo de nueve focos de conflicto ambiental que están acá nomás, a la vuelta de la esquina. Entre nosotros.

Foco 1: el basural MOSCAS, RESIDUOS Y HUMO TÓXICO

Las más de tres décadas de tirar la basura de toda Alta Gracia y comunas cercanas tienen un costo. No precisamente los diez mil pesos mensuales que abonamos por alquilar el predio a un privado, sino un precio mucho más significativo, vinculado a la salud de la población. El enterramiento tiene una capa de residuos acumulados cuyo grosor se estima entre quince y veinte metros; registra incendios todos los meses y emana un humo tóxico que ha llegado a cubrir toda la ciudad y afectado a localidades cercanas. El reclamo vecinal motivó la presencia en el barrio La Perla del intendente Walter Saieg, quien prometió que al 1 de enero el predio será cerrado; la compra de tres camiones para recolectar la basura hogareña es un necesario primer paso en ese sentido. Sin embargo, el lugar sigue recibiendo montañas de residuos domiciliarios y de emprendimientos comerciales, y se rompen seguido los vehículos afectados a descomprimir del lugar de las toneladas de basura que se siguen acumulando. Pese a los anuncios, el orden y la seguridad del predio no se tienen en cuenta: la entrada sigue siendo libre y gratuita, dentro nadie ordena dónde se tira cada cosa y el vallado perimetral es una utopía. Para completar el panorama, decenas de vecinos trepan cada día los residuos buscando algo que comer.

El último incendio fue el jueves 25, y el fuego se comenzó a sofocar un día más tarde, el viernes 26. Los bomberos no asisten más al predio, hartos de combatir focos intencionales en el lugar. A pesar de que se insiste en que el basural es asunto solucionado, la realidad es muy otra.

La zona más afectada es el sudoeste de la ciudad, puntualmente los históricamente postergados barrios La Perla, Liniers y Villa Oviedo.

Foco 2, las moliendas: DESDE LEJOS SÍ SE VE

En el mismo sector de la ciudad, las moliendas generan trabajo, si, y un polvillo blanco difícil de asimilar. Por supuesto, no hay volcanes activos en la zona, pero habitantes, flora y fauna viven cubiertos de un manto blanco símil ceniza patagónica, pese a los pedidos vecinales para que Salud Pública realice estudios sanitarios a quienes residen en las cercanías. “Llevamos años reclamando, en nuestro barrio hay muchos casos de cáncer y se nos mueren los vecinos” confió Amalia Martín, dirigente histórica del barrio Liniers. Precisó que en la zona hay casos de “problemas en la vista, eczemas, psoriasis y hasta cáncer”, y dijo que “no queremos que cierren las moliendas, sabemos que dan trabajo a mucha gente, pero sí que se atienda la salud”. Junto al centro vecinal Martín presentó un escrito al Municipio, aún sin respuesta. A diario una nube de “humo” blanco caracteriza, desde lejos, a ese sector de la ciudad.

Foco 3, las fumigaciones: LA ENFERMEDAD DEL “ORO VERDE”

El daño ambiental y sanitario vinculado a las aplicaciones con agrotóxicos tuvo un hito en julio pasado, cuando los vecinos de barrio Parque San Juan amenazaron con cortar la ruta 5 y forzaron al Estado Municipal a tomar cartas en el asunto. La insuficiente ordenanza n° 8021 fue reemplazada por un proyecto de la Intendencia que aleja las fumigaciones a 1500 metros de la ciudad, aprobado tras no poca polémica y pese a que cientos de vecinos salieron a la calle reclamando vivir en una ciudad “libre de agrotóxicos”. Hay dudas acerca de cómo se aplicará la nueva norma, incertidumbre por posibles acciones judiciales por parte de productores y preocupación por la existencia de depósitos que almacenarían agrotóxicos, en pleno casco urbano.

La norma es considerada un avance en la materia, aunque queda una grandísima deuda pendiente con decenas de vecinos que presentan patologías de corta, mediana y larga data. Los barrios más afectados son todos los de la periferia de la ciudad, especialmente Parque San Juan, Portales del Sol, la Perla y Lalahenes. La posibilidad de derivas de varios kilómetros extiende el problema a toda la superficie urbana.

Foco 4, las canteras: ESTÁN QUE EXPLOTAN

El uso de explosivos para extraer materiales de las sierras trae consecuencias ambientales vinculadas a la contaminación sonora y la degradación del medio ambiente. De lo irrecuperable que resulta lo segundo no quedan dudas, máxime en una zona de vital importancia en tanto reserva de agua dulce y flora y fauna nativa. De lo primero, a diario se escuchan testimonios de vecinos de la zona sudoeste y el noroeste de la ciudad, alarmados por explosiones que resuenan allá en la sierra.

El 27 de mayo vecinos preocupados por el tema ingresaron una nota al Concejo Deliberante, que dos días más tarde la giró a Ambiente municipal. En la misiva proponen buscar y localizar las explosiones y analizar qué medidas de seguridad se toman en el lugar. ¿Respuesta? Ninguna hasta el momento.

La antigua y sistemática práctica extractivista generó años atrás daños severos en viviendas asentadas en los barrios más cercanos, rajaduras de paredes, techos y cisternas. El miedo sigue vigente, y los vecinos piden que las explosiones se conviertan en implosiones. Las zonas involucradas son los barrios Liniers, Tiro Federal y Piedra del Sapo, y el valle de Buena Esperanza.

Foco 5, los arroyos: AGUA NO VA

El uso inapropiado de los cursos de agua y la ocupación del espacio público han sido y son una constante en los arroyos que surcan la ciudad. Los vecinos nucleados en Todos por Nuestros Arroyos llevan adelante una sostenida campaña de concientización acerca del problema, más afirmados en sus propias convicciones que en el pobre apoyo logrado desde distintos entes oficiales a los que les incumbe el asunto. Bombas, alambrados y “diques” no declarados son una constante en los cursos de agua, como pudieron comprobar de manera reciente semanas atrás, en una exhaustiva recorrida por el arroyo Estancia Vieja.

Además de exigir respuestas al Estado, entre otras acciones, reclaman por el saneamiento de las lagunas sanitarias, generaron instancias de difusión y capacitación y recuperaron el espacio público cerca del Primer Paredón jesuítico.

Foco 6, las lagunas sanitarias: DE NADAR, NI HABLAR

En las siempre postergadas lagunas sanitarias se está terminando el tercer módulo, que consta de “dos lagunas, una anaeróbica y una facultativa”, precisó Ennio Mazzini, presidente de la Cosag. “Ni bien terminado esto se va a comenzar con la construcción de un cuarto módulo” precisó, y dijo que “esta obra se hace con los fondos que aporta la Cooperativa al Consejo de Infraestructura, la inició la cooperativa hace más de 2 años, la continuó el EMSEP con otra empresa y ahora el municipio nos la trasladó de nuevo a nosotros”. “La prioridad uno es dejar de contaminar el arroyo” cerró.

A confesión de partes, relevo de pruebas reza un adagio leguleyo. Por el tema hasta hubo una presentación judicial del entonces jefe comunal de Anisacate, Ramón Zalazar. El mayor perjuicio es la contaminación sobre el arroyo Chicamtoltina, y los insoportables olores que padecen vecinos de los barrios Don Bosco, San Martín, 25 de Mayo, Residencial El Crucero y Parque San Juan.

Foco 7, los microbasurales CHIQUITOS, PERO MUCHOS

En el predio municipal de más de treinta hectáreas aledaño al basural, una decena de cavas clandestinas albergan desde autos viejos hasta pilas de basura, pasando por lavarropas oxidados y animales muertos. Funcionarios municipales recorrieron la zona a principio de año y hasta encontraron una soga colgada de un árbol, en la que manos desaprensivas ajustician animales domésticos.

A pesar de la gravedad del asunto y la magnitud de la contaminación, culmina 2012 y el panorama es similar. Se proyectó allí una reserva natural, pero la iniciativa de remediación no llegó siquiera a anunciarse formalmente.

Foco 8, la cartonera clandestina: RECICLADORES DE LA SIERRA

Un emprendedor al que se le quemó su cartonera sería el protagonista principal de una historia de terror, la de una recicladora enclavada en plena sierra, justo al lado del basural. Allí llevarían desechos industriales de una cadena de supermercados; a simple vista se divisan cartones, nylons, bolsas de polietileno por doquier y animales pastando. También un semi medio abandonado, y precarias instalaciones, símil refugios.

Develado por Sumario tiempo atrás, el emprendimiento irregular motivó una denuncia ante Ambiente de Córdoba y una multa por parte de la oficina municipal que comanda Diego Ferrari. El riesgo de incendio siempre está latente, en un sector que se caracteriza por una valiosa biodiversidad.

Foco 9, las antenas RELOCALIZENLAS

Las antenas telefónicas ubicadas en el espacio público que ocupa la Cosag, en barrio El Golf, preocupa a residentes en la zona. El tema no es nuevo: ya en 2004 generó movilización, reclamos al entonces intendente Mario Bonfigli y hasta una denuncia judicial. La Municipalidad avanzó y suscribió un contrato a precio vil, 40 mil pesos en diez años, apenas 333 pesos por mes para ocupar el espacio público. El acuerdo vence en 2014, pero los “Vecinos Unidos por la Reubicación de las Antenas Telefónicas de Alta Gracia” quieren una solución de fondo. Y ya.

Entre otras acciones, llevan adelante un relevamiento epidemiológico que hasta el momento arroja resultados provisorios alarmantes. En sólo un día relevaron un 28 por ciento del barrio Sabattini, 83 casas de las cuales el 53% registra enfermos crónicos. De ese porcentaje, un 64% asegura haberse enfermado en los últimos 8 años: el tiempo exacto que la erecta antena lleva emplazada en ese lugar.

“Son datos irrefutables” considera Néstor Orlando, integrantes del grupo, mientras su par Matías Kosutta cuenta que “comenzamos cuando detectamos doce casos de cáncer a 300 metros de las antenas”. Los vecinos planean poner los resultados del relevamiento a disposición de las autoridades municipales. Antes, plantearon el tema en el Concejo Deliberante y pidieron al intendente Walter Saieg –por nota- que se reubiquen las antenas. “La Municipalidad tiene el deber público ético de reubicarla” aseveró el abogado Jorge Michalópulos, vecino de la zona, quien sostuvo que la solución es “lograr una triangulación”.

Aunque recientemente se legisló para pedir estudios de impacto ambiental a las nuevas estructuras portantes, el tema causa cada vez más preocupación y los vecinos piden que se aplique el principio precautorio, como en el caso de las fumigaciones. “Frente a la duda sobre perjuicios a la salud o al medio ambiente, deben preservarse los anteriormente nombrados” sostienen. El problema afecta a barrios del norte de la ciudad, aunque no sólo: la Fundación Mamma Silvia, sobre la ruta C-45 Sur, elevó formalmente una queja por el montaje de una antena de telefonía en el Aeroclub.

En Unquillo, en tanto, tras diez años de lucha los vecinos lograron la relocalización. Y en el Congreso Nacional se está discutiendo un proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos de Prevención y Control de la Contaminación Electromagnética. Todos argumentos que refuerzan la posición de los vecinos movilizados, que suman adhesiones y van por la definitiva reubicación.

Silencio oficial

El otrora locuaz director de Ambiente y Espacios Verdes municipal, Diego Ferrari, se negó a responder las reiteradas consultas para este informe. Guardado a silencio, su última actuación pública conocida es una infracción por una fumigación clandestina, el viernes 26. En la difusión oficial del operativo no se difundieron los nombres del campo ni del propietario. Tampoco la identidad del fumigador, la ubicación exacta del predio y el monto de la multa a aplicar. Casi nada.

Asuntos pendientes

En materia ambiental, rimbombantes anuncios y hasta ordenanzas vigentes están lejos de convertirse en realidad. Algunos, de hecho, ni siquiera empezaron a ser.

La separación de residuos en el lugar de origen, la eliminación gradual de las bolsas de plástico y los estudios de muestra de sangre en los barrios periféricos son sólo algunas muestras de los asuntos pendientes en la materia. También la fantasmal comisión investigadora por el escaso caudal de los arroyos: se reunió una vez, en marzo, y nunca más hubo noticias de ella.

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