viernes, 23 de noviembre de 2012

Crisis en Siria: Francia, Reino Unido y Turquía y la violación al derecho internacional

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El terrorismo ha demostrado ser el instrumento de presión fundamental en el plan de desestabilizar al gobierno en Siria. Es difícil consignar que formaba parte del plan original porque los países que integran la coalición para derribar el gobierno Sirio no han reconocido el hecho.

Sin embargo al no denunciar y hacer esfuerzos para detener la escalada terrorista, esos países se hacen directamente cómplices particularmente en un escenario donde el número de víctimas producto del terrorismo supera a las generadas por una guerra irregular.

El estado Sirio que ha costado una enormidad construir, es la gran víctima institucional en esta crisis. Aparte de ello, el derecho internacional y el multilateralismo han sido también dos grandes víctimas en la aventura de derrocar un gobierno usando al terrorismo como un bastión bélico en la desestabilización del estado Sirio.

Es así que desde una perspectiva muy esencial de los instrumentos existentes en materia de derecho internacional y convenciones, el reconocimiento del jeque Ahmad Moaz Al –Khatib como representante de Siria, legitima el terrorismo, viola el derecho internacional y contribuye a que el multilateralismo sea avasallado.

Lideran este reconocimiento Francia, Reino Unido y Turquía que también encabezan la coalición para derrocar el gobierno. Desde ahora, no es de carácter multilateral el problema de la crisis en Siria. El surgimiento de esta coalición para derrocar un gobierno por medio del terrorismo está imponiendo sus condiciones. En el proceso de negociación política para superar la crisis y la violencia, sería conveniente hacer más explícitos los aspectos jurídicos del asunto.

El terrorismo inducido en Siria como herramienta política, es la gran amenaza al derecho internacional y el multilateralismo y por consiguiente a la paz mundial.

Esta es una generación de terrorismo mucho más sofisticado que el de Al Queda o del semillero Talibán o Jihad. Lo que se exhibe en Siria es propio de un “cartel” modelado al estilo del narcotráfico, bien conectado con el capital financiero proveniente de las monarquías petroleras de Golfo Pérsico.

En este sentido, la comunidad internacional y los juristas especializados deberían mostrar un rostro más público si efectivamente están preocupados de la gravedad del problema.

Al encapsular el terrorismo en Siria en una idea romántica de guerra civil, los gobiernos y cuarteles partidarios del derrocamiento militar han vulnerado la carta fundamental de la ONU, hecho que no ha sido divulgado y que no forma parte del debate. En este sentido, por su silencio colectivo, la comunidad internacional está actuando con el mismo grado de cinismo que el de los países que estimulan la infiltración de terroristas en Siria.

Derecho internacional y multilateralismo son dos “figuras” institucionales y jurídicas que funcionan en tándem. Una apoya y/ o gesta la acción de la otra. Como las dos pinzas de un alacrán, si el cuerpo central está desvirtuado, o no posee energía práctica o legitimidad ética, es probable que una de las dos pinzas no funcione y al no funcionar una, el cuerpo se hace más vulnerable.

Es lo que está sucediendo con estos dos instrumentos internacionales clave para preservar las relaciones internacional y la paz entre las naciones. Al abrir la compuerta al enfrentamiento y la desestabilización de un estado por medio del instrumento terrorista, los órganos vitales que contribuyen a preservar la paz se han visto superados.

El tema no ha generado inquietud pública en los juristas que han estado con las causas importantes de violaciones al derecho internacional. Tampoco líderes de opinión denuncian estos hechos porque la presión del lobby contra Siria y el sesgo en la información contrario al gobierno sirio se ha impuesto.

Esos gobiernos utilizan y continúan utilizando al atentado terrorista como herramienta central para derribar un gobierno y hasta el momento no hay evidencia que se esté velando por el derecho internacional y los principios del multilateralismo.

El problema central consiste precisamente en que el objetivo de derrocar un gobierno, no cuenta con el respaldo multilateral que legitime la operación. La coalición de países formada para derribar a Basher el - Assad no tiene legitimidad y no opera con los principios del derecho internacional.

El multilateralismo se debilitó críticamente porque la ONU ha sido incapaz de prevenir la escalada mayor del conflicto en la medida que tres países del Consejo de Seguridad con derecho a veto permanente contribuyeron a fortalecer una insurrección cuyo bastión de combate ha sido el uso del terrorismo.

Si el derecho internacional estuviera respaldado por el respeto de los gobiernos a las convenciones que le dan vida y vigor coercitivo, los gobiernos que patrocinan directa o indirectamente la herramienta terrorista en la insurrección, deben ser conminados por los órganos competentes al interior de las naciones y en el plano internacional, a explicar su responsabilidad en la escalada de violencia. Si el derecho internacional estuviera realmente posicionado, esos responsables deberían ser ajusticiados.

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